Por primera vez en la historia judicial de Estados Unidos, una familia usó inteligencia artificial para recrear la voz y el rostro de un familiar muerto y hacer que “hablara” ante un juez durante una audiencia de sentencia.
El hecho derivó en un fallo histórico: el tribunal de apelaciones anuló la sentencia y ordenó realizar una nueva audiencia de imposición de pena por considerar que el material comprometió la imparcialidad del proceso.
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El caso involucra a Gabriel Paul Horcasitas, de 55 años, condenado por el homicidio involuntario de Christopher Pelkey, de 37, ocurrido el 13 de noviembre de 2021 en Chandler, un suburbio de Phoenix.

Aquel día de noviembre de 2021 ambos habían tenido un altercado mientras conducían. Sus vehículos se detuvieron ante un semáforo en rojo. Pelkey bajó de su camioneta y se acercó al auto de Horcasitas, que estaba detenido detrás de él. Pelkey estaba desarmado. Horcasitas respondió con varios disparos. Uno impactó en el pecho de Pelkey, quien fue trasladado a un hospital, donde murió.
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Horcasitas fue declarado culpable también de poner en riesgo a terceros, ya que uno de los proyectiles impactó en otro vehículo en la intersección.
La pena impuesta superó los nueve años que pedía la fiscalía. El miércoles 30 de septiembre, el Tribunal de Apelaciones de Arizona la anuló. Esto no significa que Horcasitas haya sido declarado inocente. Él continúa condenado por el homicidio involuntario de Pelkey. Lo que el Tribunal de Apelaciones dejó sin efecto fue la sentencia.

La tecnología al servicio de una declaración sin precedentes
La hermana mayor de Pelkey, Stacey Wales, fue quien impulsó el uso de la tecnología. Llevaba dos años preparando su propia declaración de impacto y sentía que le faltaba algo esencial. “Seguía escuchando lo que Chris diría”, afirmó Wales al New York Times el año pasado.
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Con la ayuda de su marido y un socio comercial, Wales tomó grabaciones de voz de un video de YouTube en el que su hermano hablaba tras completar un tratamiento para el trastorno de estrés postraumático en un centro para veteranos.
Para reconstruir su imagen, usaron un póster del funeral de Pelkey: le recortaron digitalmente la barba, le quitaron los anteojos y borraron un logo de su gorra. Wales escribió el guion que reprodujo la versión digital de su hermano.

“Para Gabriel Horcasitas, el hombre que me disparó, es una lástima que nos hayamos encontrado ese día en esas circunstancias. En otra vida, probablemente podríamos haber sido amigos”, dijo la figura generada por IA durante la audiencia de sentencia celebrada en mayo de 2025.
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“Creo en el perdón y en un Dios que perdona. Siempre lo creí y lo sigo creyendo”, continuó el video.
El juez de primera instancia, Todd Lang, del Tribunal Superior del Condado de Maricopa, elogió la pieza. “Amé esa IA”, declaró desde el estrado.
Señaló que la víctima había podido “hablar desde el corazón” y que su “evidente perdón” hacia Horcasitas reflejaba el carácter que había escuchado describir durante la audiencia. A continuación, impuso la pena máxima: 10,5 años de prisión.

Un fallo que pone límites a lo que puede entrar a un tribunal
El Tribunal de Apelaciones consideró que el juez Lang cometió un “error fundamental” al apoyarse en una supuesta evidencia generada por IA.
El fallo, recogido por CBS News, establece que el video “borra la distancia interpretiva entre la creencia de la familia sobre lo que la víctima habría dicho y la propia voz y opiniones de la víctima”.
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El panel concluyó que esa dependencia privó al acusado de ser sentenciado con información confiable.

La abogada defensora, Kristen Reller, sostuvo que el material no revelaba quién había escrito el guion. Añadió que el video no estaba respaldado por pruebas que acreditaran que su contenido reflejaba con exactitud las opiniones del fallecido.
También argumentó que la pieza tenía un “peso emocional indebido” y transmitía una autenticidad que no habría existido si un familiar hubiera leído las mismas palabras en voz alta.
El Tribunal de Apelaciones destacó además que Horcasitas no tuvo una oportunidad real de refutar el contenido del video.
El fallo reconoció que el uso de este tipo de material plantea una cuestión legal sin precedentes: ningún caso previo en Arizona había abordado la admisibilidad de una representación generada por IA durante una audiencia de sentencia.
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La familia de la víctima no comparte la visión del tribunal
La hermana de la víctima expresó su disconformidad con el fallo. “Se siente injusto porque hay un asesino convicto en prisión con capas y capas de protección alrededor de sus derechos. ¿Dónde están los derechos de la víctima?”, planteó Wales en declaraciones recogidas por CBS News.
Agregó que en ningún momento intentó engañar al tribunal ni hacer creer que su hermano estaba vivo o había grabado el video antes de morir.
Wales también cuestionó el razonamiento del tribunal. “El tribunal de apelaciones trazó una línea arbitraria entre formatos de medios. Las familias reproducen rutinariamente presentaciones de fotos, exhiben collages, relatan conversaciones hipotéticas o leen poesía para transmitir su dolor”, escribió en un correo electrónico a The New York Times.
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Comparó la incorporación de la IA con la primera vez que se usaron fotografías como prueba judicial, en la década de 1860, cuando pasaron 15 años antes de que esa tecnología fuera ampliamente aceptada en los tribunales.
Pese al resultado, Wales aseguró que no desistirá. “Continuaremos haciendo que su voz se escuche a través de cualquier medio permitido dentro del sistema judicial”, afirmó.

El debate que este caso deja abierto en el sistema judicial
Gary Marchant, profesor de derecho de la Universidad Estatal de Arizona, dijo entender las razones que llevaron a la familia a usar la tecnología.
Sin embargo, advirtió que el precedente podría alentar a otros a intentar introducir material similar en los tribunales. “Existe una preocupación real entre el poder judicial y los abogados de que se use cada vez más evidencia falsa generada digitalmente”, afirmó Marchant en declaraciones a CBS News.
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“Es fácil crearla, cualquiera puede hacerlo con un teléfono, y podría ser increíblemente influyente, porque los jueces y los jurados, como todos nosotros, estamos acostumbrados a creer lo que vemos”, añadió.

Marchant también citó un caso en Nueva York, donde un hombre sin representación legal intentó argumentar su causa mediante un avatar generado por IA durante una videollamada.
Los jueces tardaron segundos en advertir que la persona que los interpelaba desde la pantalla no existía.

El expediente del caso Horcasitas regresa ahora al Tribunal Superior del Condado de Maricopa para una nueva audiencia de sentencia, esta vez sin el video de IA. No hay fecha fijada aún.
Vale recordar que este fue el segundo juicio de Horcasitas. En 2023 fue condenado por primera vez, pero se le concedió un nuevo proceso por una falla en la divulgación de pruebas por parte de la fiscalía. En 2025, volvió a ser hallado culpable.
El Ministerio Público del condado reconoció que sus fiscales sabían que la familia de la víctima tomaría la palabra durante la sentencia, pero indicó que desconocían la naturaleza de la intervención.
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