Matthew Smith no había pisado el Metro de Los Ángeles en diez años. El 2 de julio de 2026 lo hizo de nuevo, esta vez con su hijo Whitacre, de cinco años, para ver el partido España-Austria del Mundial 2026. La experiencia lo sorprendió: “Parece un sistema de transporte que funciona, lo cual es algo sorprendente dado su reputación”, dijo a AP News, medio de noticias estadounidense.
Esa sorpresa es, exactamente, lo que LA Metro buscaba provocar. Los ocho partidos del Mundial disputados en la ciudad son el ensayo general para los Juegos Olímpicos de 2028, que los organizadores han presentado como los primeros Juegos “sin auto” de la historia: ninguna sede tendrá estacionamiento disponible para los asistentes, quienes deberán moverse exclusivamente en transporte público y lanzaderas.
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Los números del Mundial
El partido que Smith y su hijo presenciaron generó cifras que LA Metro no había visto en mucho tiempo.
Solo para ese encuentro:
- Casi 50.000 viajes en trenes de la red.
- Más de 30.000 viajes en lanzaderas.
- 15 líneas de lanzadera habilitadas para conectar estaciones principales con el SoFi Stadium —el estadio ubicado en Inglewood, suburbio de Los Ángeles, sin conexión directa de tren—.
- El trayecto más largo en lanzadera: 1 hora y 15 minutos.
- 200 autobuses prestados para cubrir la demanda total del Mundial.
La escala de ese operativo es menor frente a lo que viene. Para los Juegos Olímpicos, las autoridades calculan que necesitarán 3.000 autobuses prestados —15 veces más que para el Mundial— porque muchas sedes tampoco tienen conexión directa con el Metro.
Una ciudad que históricamente le dio la espalda al transporte público
Con casi 1 millón de viajes diarios, LA Metro mueve tantos pasajeros como Chicago, una ciudad mucho menos poblada. Nueva York, en contraste, supera los 3 millones en un día hábil promedio.

Detrás de esa brecha hay años de desconfianza acumulada: percepción de inseguridad, quejas por suciedad, consumo de drogas y presencia de personas en situación de calle. En 2024, una mujer de 67 años murió apuñalada en un vagón, un incidente que reforzó esa imagen.
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Martha Banuelos, residente de North Hollywood, reconoció a AP News que antes prefería “evitarlo como a la peste”. Tras retomar el tren para los watch parties del Mundial, su veredicto fue otro: “Está mucho más limpio y huele muchísimo mejor”.
Qué hizo Metro para cambiar esa imagen
LA Metro puso en marcha una serie de medidas antes del Mundial para revertir años de desconfianza acumulada:
- Fuerza policial propia: en junio se abrieron solicitudes para integrar un cuerpo de oficiales que reemplazará al el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD). El despliegue completo está previsto para 2029.
- Equipos especializados de atención a personas en situación de calle y respuesta a crisis de salud mental.
- Reducción del crimen: en marzo de 2026, la criminalidad general bajó un 13,6% respecto al mismo mes del año anterior.
- Actualización del sistema de pago: el Metro ahora acepta tarjetas de crédito directamente, sin necesidad de una tarjeta recargable de contacto.
- Tarjetas de edición limitada por país, en alianza con la FIFA.
- zonas para fanáticos y fiestas para ver los partidos en los principales nodos de transporte, con sets de DJ y pantallas gigantes.
- Promoción activa en redes sociales para atraer a nuevos usuarios durante los partidos.
La expansión de la red y la comparación con París 2024
En mayo de 2026, LA Metro inauguró la extensión de la Línea D hacia el oeste, con acceso al centro comercial The Grove, el Museo del Condado de Los Ángeles (LACMA) y los Pozos de Alquitrán de La Brea. Fue la primera expansión de tren pesado en Estados Unidos desde 2020. Cuatro estaciones adicionales están en construcción para llegar al campus de UCLA, que funcionará como Villa Olímpica en 2028.
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El punto de comparación es París 2024, donde prácticamente todas las sedes eran accesibles en transporte público. Los Ángeles parte de una posición muy distinta, con un reto logístico que se resume en tres datos:
- Cero estacionamientos en cualquier sede olímpica
- 3.000 autobuses prestados necesarios para cubrir la demanda
- Múltiples sedes sin conexión directa con el Metro
Yasmin Cortez, de 32 años, tomó el tren por primera vez durante el Mundial y repitió una semana después desde Cerritos, a 26 kilómetros de la ciudad. “Especialmente con los precios de la gasolina, sí debería tomar el Metro”, dijo a NBC News.
Ese cambio de hábito, a escala masiva, es lo que la agencia necesita consolidar antes de 2028. “Los Ángeles es una ciudad de tránsito. La gente quiere decir que no lo es. Pero la gente realmente quiere el transporte público”, dijo Jennifer Vides, directora de experiencia del cliente de LA Metro, a AP News.
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