La ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos se mantiene como una excepción mundial

El reconocimiento de la nacionalidad automática en territorio estadounidense persiste a pesar de la tendencia global a restringir este derecho, respaldado constitucionalmente y con profundas consecuencias en la vida de millones de familias

Guardar
Un recién nacido duerme en una cuna de hospital con un monitor médico a su lado. Una mano sostiene un certificado de nacimiento de EE. UU. sobre el bebé
La ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos, basada en el principio de jus soli, sigue siendo una excepción global frente a la tendencia internacional restrictiva (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ciudadanía por nacimiento define el destino legal y social de millones de personas, pero su reconocimiento automático es en realidad una excepción a escala global. Estados Unidos constituye uno de los pocos países que mantienen un modelo amplio de “jus soli”, el principio según el cual toda persona nacida en su territorio adquiere ciudadanía desde el primer momento de vida.

Las repercusiones de este principio alcanzan a millones de familias migrantes y continúan alimentando debates legislativos y sociales en el país, que a diferencia de la tendencia internacional reciente, sostiene este derecho como un pilar constitucional, de acuerdo con La Opinión y el informe del American Immigration Council.

Estados Unidos y el “jus soli”: una excepción global

A pesar de la percepción común de que la ciudadanía por nacimiento es una norma universal, la mayoría de los países no otorgan de manera automática la nacionalidad a quienes nacen dentro de sus fronteras.

Un análisis del Pew Research Center reveló que en las últimas décadas predominó una tendencia global a restringir, y no a expandir, el derecho al jus soli (derecho de suelo).

Es en América —con Estados Unidos a la cabeza— donde este modelo se conserva con mayor vigor, mientras que en Europa, Asia, áfrica y Oceanía predominan sistemas de jus sanguinis (derecho de sangre), donde la nacionalidad se transmite por la ascendencia.

La Enmienda 14 de la Constitución estadounidense respalda el derecho automático a la ciudadanía para todos los nacidos en su territorio, salvo contadas excepciones (REUTERS/Brendan McDermid)
La Enmienda 14 de la Constitución estadounidense respalda el derecho automático a la ciudadanía para todos los nacidos en su territorio, salvo contadas excepciones (REUTERS/Brendan McDermid)

En la actualidad, países como Estados Unidos mantienen la ciudadanía automática a todo nacido en su territorio, con solo excepciones limitadas como los hijos de diplomáticos extranjeros, según explicó el American Immigration Council.

Esta normativa se encuentra respaldada por la Enmienda 14 de la Constitución, ratificada en 1868, la cual establece: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de los Estados Unidos y del Estado en que residen”.

De esta manera, este principio fue consagrado tras la Guerra Civil estadounidense, específicamente para garantizar la igualdad jurídica independientemente de raza, ascendencia o estatus familiar.

El Congreso adoptó la Enmienda 14 como respuesta directa al precedente de la Corte Suprema en el caso Dred Scott de 1857, en el que se había negado la ciudadanía a afroamericanos nacidos en el país.

Igualdad legal y cohesión social: implicancias del derecho al nacimiento

La ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos garantiza que todos los individuos nacidos en suelo estadounidense sean tratados con igualdad ante la ley.

En la interpretación del American Immigration Council, revocar o debilitar este derecho implicaría la creación de una sociedad dual, donde ciertos niños nacidos en el país quedarían excluidos de la ciudadanía por la condición de sus padres.

Una madre con su bebé recién nacido. (Canva)
La ciudadanía por nacimiento garantiza igualdad ante la ley, acceso a educación, atención médica y protección jurídica a millones de niños en Estados Unidos (Canva)

El fallo de la Corte Suprema en el caso “United States v. Wong Kim Ark” (1898) resultó clave para sellar esta norma: el tribunal confirmó que los hijos de inmigrantes, nacidos en Estados Unidos, son ciudadanos al nacer.

Actualmente, este derecho representa la base legal para que niños de familias inmigrantes —cuyo número supera los millones en Estados Unidos— gocen de acceso a la educación, la atención médica y la protección jurídica.

En caso de retirarse este principio, muchos menores quedarían en situación de apatridia o enfrentarían la expulsión del único país que conocen como propio. La ciudadanía por nacimiento responde también a valores profundos de la democracia estadounidense, al afianzar el sentido de pertenencia e igualdad.

De acuerdo con el American Immigration Council, “la ciudadanía por nacimiento provee una regla simple, imparcial y unificadora: si naciste en Estados Unidos, eres estadounidense”.

Mujer con bebé en portabebés. El bebé, vestido a rayas, sostiene una pequeña bandera estadounidense. La mujer sujeta un cartel azul con letras blancas y rojas
Modificar el jus soli en Estados Unidos requeriría una compleja reforma constitucional o una reinterpretación de la Enmienda 14, según el American Immigration Council (Nathan Howard/Reuters)

Cambios globales con carácter único del modelo estadounidense

En comparación, la mayoría de los países ejercen sistemas de transmisión de nacionalidad por linaje, conocidos como jus sanguinis, donde la ciudadanía de los padres es el criterio dominante.

Solamente en ciertas naciones de América el nacimiento en territorio genera derecho automático a la ciudadanía y, según La Opinión, incluso allí existen excepciones, como los hijos de diplomáticos o situaciones equiparables.

Fuera del continente americano, únicamente un puñado de Estados mantienen sistemas similares. El Pew Research Center documentó que la tendencia ha sido hacia una restricción de derechos, con cada vez menos países que reconocen el jus soli pleno.

Obstáculos a una eventual reforma del “jus soli” estadounidense

Modificar el principio de ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos requeriría una reorganización constitucional de gran envergadura.

Según el American Immigration Council, limitar este derecho demandaría la aprobación de una enmienda constitucional (con el voto favorable de dos tercios del Congreso y la ratificación de tres cuartas partes de los estados), o bien una reinterpretación radical de la Enmienda 14 por parte de la Corte Suprema.

El número de bebés nacidos en EE.UU. que no obtendría la ciudadanía
El derecho al jus soli en Estados Unidos constituye históricamente un emblema de igualdad y pertenencia, esencial para la democracia y la integración social de la población

Los intentos de restringir este principio mediante leyes ordinarias o acciones ejecutivas han sido recurrentemente descartados por ser incompatibles con la Constitución, de acuerdo con la misma fuente.

De este modo, Estados Unidos persiste como una excepción histórica y legal: protege la ciudadanía por nacimiento frente a la oleada internacional de restricciones y la erige como un emblema de sus principios fundacionales de igualdad y pertenencia.