Melinda French Gates, la batalla por la equidad: el desafío de la salud femenina, el poder de la filantropía y la resistencia de los multimillonarios

Su vida estuvo marcada por la lucha y la convicción. Las dificultades para avanzar en derechos y los obstáculos que persisten en el acceso a la salud revelan obstáculos invisibles. Un fondo millonario y un debate urgente

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Melinda French Gates impulsa la equidad de género y la salud femenina con un fondo de USD 250 millones para organizaciones en 22 países (REUTERS)

La filantropía y la desigualdad de género fueron temas largamente discutidos, pero pocas voces resultan tan impactantes como la de Melinda French Gates, quien dedicó su fortuna y energía a transformar la realidad de las mujeres y niñas tanto en Estados Unidos como alrededor del mundo.

En diálogo con WIRED, la filántropa abordó el impacto real de su trabajo, la resistencia de los grandes millonarios a donar su riqueza y la urgencia de replantear las prioridades sociales ante el retroceso en derechos y salud de las mujeres.

Un compromiso personal y profesional

Desde el comienzo, Melinda dejó en claro que no cree en los secretos. “Si vivís una vida con honestidad, no vas a tener ninguno”, afirmó en una entrevista con WIRED, cuando le preguntaron cuál es la mejor manera de que una figura pública mantenga un secreto. Esa convicción guía no solo su ética personal, sino también su enfoque en los negocios, la familia y la filantropía.

En su búsqueda por transformar la salud femenina, French Gates puso de relieve una desproporción difícil de ignorar: “De todo el financiamiento global, el que va a investigación y desarrollo en salud de mujeres, dejando el cáncer aparte, es 1%”, afirmó la filántropa.

Frente a un universo en el que las mujeres representan la mitad de la población mundial, esa brecha la llevó a lanzar un fondo de USD 250 millones a través de Pivotal Ventures para más de 80 organizaciones en 22 países dedicadas a salud mental, reproductiva y física de mujeres.

Solo el 1% del financiamiento
Solo el 1% del financiamiento global en investigación y desarrollo sanitario se destina a la salud de las mujeres, según Melinda French Gates (Captura de video: YouTube/Bloomberg)

El trabajo de esas organizaciones dista de ser sencillo. French Gates relató problemáticas que enfrentan tanto en Estados Unidos como en otras regiones: “He escuchado a médicos en Luisiana decir: ‘Con este cambio de ley de la Corte Suprema, la decisión Dobbs, ahora estamos oyendo que tal vez ya no tengamos acceso a ciertos anticonceptivos, que no podemos usar estas herramientas, que incluso no se puede entrenar a otros en el uso de misoprostol’”.

Insistió en que el miedo y la incertidumbre golpean un sistema ya frágil, y advirtió sobre los riesgos de limitar el acceso a medicamentos esenciales que salvan vidas después del parto.

Obstáculos globales y la resistencia de los multimillonarios

En África, la situación no es menos alarmante. French Gates compartió un testimonio contundente: “Hay quienes me dicen: ‘¿Por qué no puedo conseguir anticonceptivos? ¿De verdad? Llevo 20 años con este trabajo y ahora no tengo acceso por el recorte de USAID. ¿Cómo le voy a recomendar a una mujer que use un condón?’”. La resistencia cultural y los recortes financieros complican el panorama para miles de trabajadoras de la salud, agravando la vulnerabilidad y poniendo en riesgo vidas.

La filántropa no elude la discusión sobre la responsabilidad moral de los multimillonarios estadounidenses. Hizo hincapié en el deber de devolver a la sociedad parte de lo recibido: “Creo que a quien mucho se le da, mucho se le exige”, dijo Melinda French Gates a WIRED, en referencia a la filosofía que inspiró el Giving Pledge, el compromiso impulsado junto a Bill Gates y Warren Buffett.

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Melinda French Gates subraya la responsabilidad moral de los multimillonarios de destinar su riqueza a causas sociales a través del Giving Pledge (Instagram @melindafrenchgates)

Reconoció avances, pero no dudó en señalar las deudas pendientes: “Algunos lo están cumpliendo, incluso a gran escala, pero ¿han donado lo suficiente? No. Algunos sí, y otros aún no están preparados para hacerlo”.

French Gates advirtió que muchos multimillonarios tienden a postergar su compromiso filantrópico: “Hay mucha gente que dice: ‘Ya lo haré’, pero llega un momento en que se hacen mayores y entonces, casi es demasiado tarde”, reflexionó durante la charla. Su expectativa es que cada vez más grandes fortunas se orienten con urgencia y visión hacia causas sociales.

Liderazgo, tecnología y legado

La cultura corporativa y la falta de diversidad en la toma de decisiones continúan preocupando a Gates. Su paso por Microsoft marcó esa percepción: “Era una sociedad de debate masculino dentro de la empresa. Eso no fue lo que aprendí en la universidad ni la mejor forma de lograr lo mejor de los equipos”, confesó a WIRED.

Descubrió que al mostrarse auténtica y fomentar otro tipo de liderazgo logró “atraer desarrolladores de toda la empresa que querían trabajar en un ambiente distinto”. Para ella, la diversidad produce mejores productos y resultados, mientras que la homogeneidad limita la creatividad y eficacia de las organizaciones.

El apoyo a liderazgos sólidos es la base de su apuesta por el cambio social: “Busco líderes resilientes, que puedan ser flexibles y valientes. Los que han hecho el trabajo, conocen la tarea, y han construido un equipo, aunque sea pequeño, para sostener esa labor. Porque sé que se van a necesitar mutuamente en los días difíciles”, enfatizó Melinda French Gates a WIRED.

El liderazgo resiliente, el equilibrio
El liderazgo resiliente, el equilibrio entre vida personal y profesional, y la transmisión de valores familiares son claves en la visión y legado de Melinda French Gates para las nuevas generaciones (Melinda Gates)

Sobre el impacto negativo de la tecnología y la cultura de la hiperconexión, French Gates se mostró contundente: “Eliminaría las redes sociales. No creo que nos aporten demasiado. Hacen más daño que bien al mundo”, sentenció.

Considera que la frenética presencia de teléfonos inteligentes entre los menores no es positiva: “Dejaría que los adolescentes tuvieran su primer teléfono al empezar noveno grado, a la entrada del instituto”, recomendó como medida para proteger la salud mental de los jóvenes.

La visión que le transmitieron sus padres respecto al equilibrio y el descanso también ha sido central en su trayectoria: “Mi familia fue contracultural: nos enseñaron la importancia de los descansos, hasta de tomar una siesta corta cada día. Lo sigo haciendo desde la secundaria y también en la universidad”, compartió French Gates en la entrevista.

Finalmente, su esperanza de legado para sus hijos es sencilla pero profunda: “Espero que piensen mucho en sus valores y que sepan quiénes son porque eso lo aprendieron de su madre. La importancia de saber quién eres y llevar una vida en esa dirección, aunque el mundo insista en otra cosa, incluso cuando es difícil”, concluyó ante WIRED.

Las palabras y decisiones de Melinda French Gates siguen delineando caminos para que más mujeres ocupen espacios de decisión y disfruten de una vida plena, segura y saludable, en una sociedad todavía signada por la desigualdad y el reto constante de avanzar hacia la equidad.