
La temporada de fiestas navideñas en el ámbito laboral es una tradición que está volviendo con fuerza tras años de interrupción debido a la pandemia. Si bien estas reuniones ofrecen una oportunidad para relajarse, fortalecer relacionesy celebrar logros, también pueden convertirse en un campo minado social si no se maneja con cuidado. Bajo el prisma de riesgos y recompensas, una estrategia adecuada puede ayudar a aprovechar estos encuentros y evitar situaciones comprometedoras.
Expertos consultados por The Wall Street Journal califican este tipo de fiestas laborales como una extensión del entorno profesional. Aunque el ambiente sea festivo, las reglas no escritas del entorno laboral permanecen vigentes. Es un error común considerar estas reuniones como eventos completamente informales. Los asistentes, incluidos supervisores y colegas, tienen el poder de influir en su desarrollo profesional. Por ello, es esencial mantener un comportamiento profesional.
Beber en exceso o participar en conductas inapropiadas, como bailes o bromas que puedan incomodar, son factores de riesgo que han costado carreras en el pasado. Es importante recordar que un mal comportamiento puede llevar a una disculpa pública o incluso a medidas disciplinarias. La clave está en encontrar un balance que permita disfrutar sin cruzar límites.

Un enfoque recomendado para asistir a estas fiestas es actuar como un “monje curioso”, manteniéndose atento y en control. Esto implica evitar el consumo excesivo de alcohol y cualquier comportamiento que pueda malinterpretarse, como la coquetería. Además, llegar bien alimentado puede ser un detalle estratégico para evitar distracciones y concentrarse en socializar de manera adecuada.
Otro detalle importante es el código de vestimenta, que sigue siendo una extensión del ambiente laboral, aunque con ligeras variaciones dependiendo de la cultura de la empresa. Por ejemplo, en sectores creativos se permite más flexibilidad, mientras que en áreas legales o financieras se espera mayor formalidad. Adaptar colores y accesorios al tono festivo es aceptable, pero sin exagerar. El objetivo es proyectar profesionalismo sin desentonar.
Una de las características más particulares de estas fiestas es la percepción de relajación de las jerarquías. Aunque el ambiente puede ser distendido, ignorar los rangos y no mostrar agradecimiento o reconocimiento hacia figuras de autoridad es un error. Asegurarse de saludar y agradecer al jefe, incluso de manera breve, refuerza una imagen de cortesía y respeto.

Socializar estratégicamente
En organizaciones grandes, muchas veces los empleados no se conocen entre sí. La fiesta es una oportunidad para construir puentes. Aunque para las personas introvertidas esto puede parecer un desafío, el esfuerzo de iniciar pequeñas conversaciones puede generar una impresión positiva.
Una táctica efectiva es ver la interacción social como un baile en el que todos deben cambiar de pareja constantemente. Esto significa evitar monopolizar una conversación y buscar nuevas personas con las que hablar. Además, usar el teléfono como refugio ante la incomodidad social no es recomendable, ya que da la impresión de desinterés.
Durante las charlas, es preferible centrarse en escuchar a los demás y demostrar interés genuino en sus historias o puntos de vista. Formular preguntas que permitan conocer mejor a los compañeros no solo fomenta la conexión, sino que también genera una impresión favorable. Hablar de uno mismo solo cuando se solicite puede ayudar a evitar la percepción de egocentrismo.

Para quienes disfrutan bailar, la pista de baile puede ser un lugar para relajarse, pero es crucial mantener el comportamiento bajo control. La recomendación general es bailar en grupo o, si usted está acompañado, con su pareja. Bailes demasiado entusiastas o estilos que puedan llamar una atención no deseada son riesgos innecesarios en este contexto.
No todas las fiestas laborales serán inolvidables o estarán llenas de grandes conversaciones. Es útil mantener expectativas realistas y entender que el objetivo principal es construir relaciones y mostrar aprecio por la empresa. Si se logra pasar un buen momento y crear conexiones significativas, el evento puede considerarse un éxito.
Por otro lado, para quienes iniciaron sus carreras durante los años de trabajo remoto, adaptarse a la dinámica de las fiestas presenciales puede ser un reto. Sin embargo, observar cuidadosamente las interacciones y participar con moderación son herramientas valiosas para navegar este tipo de eventos. Al final, la clave está en mantener un enfoque estratégico, equilibrando profesionalismo y sociabilidad.
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