El secreto mejor guardado del Pirineo catalán: un monasterio que mezcla románico, gótico y barroco tras nueve siglos de reformas

El Monasterio de Santa María de Lillet, declarado Bien Cultural de Interés Nacional, conserva un claustro del siglo XIV y una iglesia con huellas de cuatro épocas distintas, a pocos minutos del célebre jardín modernista

Monasterio de Santa Maria de Lillet. (Gobierno de Cataluña)
Monasterio de Santa Maria de Lillet. (Gobierno de Cataluña)
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A dos kilómetros del casco urbano de La Pobla de Lillet, en la comarca del Berguedà, un conjunto de muros perforados por puertas y ventanas a distintas alturas conserva nueve siglos de reformas superpuestas: desde los primeros vestigios prerrománicos hasta las intervenciones barrocas del siglo XVIII. Se trata del Monasterio de Santa María de Lillet, declarado Bien Cultural de Interés Nacional y uno de los conjuntos religiosos más relevantes del Alt Berguedà, en el Pirineo de la provincia de Barcelona.

El edificio se alza a los pies de una montaña, rodeado de prados y campos de cultivo. Lo acompaña una masía y, a poca distancia, la capilla románica de Sant Miquel de Lillet, una de las pocas construcciones de planta circular que se conservan en toda Cataluña. Las ruinas del castillo de Lillet, del siglo XIII, dominan la colina sobre ambos edificios y ofrecen una vista panorámica del valle.

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La primera referencia escrita al monasterio aparece en una escritura de venta de la casa de Montclús, fechada el 17 de abril del año 819. 14 años más tarde, en 833, se consagró la primitiva iglesia dedicada a Santa María, San Pedro y San Juan del castillo de Lillet. Poco antes de 1086 se instaló allí una pequeña comunidad canonical formada por un prior y cinco canónigos agustinos, bajo la protección del obispado de Urgel y de los señores del castillo de Lillet, sus principales benefactores. En 1100, el obispo Ot de Urgel impulsó la fundación de una cofradía que dio nueva vitalidad al cenobio. La vitalidad de la comunidad se mantuvo intensa durante los dos siglos siguientes, reforzada en 1220 por la protección otorgada por el papa Honorio III.

El punto de inflexión llegó en 1356, cuando se levantó una nueva iglesia en la vecina Pobla de Lillet. El traslado de las funciones parroquiales hacia el núcleo urbano provocó que Santa María perdiera buena parte de sus feligreses y de sus dominios eclesiásticos. Pese a esta pérdida de ingresos, la canónica mantuvo actividad hasta que fue secularizada en 1592. Aun secularizada, el templo conservó una comunidad de beneficiarios a cargo de un pavorde, cargo que se mantuvo, al igual que la función parroquial, hasta el siglo XIX. En 1397 la iglesia fue consagrada de nuevo tras una reforma, aunque para entonces la comunidad ya mostraba una acusada disminución de miembros. Y durante la Guerra Civil, la iglesia sufrió un incendio.

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Cuatro estilos arquitectónicos conviven en un mismo edificio

La iglesia actual se construyó mayoritariamente durante el siglo XI y está formada por una sola nave con un amplio transepto. La cabecera, de factura más tardía, consta de un ábside central y un absidiolo orientado al sur. En el siglo XIV se añadió en el brazo norte del transepto un portal gótico que sustituyó el muro de poniente original. Las reformas se prolongaron hasta el siglo XVIII y transformaron por completo el aspecto del templo: se abrieron capillas laterales en el grosor de los muros, se añadió una decoración clasicista con columnas adosadas y arcos torales, se dispuso un coro a los pies de la iglesia y se construyeron nuevas cubiertas, una bóveda y un cimborrio. El resultado es, según la propia oficina de turismo local, “un museo de diferentes épocas”: prerrománico en los restos del absidiolo, románico lombardo en la nave central de los siglos XI y XII, gótico en el crucero norte y la puerta de 1397, y clásico-barroco en las columnas de tosca y los capiteles de yeso de los siglos XVI a XVIII.

El monasterio forma parte de una ruta más amplia por el románico del Alt Berguedà, que incluye también localidades como Berga, Vilada, Borredà, Sant Jaume de Frontanyà y Guardiola de Berguedà. La zona se encuentra además a las puertas del Parque Natural del Cadí-Moixeró y conecta con el Camí dels Bons Homes, una ruta transpirenaica de largo recorrido que conmemora el exilio de los cátaros occitanos hacia Cataluña en los siglos XIII y XIV.

Además, la Pobla de Lillet concentra, después de Barcelona, el mayor número de obras del arquitecto Antoni Gaudí en Cataluña. Los Jardines Artigas, diseñados hacia 1905 para la familia que alojó al arquitecto mientras trabajaba en el cercano Xalet del Catllaràs, se recorren en aproximadamente una hora y anticipan algunas de las formas que después aparecerían en el Park Güell barcelonés. El Tren del Ciment, un ferrocarril turístico de vía estrecha gestionado por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, une en 3,5 kilómetros y unos 20 minutos la estación de La Pobla de Lillet con el Museo del Cemento de Castellar de n’Hug, con parada intermedia en los propios jardines.

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