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El pueblo del Pirineo catalán que abre las puertas al Parque Natural de las Capçaleres del Ter i del Freser: es perfecto para huir del calor y de las aglomeraciones

Esta puerta de entrada a la alta montaña, rodeada de pueblos con encanto y rutas, es ideal para una escapada de fin de semana

Vista de Setcases. (Web de turismo de El Ripollès)
Vista de Setcases. (Web de turismo de El Ripollès)
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Cerca de la frontera entre España y Francia, se resguarda Setcases, un pequeño pueblo en el que viven menos de 200 personas. Pese a su tamaño, se ha consolidado como un refugio de verano en la alta montaña de Girona gracias a unas temperaturas máximas no suelen sobrepasar los 28 grados en verano y a su condición de puerta de entrada al Parque Natural de las Capçaleres del Ter i del Freser, un entorno pirenaico que concentra paisaje alpino, patrimonio histórico y turismo activo.

El término de Setcases alberga la estación de montaña Vallter 2000, que es perfecta para los amantes de los deportes de invierto, pero también para los que disfrutan el senderismo en verano. También para aquellos que disfrutan del turismo más dinámico con trail running, circuitos de orientación, moto eléctrica y mountain karts, además de un telesilla panorámico con una subida de 20 minutos hasta el entorno del nacimiento del río Ter.

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El municipio, situado en la comarca del Ripollès, presenta una imagen de pueblo de alta montaña marcada por casas, calles y callejones de piedra restaurados. La oferta se completa con restauración de cocina de proximidad y con un patrimonio repartido por todo el casco urbano, donde distintas placas explican curiosidades históricas y elementos patrimoniales.

La bonita ruta por los Pirineos que conduce a la ‘pirámide oscense’: descubre un pueblo abandonado y unas impresionantes vistas.

Qué ver en Setcases y por qué destaca en verano

Dentro del casco urbano, uno de los elementos más destacados es la iglesia de Sant Miquel, un templo de estilo románico fechado en el siglo XII. El edificio conserva también partes del siglo XVII, como la nave, las capillas y la sacristía, mientras que el tejado y la antigua bóveda de madera fueron reconstruidos en 1728 tras un incendio.

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La iglesia guarda además un retablo barroco que el material turístico define como una pieza destacada del barroco catalán. Se trata de uno de los pocos retablos que se salvaron durante la Guerra Civil y fue restaurado en 1983.

A poca distancia del centro se encuentra La Creueta, un paseo corto de 10 minutos con un desnivel de 50 metros y un recorrido de algo más de 300 metros. El trayecto ofrece una de las imágenes más reconocibles del pueblo.

Para quienes prioricen el patrimonio histórico frente a las rutas de montaña, hay una alternativa ideal: una tuta por los monasterio de la comarca. A menos de una hora de Setcases se encuentran el monasterio de Santa Maria de Ripoll, con su portalada del siglo XII; el monasterio de Sant Joan de les Abadesses, fundado en el siglo IX por Guifré el Pelós; y el monasterio de Sant Pere de Camprodon, una iglesia románica de mediados del siglo XII levantada sobre un templo documentado en 904 y convertido después en monasterio benedictino.

Monasterio de Santa Maria de Ripoll. (Web del monasterio)
Monasterio de Santa Maria de Ripoll. (Web del monasterio)

Un destino ideal para los amates de la naturaleza

Uno de los principales atractivos del verano es el telesilla panorámico de Vallter 2000. El recorrido permite acercarse al nacimiento del Ter y observar un paisaje alpino que culmina en el Mirador-Balcón de la Costa Brava, desde donde se divisan el Ripollès, la Garrotxa, el Pla de l’Estany y el Empordà.

El entorno del municipio concentra también varios puntos de observación del paisaje. Entre los miradores más populares figuran el Forat de l’Olla, el Collet de Xuriguera, la Baidana y el propio balcón de la Costa Brava.

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