El ‘nuevo’ Real Madrid apaga el fuego de Mestalla sin Vínicius: Mourinho impone su ley y recupera el espíritu de equipo para domar a un Valencia en crisis

El conjunto blanco firmó una nueva victoria para empatar a puntos con el FC Barcelona y adelantar al Atlético de Madrid. Valverde, Güler y Mbappé ‘mojan’ en la goleada

Valverde y Tchoameni se dan un abrazo. (REUTERS/Pablo Morano)
Valverde y Tchoameni se dan un abrazo. (REUTERS/Pablo Morano)
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Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Es la imagen del ‘nuevo’ Real Madrid. Unos jugadores que han dejado atrás las rencillas y ahora van todos a una. Porque ya no existe eso de un vestuario dividido o los intereses individuales de cada uno. “Equipo” es la palabra de Mourinho. Así se ganó el Clásico y así se gana en Champions. Y, por supuesto, se doma Mestalla. Sin un sancionado Vinícius parecía que la noche no iba a ser tan caldente como las antiguas visitas del club blanco (hoy de violeta). Nada más lejos de la realidad. Sadiq y Diomandé; Maffeo y Bellingham, tomaron el relevo justo después de que otro zambombazo de Valverde y un jugadón de Bellingham que terminaría de empujar Güler enfríaran el hervidero. Más tarde, sería Mbappé quien apagara los humos.

La noche empezó como se merece, con un sentido homenaje a Jesús de Miguel. Así estaba programado y así se hizo. Jugadores con la camiseta del delantero y la grada en pie: ovación para el cielo. Del mismo modo se hizo en el minuto 9. Y otra vez, aplauso ensordecedor.

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Con el balón ya rondando el Madrid salió mandón. Presión alta, posesiones largas y un Diomandé incansable por la izquierda. Sin embargo, la primera llegaría del lado local después de una ‘siesta’ de Tchouaméni y un paradón del de siempre. Estirada de Courtois para impedir que el balón entrara por la escuadra izquierda. A la siguiente el balón acabó en la red, pero Guido estaba en fuera de juego. Pitaba Mestalla.

Los jugadores del Real Madrid y del Valencia guardan un minuto de silencio en homenaje a Jesús de Miguel. (Biel Aliño/EFE)
Los jugadores del Real Madrid y del Valencia guardan un minuto de silencio en homenaje a Jesús de Miguel. (Biel Aliño/EFE)

Y de esto que el sonido de viento despierta a las fieras, Mbappé, como hacía antes con ‘Vini’, se escoraba a la izquierda para desbordar a un Maffeo que vería la primera tarjeta tras una falta en la frontal que bien podía haber sido algo más. El caso es que el disparo del francés, que tomó la responsabilidad, supongo que por el ‘yo me lo guiso, yo me lo como’, se estrelló en la barrera, y por el devenir del destino, aquel que todos pensábamos que debería tirar, incluido el balón porque allí donde estaba Valverde, fue, soltó un latigazo abajo imposible para Dimitrievski.

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El Valencia no tuvo tiempo para recomponerse porque el balón volvía a estar en posesión violeta. Encaró Bellingham a Pepelu, se fue por banda, ganó línea de fondo y puso el centro atrás. Rozó en Tárrega y cayó mansa a Güler. Mala suerte, pero el turco no perdonó. Tierra de por medio y Mestalla silenciado. Y pudo caer el tarcero de las botas de Diomandé, pero el travesaño tenía otros planes. El Valencia estaba sobre la lona. No conseguía salir. Tanto, que la primera que tuvo para poder correr sobre la zona de banquillos, la zaga madridista cortó y tanganá que te crió. Sadiq se encaró con Diomande y Bellingham, con Maffeo. Amarilla para Lunin y Copete; ninguno estaba jugando. Descanso.

Pablo Maffeo y Mbappé. (REUTERS/Pablo Morano)
Pablo Maffeo y Mbappé. (REUTERS/Pablo Morano)

A la vuelta la cosa no iba a cambiar. Al menos en cuanto a sensaciones. Lo que sí hubo fue cambio de cromos por parte de los locales. Sin reacción, como hemos dicho. Porque los de Mourinho gozarían de las mejores. Primero el turco, después Mbappé y para terminar, Bellingham. Todos se toparon con el portero macedonio. Fue entonces cuando Mestalla volvió a despertar, esta vez para exigir más a los suyos, que recibieron el mensaje. No obstante, el muro belga volvió a lucirse.

Partido parado durante varios minutos. Algo pasaba en la grada que tuvieron que salir los médicos corriendo. Era el mejor momento del Valencia, que pagó el ‘tiempo muerto’ y le pilló frío la reanudación. No pasaron ni dos minutos y Güler se sacó de la chistera un pase magistral para Mbappé, que regateó y sentenció. Pero no acabaría ahí la pesadilla ché. Acto seguido, Gaya vería la roja tras cortar una contra. Precisamente en una falta a ‘Kiki’ cuando el francés ya echaba a correr desde el centro del campo. Ahora sí, Mestalla estallaba. Y otra tangana con Konaté y Rioja como protagonistas.

Jugadores del Valencia ayudan a llevar la camilla a la grada. (REUTERS/Pablo Morano)
Jugadores del Valencia ayudan a llevar la camilla a la grada. (REUTERS/Pablo Morano)

El partido se convirtió entonces en una batalla en la que cada balón dividido tenía cuentas pendientes. Se resolvía con amarillas por parte de un Hernández Maeso que no quería dejar escapar el partido. En eso le ayudó Mourinho agotando los cambios y sentando a gente importante, cabe decir. Pero cualquier contacto se pitaba. Tocaba dormir el partido. Y así se hizo. El Real Madrid duerme segundo, adelantando al Atlético de Madrid y empatado a puntos con el FC Barcelona a la espera de lo que hagan ambos equipos en el plato fuerte de la jornada, en el Metropolitano.

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