Cinco cárceles abandonadas que esconden historias sorprendentes: desde un penal para sacerdotes a una prisión medieval del siglo XIII

Algunas fueron cárceles durante décadas, otras tienen siglos de historia y una de ellas incluso fue escenario de una película ganadora de ocho premios Goya

Museo medieval
Cárcel medieval de Pedraza. (Turismo Castilla y León)
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Con el paso de los años, algunos edificios que durante décadas formaron parte de la vida de una ciudad o de un pueblo quedan totalmente vacíos y olvidados. Uno de los edificios en los que no solemos pensar son las cárceles, pero esconden historias que pocos conocen.

Algunas de ellas cuentan con una belleza estética singular y recibieron a miles de personas. Sin embargo, con el paso del tiempo se dejaron de usar, ya fuese por decisiones institucionales o porque ya no eran aptas para desempeñar su función correctamente.

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Según los datos del Ministerio del Interior, actualmente hay un total de 65 centros penitenciarios en España. A esta cifra hay que sumar más de una decena de antiguas cárceles que ya no están en funcionamiento y permanecen abandonadas.

Cárcel de Zamora

A las afueras de Zamora, en la carretera de Almaraz de Duero, se encuentra una antigua cárcel que lleva años cerrada y permanece actualmente abandonada. Durante la dictadura franquista, el edificio tuvo un uso especialmente particular: fue utilizado para encarcelar a sacerdotes que habían sido perseguidos por motivos políticos.

Centro penitenciario abandonado
Cárcel de Zamora. (Wikimedia commons)

Por este penal pasaron alrededor de un centenar de curas, la mayoría procedentes del País Vasco. El edificio también acogió a presos considerados peligrosos, entre ellos miembros de ETA y del GRAPO, por lo que durante sus años de funcionamiento tuvo distintos perfiles de reclusos.

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La antigua cárcel de Zamora también forma parte de la historia del cine español. Sus instalaciones fueron utilizadas para rodar ‘Celda 211’, la película dirigida por Daniel Monzón y estrenada en 2009, que consiguió ocho premios Goya.

Cárcel de Broto, Huesca

En la localidad de Broto, en Huesca, se encuentra una antigua cárcel ubicada en un torreón de tres plantas junto al río Ara. El edificio fue construido en el siglo XVI con una función defensiva, aunque con el tiempo pasó a utilizarse como lugar de reclusión para delincuentes de Broto y de otros municipios cercanos.

Broto, en Huesca (Shutterstock).
Broto, en Huesca (Shutterstock).

Hoy, el torreón permanece abandonado, pero todavía conserva algunos de los rastros que dejaron quienes estuvieron encerrados entre sus paredes. En sus estancias pueden encontrarse dibujos, fechas e inscripciones realizados por antiguos presos, pequeñas marcas que han quedado como testimonio de su paso por esta antigua cárcel.

Cárcel medieval de Pedraza, Segovia

La antigua cárcel de Pedraza se encuentra en un edificio del siglo XIII, situado junto a la entrada del recinto amurallado de esta localidad segoviana. Aunque ya no cumple la función para la que fue construida, el edificio se conserva y actualmente puede visitarse. Sus dos niveles de mazmorras permiten conocer cómo eran las condiciones de reclusión en la época medieval.

En su interior todavía se pueden ver elementos como cepos y grilletes utilizados para mantener a los presos sujetos. El acceso a las celdas se hacía a través de un boquete situado en el techo, por el que los funcionarios introducían a los presos y también les arrojaban la comida.

La cárcel dejó atrás hace siglos su función original y hoy forma parte de los lugares que se pueden visitar en Pedraza. A diferencia de otros antiguos centros penitenciarios, por tanto, el edificio no está abandonado, sino que se ha conservado y abierto al público.

Cárcel de Valdenoceda, Burgos

La antigua cárcel de Valdenoceda se encuentra en la comarca de Las Merindades, al norte de Burgos, y estuvo en funcionamiento durante una de las etapas más convulsas de la historia reciente de España. Entre 1932 y 1942, sus instalaciones fueron utilizadas para encarcelar a personas perseguidas por motivos políticos, especialmente durante los años de la Guerra Civil y la posguerra.

Cárcel abandonada
Cárcel de Valdenoceda. (Captura Google Maps)

El penal llegó a concentrar a miles de presos, lo que provocó unas condiciones de vida extremadamente duras. El hacinamiento era uno de los principales problemas y, según algunas fuentes, varios internos llegaron a dormir en lugares como las escaleras del edificio. A ello se sumaban las difíciles condiciones de reclusión y la violencia ejercida por algunos de los responsables de la prisión.

Fuerte de San Cristóbal, Navarra

En lo alto del monte Ezkaba, a pocos kilómetros de Pamplona, se encuentra el Fuerte de San Cristóbal, una enorme fortificación cuya construcción comenzó en 1878 y no terminó hasta 1919. Cuando estuvo finalizada, los avances militares habían reducido la utilidad defensiva de este tipo de construcciones.

Prisión que se usó en la época franquista y que está abandonada
Fuerte de San Cristóbal, Navarra. (Turismo de Navarra)

En 1934, el fuerte comenzó a utilizarse como prisión y, tras el golpe militar de 1936, pasó a albergar a un número mucho mayor de presos. Por sus instalaciones pasaron miles de presos y las condiciones de reclusión fueron especialmente duras. Uno de los episodios más conocidos tuvo lugar el 22 de mayo de 1938, cuando 795 presos protagonizaron una fuga masiva. Solo tres consiguieron llegar a Francia.

El fuerte dejó de utilizarse como prisión en 1945 y, con el paso de los años, terminó quedando en desuso. En 2026 fue declarado Lugar de Memoria Democrática, en reconocimiento a su importancia histórica y a su relación con la represión.

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