El pueblo de Jaén con uno de los castillos más antiguos de España y un camarín barroco único

El municipio está situado en Sierra Morena y reúne una de las joyas barrocas más singulares de Andalucía

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Baños de la Encina, en Jaén (Shutterstock).
Baños de la Encina, en Jaén (Shutterstock).

Uno de los castillos más antiguos de España, un camarín barroco con casi 3.000 motivos ornamentales y un entorno arqueológico que se remonta a la Edad del Bronce. Así es uno de los pueblos más bonitos de la Península Ibérica y un municipio turístico de Andalucía: Baños de la Encina.

La localidad del norte de la provincia de Jaén está situada en Sierra Morena y junto al embalse del Rumblar, a 420 metros sobre el nivel del mar. Este municipio figura entre los 34 distinguidos como Municipio Turístico de Andalucía y es uno de los cuatro de su zona dentro de esta consideración.

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El núcleo urbano de Baños de la Encina puede recorrerse a pie, gracias a su concentración de sus principales monumentos en un trazado de calles estrechas y en cuesta, heredado de su origen árabe y de su implantación sobre una colina. Este perfil se reorganizó entre los siglos XV y XVI, cuando el centro de poder pasó del castillo a la Plaza Mayor, alrededor de la actual iglesia de San Mateo.

Qué ver en Baños de la Encina: castillo, iglesia y ermita

El gran hito monumental de Baños de la Encina es el Castillo de Burgalimar, también llamado como Bury al-Hammam o Bury al-Hamman. La construcción se sitúa en el siglo X, por orden del califa Al-Hakam en el 968, cuya función principal era de carácter militar y como acuartelamiento de las tropas bereberes.

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La fortaleza presenta una planta ovalada de 100 metros en su eje mayor y 46 en el menor. Está rodeada por gruesos muros y suma 14 torres cuadrangulares de estilo califal, además de la torre del homenaje, levantada ya en la época cristiana del siglo XV. Además, el castillo fue construido en tapial, una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras menudas, y en sus muros aún se conserva una pintura que imita sillares de piedra para ocultar la pobreza del material e impresionar al enemigo.

Castillo de Burgalimar, en Jaén (Shutterstock).
Castillo de Burgalimar, en Jaén (Shutterstock).

La historia del lugar resume siglos de disputas por el control de Andalucía: señala que pasó a manos cristianos en 1225 con Fernando III de Castilla, después fue cedido al arzobispo de Toledo y quedó bajo custodia de la Orden de Santiago. Más tarde, fue entregado a Lucas de Iranzo y en 1466 volvió al control de los partidarios de Enrique IV.

Por otro lado, se encuentra la iglesia de San Mateo, situada en la Plaza Mayor. Completa el primer triángulo patrimonial del municipio y se fundó en el siglo XVI, combinando una torre-campanario de cuerpo gótico con acabados renacentistas, una portada principal renacentista y, en el interior, un retablo mayor, un sagrario, púlpito y pila bautismal.

El otro gran templo es la Ermita de Jesús del Llano, levantada en el siglo XVII. El exterior es sobrio, de una sola nave y con espadaña, pero su interior alberga una torre camarín barroca del siglo XVIII, la cual algunos describen como una de las más bonitas de Andalucía.

Ese camarín concentra la singularidad artística del edificio, ya que concentra casi 3.000 motivos de decoración de yeserías policromadas, espejos, ángeles, bustos, guirnaldas, vidrieras reales o simuladas y una bóveda mocárabe.

El casco histórico, los molinos y el pasado minero de Sierra Morena

Más allá de los grandes monumentos de Baños de la Encina, el casco histórico conserva una secuencia de arquitectura civil formada por palacios de piedra, casas blancas con patios interiores, rejerías y balcones con flores. Entre los edificios más importantes figuran la Casa consistorial, el Palacio de los Molina de la Cerda, la Casa de los Salido y el Palacio de los Priores.

España, un líder mundial en turismo, se enfrenta a un nuevo desafío: las olas de calor. Un estudio revela que los turistas que sufren temperaturas extremas son menos propensos a regresar, obligando al sector a adaptarse para no perder su atractivo.

En la calle Santa María se encuentra el arco de los Benalúa, una entrada al patio principal de una casería vinculada a la introducción del cultivo del olivar entre los siglos XVI y XVIII. Por su parte, a las afueras de la localidad aparece el Molino del Santo Cristo, un molino hidráulico próximo al río Rumblar restaurado para explicar la historia de la molienda del trigo mediante una exposición.

Finalmente, el entorno amplía el recorrido con los vestigios romanos, paisajes del embalse y la arqueología prehistórica. A unos tres kilómetros de Baños de la Encina, se encuentra el pantano del Rumblar y la playa del Tamujoso, una zona de baño para hacer actividades como vela, piragüismo, kayak o pesca.

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