
Lolita Flores lleva toda la vida cargando con un apellido que es mucho más que un nombre artístico. Hija de Lola Flores y Antonio González el Pescaílla, nació en Madrid el 6 de mayo de 1958 y, como ella misma ha recordado recientemente, era famosa antes de llegar al mundo. La primogénita del matrimonio, hermana mayor de Rosario y Antonio, creció en el corazón de la capital junto a sus hermanos, en un barrio que por entonces era sinónimo de distinción y vida cultural: Chamberí.
Este distrito de la capital fue la zona de residencia de la aristocracia durante los siglos XIX y XX, algo que se ve hoy en día gracias a su combinación de una arquitectura señorial con una oferta cultural densa y variada: museos, teatros, salas de cine, plazas con terrazas y calles que el New York Times ha llegado a describir entre las mejores de Europa. El barrio donde creció Lolita Flores sigue siendo, décadas después, uno de los más completos y con más carácter de la capital.
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Un distrito con herencia aristocrática
Chamberí se divide en seis barrios: Trafalgar, Arapiles, Gaztambide, Vallehermoso, Ríos Rosas y Almagro. Durante los siglos XIX y XX fue el área de residencia preferida de buena parte de la aristocracia madrileña, y esa herencia sigue visible en su trazado urbano, en sus palacetes y en la escala de sus edificios. Uno de los ejemplos más llamativos de esa arquitectura es la Casa de las Flores, diseñada en 1931 por Secundino Zuazo y declarada Monumento Nacional en 1981.
El Frontón Beti-Jai, obra de Joaquín Rucoba, completa ese legado: fue declarado Monumento Nacional en 1991 y Bien de Interés Cultural en 2011, y es uno de los pocos frontones históricos que se conservan en pie en España. Pero esto no es todo, pues entre los museos del distrito, el Museo Sorolla ocupa un lugar propio. Instalado en la casa donde vivió y trabajó el pintor valenciano, el edificio permite recorrer sus colecciones de cuadros, esculturas, muebles y cerámicas, además de un jardín que reproduce el ambiente íntimo del taller del artista.
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Es uno de los museos más visitados del barrio y uno de los mejor conservados de Madrid. A pocos minutos, la Estación de Chamberí ofrece una experiencia diferente. Cerrada en 1969 y rehabilitada como centro de interpretación del Metro de Madrid, permite retroceder hasta 1919, año en que se inauguró la primera línea del metropolitano entre Cuatro Caminos y Gran Vía. Los andenes, los carteles y los detalles de la época se conservan tal como quedaron el día del cierre.
Por otro lado, la plaza de Olavide, en el barrio de Trafalgar, es uno de los puntos de encuentro más queridos del distrito. Ajardinada y rodeada de terrazas, funciona como lugar habitual de reunión y tapeo para los vecinos del barrio y para quienes llegan desde otros puntos de la ciudad. A pocos pasos, la calle Zurbano concentra palacetes, boutiques, restaurantes y museos con encanto en un recorrido que el New York Times describió como “una de las mejores calles de Europa”.
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Teatros y cines por todas partes
Chamberí tiene una de las concentraciones de salas escénicas más altas de Madrid. Los Teatros del Canal, situados en la calle Cea Bermúdez sobre un complejo de más de 35.200 metros cuadrados, son la referencia del distrito: el edificio, ganador del Premio Nacional de Arquitectura y obra de Juan Navarro Baldeweg, acoge teatro clásico y contemporáneo, danza, flamenco, ópera, zarzuela, circo y cabaret con tecnología de última generación.
En los alrededores funcionan también el Teatro de la Abadía, el Teatro Quique San Francisco —con terraza de verano para espectáculos al aire libre—, los Teatros Luchana —reconvertidos a partir de los antiguos Cines Luchana— y el Teatro Amaya, conocido por su variedad de programación.
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Por su parte, la oferta cinematográfica tiene también su propio peso. El tramo de la calle Fuencarral entre Bilbao y Quevedo llegó a albergar siete cines en la década de los 90 y todavía conserva dos: el Cine Paz, inaugurado en 1943 y especializado en cine de autor e independiente, y el Cine Proyecciones, en un edificio art déco de 1932. Cerca están también la Sala Berlanga, los Cines Verdi en versión original y el Pequeño Cine Estudio, especializado en clásicos del cine.
Espacios culturales y zonas verdes
El distrito completa su oferta con varios centros culturales de referencia. La Fundación Casa de México en España, el Centro Cultural Coreano en España y la Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid son algunos de los espacios que acogen exposiciones y eventos a lo largo del año.
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Igualmente, para el descanso al aire libre, el Parque de Santander es la principal zona verde del barrio. Tras su remodelación, cuenta con más de 55.000 metros cuadrados de zonas verdes, 800 árboles y 100 arbustos nuevos, además de pistas de baloncesto, voleibol, hockey y patinaje, un circuito biosaludable, un parque de calistenia y espacio para la petanca. Un pulmón verde en el centro de un barrio que, desde que Lolita Flores lo recorrió de niña, no ha dejado de ser uno de los más vivos de Madrid.
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