
La Punta del Fangar, en el Delta del Ebro, es una península de siete kilómetros de largo que se adentra en el Mediterráneo y que, a primera vista, recuerda más a la isla más remota de todas las películas habidas y por haber que a un rincón de la península. Se puede caminar rodeado de arena, sin edificios ni coches y con apenas personas en un entorno que ofrece la naturaleza muy alejado de la imagen de costa mediterránea o de los campos verdes de la otra punta de España.
Las aguas turquesas y un faro terminan de completar este paisaje que no tiene igual en todo el litoral catalán. A esta porción de naturaleza solo se puede acceder a pie ya que permanece sin urbanizar ni carreteras.
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El enclave forma parte del municipio de Deltebre, en Tarragona, y está protegido por su valor ecológico. Sus dunas móviles por el viento y arenales figuran entre los mejor conservados del litoral catalán según el propio parque natural, y albergan colonias de aves como el chorlitejo patinegro y el charrán, que nidifican aquí cada primavera.
Qué ver en la Punta del Fangar: La faroleta y aves por doquier
El recorrido a pie por la península ofrece tres elementos diferenciadores que no se encuentran juntos en ningún otro punto de la costa catalana. El primero es el cordón dunar, el cual no se puede pisar para conservar su estructura, pero sí se puede caminar junto a él. Le sigue el faro del Fangar, conocido localmente como La Faroleta, que actúa como único punto de referencia y sombra en medio de la arena. Es el gran elemento visual de la zona y el destino natural del recorrido.
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Como punto último visitable de la zona se encuentra la bahía interior, cuya combinación de luz rasante, arena y agua genera efectos ópticos que distorsionan el horizonte y hacen que las distancias sean difíciles de calcular a simple vista. Uno casi se podría sentir dentro del videoclip de U2. El paisaje de la Punta del Fangar sirvió de escenario en 2004 para el videoclip “Vertigo” del grupo que rodó allí simulando un desierto. La elección no fue casual porque la amplitud del espacio, la ausencia de construcciones y la calidad de la luz tenían algo que llamó la atención del equipo de producción para que funcionase como un entorno desértico.
Pero no hay que olvidarse de todas las aves marinas y que habitan en la orilla. Una oportunidad para ver la fauna mediterránea en primera línea. Este parque destaca por la cría de gaviotas, charranes o flamencos que viven en la playa. Pero también se pueden avistar fumareles, ostreros, correlígenes y chorlitejos patinegros, entre otros.
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Mejor época para ir y cuestiones a tener en cuenta antes de ir
El Parque Natural del Delta de l’Ebre y la Generalitat de Catalunya han puesto a disposición de los usuarios una guía de buenas prácticas en la que detalla normativas a tener en cuenta para conservar al máximo posible la zona protegida. En esta guía aconsejan llevar agua abundante, protector solar y calzado cerrado, entre otras. Pero también detallan que entre abril y agosto, los accesos a las zonas de nidificación están restringidos para proteger las colonias de aves. Es la temporada de mayor actividad ornitológica, pero también la de mayor limitación de movimiento. Fuera de ese período, el acceso es más libre, aunque las normas de protección del parque natural aplican durante todo el año. Otros consejos son:
- El acceso es únicamente a pie desde el aparcamiento habilitado en la zona de Fangar. No hay transporte público hasta el punto de inicio.
- La ida y vuelta al faro supone aproximadamente 14 kilómetros en total por terreno arenoso, sin sombra.
- No está permitido caminar sobre las dunas, acceder a las zonas de nidificación señalizadas ni hacer fuego.
- No hay cobertura móvil garantizada en el extremo de la península.
- La mejor hora para salir es primera hora de la mañana, especialmente en verano, para evitar el calor en el tramo de regreso.
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