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De Tom Morello y The Strokes a hip hop y Bad Bunny: así ha sido la música de cada Spider-Man hasta llegar a la nueva película con Tom Holland

El estreno de ‘Spider-Man: Brand New Day’ ha traído un gran cambio de aires al personaje, pero no todo es de estreno en la nueva aventura del superhéroe

Spider-Man: Brand New Day es una película basada en el personaje de Marvel Comics Spider-Man, coproducida por Columbia Pictures y Marvel Studios, y distribuida por Sony Pictures Releasing.
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A lo largo de las distintas películas, la música de Spider-Man ha funcionado como un termómetro de la cultura popular. En los 2000, el rock y el nu-metal definían la rebeldía y la angustia del Peter de Tobey Maguire. En los 2010, el indie y folk reflejaban un héroe más introspectivo y melancólico en la piel de Andrew Garfield. Con Miles Morales, el hip hop y el trap se convirtieron en el lenguaje central de un Spider-Man afro-latino de Brooklyn al que aun le queda camino por recorrer. Y en su asalto all MCU, el pop de los 80 y el mainstream han cincelado al superhéroe de Tom Holland, que acaba de vivir su última aventura con una banda sonora de lo más ecléctica.

El estreno de Spider-Man: Brand New Day ha traído un gran cambio de aires al personaje, pero no todo es de estreno en la nueva aventura del superhéroe. Si algo ha definido a las distintas encarnaciones cinematográficas de Spider-Man es cómo han usado la música para contar quiénes son Peter Parker, Miles Morales y sus villanos en cada época. La nueva película, con temas que van de TV On The Radio y Tame Impala a Bad Bunny y Chaka Khan, completa un arco que arranca en el rock alternativo de los 2000, pasa por el hip hop de las películas de Miles Morales y llega al pop global y al reguetón que domina la última década.

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Tobey Maguire baila durante una de las escenas más icónicas de 'Spider-Man 3'
Tobey Maguire baila durante una de las escenas más icónicas de 'Spider-Man 3'

Angustia millenial y rock de garaje

El primer Spider-Man, el que muchos consideran el original y verdadero, fue el de Tobey Maguire. Su relación con su mejor amigo Harry (James Franco), sus constantes idas y venidas con Mary Jane (Kirsten Dunst) o sus encarnizados enfrentamientos con el Duende Verde o el Doctor Octopus marcaron un antes y un después para toda una generación, pero esa trilogía a cargo de Sam Raimi escondía detrás la banda sonora del nuevo siglo, la de la angustia millenial y el rock garajero que se infiltraron en cada adolescente con la misma velocidad y contundencia que el gen arácnido en las venas de Peter Parker.

Más allá del reconocible tema oriiginal que compuso Danny Elfman para la primera película, estas películas contaron con artistas como Chad Kroeger de Nickelback, Dashboard Confessional, The Killers, Sum 41, The Hives o The Strokes, gran paradigma del rock indie de principios de los 2000 y quienes, como ha hecho ahora el superhéroe, han regresado ahora con un nuevo álbum, Reality Awaits. En la primera entrega de la saga hasta una de las artistas hacía un cameo, Macy Gray, cantando la canción My Nutmeg Phantasy junto a Tom Morello mientras Spidey rescataba a Mary Jane del primer ataque del temible Duende de Willem Dafoe.

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Andrew Garfield recogió el testigo de Tobey Maguire en 'The Amazing Spider-Man'
Andrew Garfield recogió el testigo de Tobey Maguire en 'The Amazing Spider-Man'

El reboot ‘indie’ de Andrew Garfield

Spidey entró en una nueva década y lo hizo con una nueva piel, una nueva novia y sobre todo, una nueva playlist. Andrew Garfield recogía en 2012 el testigo de Tobey Maguire y lo hacía de la mano de Marc Webb, director de la romcom indie de referencia a finales de la década anterior como fue 500 días juntos. No conseguiría que sonasen los Smiths pero sí otras bandas indies como The Shins, quien participaba con su No Way Down. El de Garfield siempre fue un Spider-Man más retraído e introspectivo y de ahí también que saliese un grupo tan íntimo como Coldplay con su Til Kingdom Come, quizá anticipando el trágico destino de Peter y Gwen.

El viaje de este Spider-Man fue breve pero capturó como ninguno la transición que se daría desde el rock y el pop de los 2000 hacia nuevos sonidos. No en vano la segunda entrega, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, cerraría con Alicia Keys, Kendrick Lamar y el tema It’s on again, aunque lo cierto es que no habría ninguna otra aventura. No obstante, quizá el tema más icónico que haya quedado para los fans de este díptico no sea ni rock ni rap, sino Gone, gone, gone de Phillip Phillip, una canción de Stomp and Holler, género cercano al folk que floreció durante estos años gracias a grupos y artistas como The Lumineers, Vance Joy, Of Monsters and Men o Milky Chance, entre otros. Esos tiempos quedaron atrás pero aun pueden escucharse muchas de estas canciones en ciertas caafeterías de especialidad o locales de hamburguesas con bicicletas colgadas en sus paredes de papel pintado.

Miles Morales no suelta los cascos ni su playlist de confianza
Miles Morales no suelta los cascos ni su playlist de confianza

Miles Morales, un nuevo universo de hip hop y trap

Mientras el nuevo Spider-Man, el de Tom Holland, se iba infiltrando poco a poco en el Universo Cinematográfico Marvel, el gran punto de inflexión musical llegaba con Spider-Man: Un nuevo universo (2018) y sus secuelas, centradas en Miles Morales. Aquí la música deja de ser un acompañamiento para convertirse en un personaje más. Daniel Pemberton firmaría una partitura que mezcla orquesta con beats de hip hop, pero el verdadero cambio lo traen las canciones y, sobre todo, el trabajo de Metro Boomin. En Un nuevo universo, temas como Sunflower de Post Malone y Swae Lee o Familia de Nicki Minaj se convierten en himnos que definen la película. La banda sonora está construida como un álbum de hip hop y trap, con colaboraciones de artistas como Travis Scott, Jaden Smith, Lil Wayne o Juice WRLD. El sonido es urbano, joven, directamente conectado con la cultura de Brooklyn y con la identidad afro-latina de Miles.

Spider-Man: A través del Spider-Verso (2023) llevaría esa idea aún más lejos. Metro Boomin vuelve a producir una banda sonora que funciona como un mixtape de lujo, con temas de Future, Don Toliver, 21 Savage, A$AP Rocky, Nas o Lil Uzi Vert, además de piezas más experimentales y electrónicas. La música ya no solo refleja la generación de Miles, sino que narra su conflicto interno: entre el legado de Peter Parker y su propia voz, entre el deber y la rebeldía. Este giro es fundamental para entender Brand New Day. Las películas de Miles Morales demostraron que Spider-Man podía hablar el lenguaje del hip hop y del trap sin perder su esencia. Abrieron la puerta a que el universo cinematográfico del personaje aceptara el reguetón, el R&B moderno y el pop global como parte natural de su mundo sonoro.

El MCU: mainstream y música ochentera

Con la llegada de Spider-Man al Universo Cinematográfico de Marvel, la banda sonora da otro giro. Michael Giacchino mantiene un leitmotif reconocible, pero las canciones licenciadas se vuelven más mainstream, más “playlist de Spotify”. En Spider-Man: Homecoming (2017), el tono es de comedia de instituto en pleno auge del streaming: hay pop, hip hop ligero y temas que suenan como lo que escucharía un adolescente en 2017, con clásicos como Ramones o Rolling Stones pero también grupos de actualidad como Alt-j o Spoon.

El director Jon Watts, gran fan del cine adolescente de los ochenta, llenaría las siguientes entregas de algún que otro clásico de la época, como I will always love you de Whitney Houston, Vacation de The Go-Go’s o Back in black de AC/DC. Spider-Man: No Way Home reuniría a los Spider-Man de las anteriores entregas y a sus respectivos villanos, y con ellos una banda sonora mucho más ecléctica que pasaría por Talking Heads, Beastie Boys, Sex Pistols o los queridos Ramones, ya seña de identidad del Spidey de Tom Holland.

Imagen de 'Spider-Man: Brand New Day' con MJ (Zendaya) y Spider-Man (Tom Holland). (Jay Maidment/SONY)
Imagen de 'Spider-Man: Brand New Day' con MJ (Zendaya) y Spider-Man (Tom Holland). (Jay Maidment/SONY)

Un nuevo día para Spider-Man

La nueva película mantiene la idea de que la música define la generación de Peter, pero la lleva a un territorio que ninguna entrega anterior había tocado con tanta claridad: la coexistencia de rock alternativo, R&B, soul clásico y, sobre todo, hip hop y reggaetón en español. Temas como Wolf Like Me de TV On The Radio -cuyo videoclip dirigió irónicamente el director de las anteriores entregas, Jon Watts- conectan directamente con la herencia indie de los años 2000 y 2010. Es el eslabón con The Strokes, Sum41 y esa Nueva York de millenial de Maguire y Garfield, como si hubiera aprendido de ellos mucho más que a ser Spider-Man. Pero en la misma película suenan EoO de Bad Bunny y Dame Tu Amistad de Dominique Patrick Noel, Hector Luis Pagan, Eduardo Padua y Eddie Montalvo, situando a Peter en una ciudad donde el español y el reggaetón son parte natural del paisaje sonoro.

Ese cambio no es solo estético: es demográfico y cultural. El Spider-Man de las primeras películas hablaba el lenguaje del rock anglosajón dominante en la radio comercial. El de Brand New Day habla el lenguaje de una Nueva York real de 2026, donde el hip hop y el reggaetón son la banda sonora de los barrios, del transporte público, de las fiestas, de las redes. Al mismo tiempo, la inclusión de I’m Every Woman de Chaka Khan y St. Elmo’s Fire de Brian Eno introduce un puente con el soul, el funk y el pop de los 70 y 80. Es como si la película dijera: “Peter ya no solo representa a una generación; representa a varias”. Esas canciones funcionan como un contrapunto clásico dentro de un mundo sonoro muy contemporáneo, algo que recuerda a cómo Spider-Man 3 mezclaba el rock con una banda de jazz escolar, pero llevándolo a otra escala.

Loser de Tame Impala, Fire For You de Cannons y Oh yeah? de Steve Lacy cierran el círculo con el indie y el R&B moderno, manteniendo viva la línea que arrancó con The Strokes y TV On The Radio, pero con una producción más pulida. La música de Brand New Day dice que este Spider-Man es, al mismo tiempo, heredero del rock que lo hizo famoso y producto de una era en la que el hip hop y el reguetón son tan centrales como las guitarras lo fueron para sus primeras películas. De Tom Morello y The Strokes a Metro Boomin y Bad Bunny, cada nuevo Spider-Man ha sonado como su tiempo. Y la nueva película, más que reinventar al personaje, lo pone al día: misma máscara, misma ciudad, pero una banda sonora que demuestra que en 2026 todas los géneros pueden convivir en armonía.

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