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Juanma Lorente, abogado laboralista, sobre explicar a tu jefe por qué estás de baja: “Es secreto”

El letrado advierte de que revelar el motivo de una baja médica puede acarrear responsabilidades penales y que la Seguridad Social ya informa a la empresa de lo estrictamente necesario

La baja laboral por recaída tiene una duración máxima de 545 días. (@RvstaSegSocial en X)
Un médico concede una baja laboral a un trabajador. (@RvstaSegSocial en X)
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En los últimos años, las bajas laborales se han convertido en asunto recurrente en el debate político y económico en España. El aumento de los procesos de incapacidad temporal ha alimentado las dudas de parte de las empresas y de la opinión pública sobre si algunos trabajadores pueden estar aprovechándose de un sistema considerado por algunos demasiado garantista. En ese contexto de desconfianza, no es raro que muchos empleados sientan la presión de explicar el motivo de su baja para evitar suspicacias o demostrar que su ausencia está justificada. Sin embargo, más allá de esa percepción social, la normativa establece con claridad qué información está obligado a comunicar un trabajador y cuál forma parte de su esfera privada.

Las bajas médicas forman parte de los derechos laborales de los trabajadores y están reguladas por una normativa que también protege su privacidad. Aunque en la práctica todavía es habitual que surjan dudas sobre qué información debe facilitar un empleado cuando deja de acudir al trabajo por motivos de salud, la legislación establece límites claros entre las obligaciones del trabajador y el derecho de la empresa a organizar su actividad sin acceder a datos personales especialmente sensibles.

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La baja médica de un trabajador en España es información confidencial y la empresa no tiene derecho legal a conocer su causa, según advierte el abogado laboralista Juanma Lorente en un video publicado en su perfil de TikTok (@juanmalorentelaboralista).

Qué puede y qué no puede saber tu empresa sobre tu baja

Cuando un trabajador cae enfermo, la única obligación que tiene es comunicar a la empresa que está de baja, sin necesidad de dar más explicaciones. Ese aviso puede hacerse por WhatsApp, correo electrónico o cualquier canal oficial de la compañía, siempre que permita informar de la ausencia y cumpla con los procedimientos internos establecidos por la empresa.

El motivo de la baja es, en palabras de Lorente, “secreto”. “¿Hace falta que te lo diga en otro idioma, en inglés, en arameo?”, preguntó el letrado. “Es secreto. Si no quieres decírselo a la empresa, no se lo tienes que decir”.

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Quién paga a un trabajador el dinero en una baja laboral: ¿empresa, Seguridad Social o mutua?

Este derecho a la confidencialidad deriva de la protección de los datos relativos a la salud, considerados especialmente sensibles por la normativa de protección de datos. Por ello, el trabajador puede decidir libremente si comparte esa información con personas de su entorno laboral, pero no existe una obligación legal de hacerlo para justificar la incapacidad temporal.

La confidencialidad aplica sin excepciones: ni el jefe, ni un compañero de trabajo, ni siquiera “tu amigo del alma que está en la empresa” tienen derecho a conocer la razón detrás de una baja médica. El abogado advirtió que quienes vulneren esa privacidad pueden enfrentarse a “responsabilidades incluso penales, porque son datos muy sensibles”.

Cómo funciona el flujo de información con la Seguridad Social

El sistema ya tiene previsto un mecanismo para que la empresa reciba lo que necesita saber, sin que el trabajador tenga que revelar nada. La Seguridad Social, a través del médico de cabecera, envía a la empresa un parte de información con los datos estrictamente necesarios para gestionar la situación administrativa de la incapacidad temporal y la correspondiente organización del trabajo.

“La empresa va conociendo lo que tiene que conocer, ni más ni menos”, explicó Lorente. Cada vez que la baja se renueva, se generan nuevos partes que la empresa recibe de forma automática por esa misma vía.

Este procedimiento evita que el empleado tenga que entregar documentación médica a la empresa o explicar el origen de su enfermedad o lesión. De este modo, el intercambio de información se limita a los aspectos imprescindibles para acreditar que existe una incapacidad temporal y conocer su evolución administrativa, sin revelar el diagnóstico ni otros datos clínicos.

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