Agregar Infobae enGoogle

Crítica de ‘Spider-Man: Brand New Day’: la mejor película de la saga de Tom Holland apuesta por la vulnerabilidad frente al caos del multiverso

Destin Daniel Cretton firma una aventura más oscura y madura con las ideas mucho más claras, aunque sin olvidar que la saga pertenece al Universo Cinematográfico de Marvel

Fotograma de Spider-Man: Brand New Day (Sony Pictures)
Fotograma de Spider-Man: Brand New Day (Sony Pictures)
Guardar

La dicotomía entre ser Spider-Man y Peter Parker es el verdadero monstruo que persigue al personaje de Marvel desde su creación de la mano de Stan Lee y el ilustrador Steve Ditko en 1962. La responsabilidad. La soledad. La humanidad. Y por encima, ser buena persona. La tarea de cumplir con el estándar del mítico personaje primero le llegó a Tobey Maguire en el 2002; después a Andrew Garfield, en 2012. Desde hace una década, a Tom Holland, que estrenó este miércoles en España —y desde el viernes en el resto del mundo— Spider-Man: Brand New Day (Sony Pictures Entertainment), la película con la que afronta su desafío más complejo hasta la fecha. Más oscura, sólida y con un mensaje más potente, la cinta aboga por la importancia de pedir ayuda en tiempos donde la soledad se ha convertido en la pandemia de las nuevas generaciones.

Han pasado cuatro años en la ficción, cinco en la vida real —Sony tiene los derechos del personaje siempre y cuando saque una nueva película de Spider-Man al menos una vez cada cinco años y nueve meses— desde que Holland cerró la Home Trilogy. La cuarta entrega recoge las consecuencias del final de la anterior, No Way Home (2021), que reunió por primera vez en pantalla a los tres Spider-Man en uno de los mayores ejercicios de fan service cinematográficos. Ahora Peter Parker está solo, sin amigos y sin novia. Las consecuencias, por más que el protagonista se empeñe, no se las queda solo el superhéroe. “A veces Spider-Man debe hacer lo más difícil, aunque le parta el corazón a Peter Parker”, dice el protagonista en los primeros minutos de la cinta.

PUBLICIDAD

La nueva película protagonizada por Tom Holland se desarrolla en un mundo donde nadie recuerda la identidad de Peter Parker

Esa premisa marca el tono de una película mucho más madura y oscura que sus tres predecesoras, dirigidas por Jon Watts, pero que encauzaban el futuro del personaje hasta este momento: si en las tres películas anteriores, Peter trataba de encajar entre ser él mismo y el superhéroe, Brand New Day entiende que solo funciona cuando aprende a convivir con ambas. En esta ocasión, Destin Daniel Cretton (Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos) saca a relucir las mejores condiciones del personaje sacado del cómic, con un relato más íntimo salpicado de escenas de una sensibilidad poco habitual en el UCM.

A ello hay que sumarle unas grandilocuentes secuencias de acción —coordinadas por el equipo de especialistas de Jackie Chan— que conviven con un Peter Parker cada vez mas reprimido. El resultado es un veinteañero con síndrome de burnout, dolores de cabeza, ansiedad y una crisis de identidad que termina reflejándose en su propio cuerpo.

PUBLICIDAD

Spider-Man: Brand New Day
(Sony Pictures/Marvel Studios)

Así, Holland, que tiene un don para interpretar personajes simpáticos y bonachones, deja atrás la faceta del joven superhéroe idealista que interpreta desde 2016 para darle la bienvenida a uno mucho más adulto. La maduración del personaje no solo viene precedida por los cinco años de pausa en los que el propio actor ha rebuscado en internet todo lo que los fans pedían mejorar, sino que se ha metido en la sala de guion para supervisar y sugerir ideas. El conjunto da forma a una película más callejera, con intención discursiva y una mejora de la calidad de los personajes que pesan más que cualquier uso que pueda darle el CGI. No es casualidad que Holland pusiera orden en el rodaje después de trabajar con Christopher Nolan en La Odisea: Brand New Day recupera el gusto con unos efectos prácticos que devuelven a la ciudad de Nueva York el protagonismo que siempre debió tener.

El gran refugio de Marvel

Los guionistas, Chris McKenna y Erik Sommers, —los mismos que los de las dos últimas entregas, Lejos de casa (2019) y No Way Home—, repiten con una fórmula que apuesta por la comedia, esta vez, más fina, pero que se nota que ha sido revisada por Justin Kuritzkes, el guionista de la estupenda Challengers (Luca Guadagnino, 2021), protagonizada por Zendaya, MJ.

Precisamente, por MJ y Ned Leeds (Jacob Batalon), este último el ya exmejor amigo del protagonista, pasa el arco central de la crisis del hombre araña. Entre las teorías que leyó Holland estaba la de dar un descanso a ambos personajes y que no salieran en esta cuarta entrega. Bien que ignorase dichas peticiones. Ambos terminan convirtiéndose en el caballo de Troya —irónicamente, teniendo en cuenta que Zendaya y Holland vienen de protagonizar La Odisea, junto con Jon Bernthal— para recordar a Peter que ningún hombre es una isla. Ni siquiera un superhéroe.

Spider-Man: Brand New Day
(Sony Pictures/Marvel Studios)

En lo interpretativo, Zendaya firma probablemente su mejor trabajo de toda la saga —especialmente en una determinada escena—. Y aunque dispone de menos tiempo en pantalla que en dos de las películas anteriores, su peso dramático es mayor. Batalon, por su parte, recupera la faceta más desenfadada de Ned y aporta un alivio cómico justo. Bernthal, en el papel de Frank Castle, The Punisher, pone el contrapunto más bestia frente al idealismo de Peter. Y cómo no, es el cameo de Florence Pugh en dos secuencias de la cinta la que nos recuerda que esto es el UCM y no solo una película de Spider-Man: los actos de Peter son las consecuencias de próximas películas de los Vengadores. Para bien y para mal.

Con casi dos horas y media de duración, Brand New Day acusa por momentos un metraje excesivo y la necesidad de abrir demasiados frentes para apuntalar el futuro del Universo Cinematográfico de Marvel. Su resolución, no tan novedosa como cabría esperar, bebe de una fórmula muy similar a la propuesta por Thunderbolts* hace más de un año. El camino a seguir, al menos hasta que Holland ceda el testigo, parece estar mucho más cerca de películas como esta que de la obsesión por preparar el próximo gran evento cinematográfico de Marvel.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD