Un influencer abre su propia librería y revela cuánto cuesta mantenerla y cuánto gana por cada libro: “1.000 euros al día para que sea sostenible”

Ariane Hoyos y Beñat Azurmendi han abierto una librería en el centro de Madrid

Guardar
El precio de tener una
El precio de tener una librería (Montaje Infobae)

La voz de Beñat Azurmendi, creador de contenido y propietario de la librería Lasai, se ha convertido en referencia para quienes sueñan con abrir un negocio dedicado a los libros. En una reciente emisión del pódcast Klab, Beñat compartió abiertamente detalles económicos y cotidianos que rara vez trascienden al público general. El librero ha cumplido un sueño junto a su amiga Ariane Hoyos, apostando por un negocio que fomenta la cultura y las editoriales independientes.

La conversación comenzó con una pregunta directa: “¿Es caro montar una librería?”. La respuesta fue sencilla y contundente: es caro, y mucho. Esta afirmación da pie a un recorrido por los números y los retos que implica abrir las puertas de un espacio literario, desmontando ideas extendidas sobre la rentabilidad del sector editorial.

Para muchos, la imagen del librero está asociada a la pasión por los libros y la cultura. Sin embargo, detrás de esa vocación existe una realidad económica concreta. La inversión, la gestión de márgenes ajustados y la necesidad de vender decenas de ejemplares cada día forman parte del día a día de quienes deciden apostar por este oficio.

La inversión necesaria para abrir una librería

Beñat no duda en poner una cifra sobre la mesa cuando le preguntan cuánto dinero se ha invertido para poder abrir: “En torno a cincuenta mil euros, y esa cantidad no cubre solo la compra de libros, sino también gastos de acondicionamiento del local, mobiliario, sistemas informáticos y otros insumos imprescindibles para comenzar”.

Lasai abrió sus puertas el
Lasai abrió sus puertas el 11 de diciembre. (Instagram)

El acceso inicial al stock depende en gran medida de la confianza y el apoyo de las distribuidoras. Según cuenta Beñat, resulta esencial que estas empresas permitan a los nuevos libreros disponer de libros por adelantado y en condiciones flexibles. Sin ese respaldo, alcanzar la variedad mínima para atraer lectores resulta complicado.

El público suele pensar que todo lo ingresado por la venta de un libro se queda en manos del librero. Sin embargo, la cadena de valor del sector editorial reparte los ingresos entre editoriales, distribuidoras y puntos de venta. Por eso, la gestión financiera desde el inicio requiere precisión y acuerdos con múltiples actores.

El margen de ganancia y el reto de vender cada día

La realidad del margen de beneficio es clara: “el 30%” del precio de cada libro vendido. Para un libro de veinte euros, el librero recibe seis euros. El resto se reparte entre los otros eslabones de la cadena. Esta proporción obliga a calcular cuidadosamente cuántos libros deben venderse diariamente para cubrir gastos y obtener un ingreso digno.

Desde una película que aborda la pandemia del VIH en los 80, hasta una serie sobre dos ex presidiarias envueltas en un asesinato y una novela sobre la crisis de la vivienda. Estas son nuestras recomendaciones para que disfrutes de la mejor cultura.

Beñat lo resume con una cifra concreta: “Una media de mil euros al día” en ventas es el objetivo para que la librería funcione de manera sostenible. Eso equivale aproximadamente a setenta libros diarios, aunque el precio de cada ejemplar puede variar. “Piensa cuánto tienes que vender para llegar a fin de mes”, comenta, evidenciando la presión constante que recae sobre quienes gestionan este tipo de negocio.

El día a día de una librería incluye, además de la venta de libros, la organización de clubs de lectura y otras actividades. Estas iniciativas aportan ingresos adicionales, aunque también implican trabajo extra y planificación. Para Beñat, la clave está en buscar alternativas que hagan la cultura accesible sin poner en riesgo la viabilidad económica del proyecto. En su local ya han tenido encuentros notables con personas como Alauda Ruiz de Azúa o Javier Calvo.