Cien años del nacimiento de Josefina Aldecoa, la mujer que luchó por la educación laica en el franquismo: “Los maestros son la salvación de un país”

Además de pedagoga, escribió una obra clave como ‘Historia de una maestra’ y su figura sigue siendo reivindicada en la actualidad

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Imagen de archivo de Josefina
Imagen de archivo de Josefina Aldecoa

El centenario del nacimiento de Josefina Aldecoa ha puesto de relieve la amplitud de su legado, tanto en la literatura como en la pedagogía. Figura central de la generación del 50, Aldecoa ha sido reconocida tanto por su prolífica producción literaria como por su compromiso inquebrantable con la educación, reivindicación que se ha mantenido vigente a lo largo de las décadas, convirtiéndola en una figura clave de nuestro país.

Josefina Aldecoa nació en La Robla, León, en 1926 y dedicó más de medio siglo de su vida al Colegio Estilo, fundado en 1959 en Madrid. Esta institución, impulsora de una educación laica y moderna en tiempos de dictadura, ha acogido a hasta doscientos alumnos bajo la dirección actual de su hija. Durante este periodo, Aldecoa alternó la gestión escolar con una fecunda etapa creativa en la que escribió más de una veintena de obras literarias, el mayor éxito de las cuales, Historia de una maestra, se publicó en 1990 y permanece como referencia indispensable para docentes y estudiantes de Magisterio.

El encuentro temprano de Aldecoa con los principios del krausismo y la Institución Libre de Enseñanza, transmitidos por su madre y su abuela, marcó tanto su proyecto educativo como su obra literaria. Tras estudiar Filosofía y Letras y doctorarse en Pedagogía, vio publicada su tesis, El arte del niño (1960), donde defendía la importancia de la educación artística y la libre expresión infantil. Un año más tarde, llegaría su primera obra literaria, A ninguna parte, a la que siguió una larga pausa en la que se centró en el desarrollo del Colegio Estilo. Solo tras la muerte de su marido, el escritor Ignacio Aldecoa, en 1969, retomó con fuerza la escritura, intensificando su producción especialmente a partir de los años ochenta.

Qué aportó Aldecoa a la pedagogía moderna

El recorrido vital de Aldecoa estuvo marcado por la alternancia entre la creación literaria y la actividad docente, una dualidad que ella consideraba regida por principios comunes basados en la libertad, el pensamiento crítico y la igualdad.

Fue maestra por convicción y escritora casi por azar, volcando su experiencia personal en obras como Los niños de la guerra (1983), que reconstruye la memoria de una generación marcada por el estallido de la Guerra Civil, y, sobre todo, Historia de una maestra (1990).

Josefina Aldecoa en el colegio
Josefina Aldecoa en el colegio Estilo, que ella misma fundó

Este último título inauguró una trilogía, completada por Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997), en la que explora las dificultades cotidianas de los docentes rurales y reivindica la labor de aquellos que, durante la II República, contribuyeron a la transformación de la sociedad española.

Su voz narrativa refleja las contradicciones de un país abocado al conflicto, mostrando el contraste entre los deseos de apertura, igualdad y laicidad, frente a los modos tradicionales anclados en la desigualdad y la sumisión femenina.

La autora retrata estas tensiones en personajes como Gabriela, protagonista de Historia de una maestra, quien, enfrentándose a los roles de género impuestos, defiende la coeducación y la autonomía personal.

Josefina Aldecoa, firme defensora de
Josefina Aldecoa, firme defensora de la libertad de la mujer

En palabras del mismo personaje: “Educación, cultura, libertad de acción, de elección, de decisión. y lo primero de todo, condiciones de vida dignas, alimentos, higiene, sanidad”. Esta misma defensa de la emancipación femenina a través de la literatura se aborda en otro pasaje de En la distancia: “Por experiencia, confieso que una novela escrita por una mujer, una novela digna, despierta siempre mi interés como lectora. Quiero ver cómo nos vemos a nosotras mismas”.

La vida profesional de Aldecoa transcurrió entre León, Madrid y Cantabria, donde escribió la mayor parte de su obra. Mazcuerras, en Cantabria, fue el enclave donde Aldecoa encontró un “lugar en el mundo”, en palabras de la propia autora. Allí falleció en 2011, a los 85 años, dejando tras de sí una obra literaria y pedagógica marcada por el testimonio personal y el compromiso cívico.

Los recuerdos que vertebran su legado

El compromiso entre teoría y praxis fue una constante en la trayectoria de Aldecoa. La autora tenía la convicción de que la literatura y el magisterio debían estar al servicio de una transformación social real, desde la infancia hasta la madurez. Detrás de Historia de una maestra se sitúa el legado familiar –abuela, madre y, en general, una generación de educadores– que entendieron la enseñanza como medio de salvación nacional: “los maestros son la salvación de un país”, afirmaba la propia Aldecoa.

Gisèle Pelicot, víctima de violaciones bajo sumisión química, comparte su historia y cómo pasó de sentir vergüenza y soledad a despertar conciencias y encontrar la fuerza para reconstruirse, enviando un mensaje sobre la importancia de hablar y no aislarse.

El relato de la escritora y pedagoga se nutre tanto de experiencias personales como de las condiciones históricas y sociales de su tiempo, como el recuerdo de David Escudero, maestro fusilado tras ser acusado de politizar a sus alumnos, o la descripción de la dura realidad de los pueblos rurales de la posguerra.

En los últimos años de su vida, Aldecoa siguió activa, publicando obras hasta 2008 y recibiendo reconocimientos como el Premio Castilla y León de las Letras (2003) y la Medalla de Oro de las Bellas Artes (2006).

La conmemoración de su centenario reabre la reivindicación de su figura como escritora, pedagoga e intelectual que integró acción y reflexión, extendiendo su influencia tanto en la cultura literaria como en la práctica educativa.