Madrid, 17 jun (EFE).- El actor, dramaturgo y director José Sacristán (Chinchón, Madrid, 1937) ha entregado su legado al Instituto Cervantes y la Caja de las Letras 1.324 de esta institución acoge desde este miércoles varios de los objetos más importantes de su vida, como el sombrero de su abuelo.
Un sombrero que fue su primer vestuario como actor y con el que sigue definiéndose: "Cuando yo tocaba este sombrero, tenía un efecto mágico, me transformaba, era como la lámpara de Aladino", ha señalado Sacristán durante el homenaje que ha recibido al depositar su legado en el Instituto Cervantes.
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"Siento que sigo siendo el niño del sombrero, y sé que mi comportamiento y mi público tiene que ver con el cumplimiento de una manera de pensar y de sentir que aprendí de mi madre, de mi padre, de mi abuela y de mis tíos: eso nunca se va", ha destacado el actor.
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, también ha señalado visiblemente emocionado que "recibir el legado de José Sacristán es hacer un compromiso con la memoria..., pero sobre todo, con seguir caminando con ilusión hacia el futuro".
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"Aquí dejo cosas que tienen que ver con mi trabajo, con mi vida, pero también con aquellos que me impulsan a seguir adelante. Está todo el mundo de aquella posguerra terrible", ha recalcado Sacristán.
Además del sombrero de su abuelo, también ha depositado poemas de su padre, el ejemplar de 'El Quijote' que su padre adquirió en la cárcel en 1941 y que Sacristán leyó en su juventud, y los álbumes de cromos y fascículos de su tío.
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"Cuando era pequeño, yo no quería ser actor, quería ser D'Artagnan o Robin de los Bosques, quería ser otro, porque la posguerra era muy dura, pero nunca perdí mi contacto con la realidad porque, entre otras cosas, mi tío coleccionaba estas entregas y me contaba las historias", ha recordado.
Sacristán ha recalcado que su tío le ayudó a empezar a tener conciencia de dónde venía, dónde estaba y qué había pasado en su pueblo: "Es muy importante tener conciencia de clase y a quién se le debe el respeto y el cariño".
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En la caja también se preservarán otros objetos que recuerdan sus inicios en la actuación, como el panfleto de la primera vez que trabajó como actor y el programa de su primera función profesional como meritorio en el Teatro Infanta Isabel de Madrid en 1960.
También ha incluido casetes de dos programas que realizó en Radio Rivadavia, el disco que grabó junto a Concha Velasco, una libreta con las anotaciones y experiencias que escribió durante el servicio militar obligatorio o el guión de la película 'Soldados de plomo' (1983), entre otras cosas.
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"Más allá de lo puramente profesional, el impulso, la fuerza y el sentido de todo esto es la ilusión de aquel crío que hace muchos años se ponía este sombrero y le pasaban cosas", ha concluido Sacristán. EFE
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