La Policía sostiene que el acusado de matar a su pareja en Getafe (Madrid) estaba en su "sano juicio" y no enajenado

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El responsable policial de la investigación por el crimen machista de una mujer en Getafe, asesinada en noviembre de 2023 de tres puñaladas en plena calle, ha aseverado en el juicio que el acusado estaba en su "sano juicio", con lo que desmonta la tesis de la defensa de que estaba enajenado para obtener una atenuante que rebaje la pena de prisión a imponer.

El juicio por estos hechos se ha retomado este miércoles con la fase testifical de la vista oral. El acusado afronta una petición fiscal de 30 años de prisión. Junto a él, se sienta otro procesado en calidad de cooperador del delito de allanamiento y cómplice del asesinato al inutilizar varias cámaras de seguridad.

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"Esa persona contestaba de manera cuerda y de manera lógica cuando se le detuvo. No vi indicios de que tuviera problemas de salud en general", ha afirmado el instructor del atestado policial.

Durante el interrogatorio, el agente ha detallado que dos testigos aseguraron haber presenciado la agresión mortal y describieron al presunto autor huyendo del lugar, mientras que las grabaciones de un centro de mayores y de una farmacia próxima situaron al sospechoso en las inmediaciones antes y después de los hechos fueron claves en las pesquisas.

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Según se expuso en la investigación, tras el hallazgo del cuerpo se realizó un primer examen de la fallecida junto al médico forense del juzgado instructor y la comisión judicial. La víctima presentaba tres heridas inciso-punzantes en el pecho y dos en el costado, consideradas mortales.

Los agentes describieron a la mujer como una persona de pequeña estatura y delgada complexión. En la zona había manchas de sangre y el suelo se encontraba mojado, aunque no se localizó el arma homicida.

La identificación de la víctima fue posible después de que agentes de la Policía Local entregaran la documentación extraída del cuerpo. En paralelo, los investigadores comenzaron a entrevistar a testigos presentes en el lugar de los hechos.

TESTIGOS DIRECTOS

Dos de ellos fueron considerados testigos directos del crimen. Ambos relataron un altercado entre un hombre y una mujer y uno de ellos aseguró haber visto cómo el varón asestaba tres puñaladas con "un cuchillo de grandes dimensiones". Después, el agresor abandonó el lugar.

Los testigos facilitaron además una descripción física del sospechoso: un hombre de aproximadamente 1,70 metros, delgado, con sudadera gris y pantalón oscuro. También señalaron como rasgos llamativos que llevaba un vendaje blanco y que cojeaba de una pierna.

La investigación policial se apoyó igualmente en las imágenes de videovigilancia recogidas frente al escenario del crimen, donde existe un centro de mayores. Tras analizar las grabaciones, los agentes observaron cómo una persona se aproximaba a otra y posteriormente abandonaba la zona tras el acometimiento. A ello se suman imágenes de una farmacia cercana, cuyas cámaras captaron al acusado caminando por las inmediaciones antes de los hechos.

ALTERACIÓN PSICOLÓGICA

La defensa del procesado sostiene que el acusado padece esquizofrenia y reclama que los hechos sean considerados un delito de homicidio y no de asesinato. Además, solicita la aplicación de las atenuantes de reparación del daño y alteración psíquica para rebajar la petición fiscal de 30 años de prisión a cinco años.

La defensa del acusado sostiene que el procesado padece una esquizofrenia y reclama que los hechos sean considerados constitutivos de un delito de homicidio y no de asesinato. Solicita la aplicación de las atenuantes de reparación del daño y alteración psíquica.

De forma subsidiaria, reclama que se le condene por un homicidio con la agravante de superioridad, interesando una pena total de cinco años de prisión.

Por su parte, el fiscal mantiene que el acusado actuó movido por su negativa a aceptar la ruptura sentimental con la víctima y sostiene que planificó el crimen tras fracasar en sus intentos de retomar la relación.

El Ministerio Público le acusa de los delitos de allanamiento de morada, malos tratos en el ámbito de la violencia de género y asesinato, por los que solicita penas que suman 30 años de cárcel. Junto a él también se sienta en el banquillo otro acusado, al que considera cooperador necesario en el allanamiento y cómplice en el asesinato.

Según el relato de la Fiscalía, horas antes del crimen el acusado pidió ayuda a otro hombre para inutilizar las cámaras de seguridad de la comunidad donde residía la víctima, facilitándole dinero, una máscara y un spray para tapar las lentes.

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