
Las cartas ya están sobre la mesa. Florentino Pérez y Enrique Riquelme han presentado sus propuestas al socio del Real Madrid, convocado a las urnas el próximo 7 de junio y que disfrutará de unas elecciones después de más de 20 años. Cada uno ha utilizado su momento para mandar el mensaje que quería. Han coincidido en algunos puntos. Se han distanciado bastante en otros.
Florentino apareció acompañado por leyendas como Ronaldo Nazario, Roberto Carlos y Santiago Solari, y defendió la continuidad institucional. Riquelme apostó por un tono más contenido y centró su discurso en un cambio de ciclo orientado al socio.
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No obstante, tanto Florentino como Enrique comparten el mismo punto de partida. Los dos rechazan la conversión en Sociedad Anónima Deportiva, los dos exigen responsabilidades por el caso Negreira, aunque el alicantino se posiciona más pesimista (“No va a pasar nada porque hemos levantado la mano tarde”) y los dos repiten, casi con las mismas palabras, que el Real Madrid pertenece y pertenecerá siempre a sus socios.
El aval, el primer campo de batalla
Antes incluso de hablar del proyecto deportivo en sí, las candidaturas ya se diferenciaron en los avales bancarios. Riquelme tuvo que mirar fuera de España para conseguir el aval de 187 millones de euros que exigen los estatutos, algo que Florentino no ha dejado escapar: “¿Entienden que alguien que pide un crédito a un interés del 54% anual tiene solvencia para presidir el Real Madrid? Ahora entendemos por qué ningún banco español quiso darle el aval”.
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Por su parte, el madrileño, en virtud del artículo 40.C.5 de los estatutos, quedó exento al haber gestionado el club con beneficios acumulados. No obstante, el de Alicante denunció trabas institucionales durante todo el proceso, incluido el acceso a las instalaciones de Valdebebas: “Entré el otro día por primera vez para presentar el proyecto”, confesó.
La “privatización encubierta”
El debate de fondo que estructuró toda la jornada fue el de la filialización. Florentino Pérez quiere crear una sociedad instrumental en la que los socios conserven el 95% del control, dejando un 5% para un inversor estratégico de largo plazo. Su argumento: blindar el patrimonio del club frente a las presiones externas de LaLiga y generar capital sin tocar los abonos.
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En respuesta, Riquelme lo llamó directamente “privatización encubierta” y advirtió de que las del 7 de junio podrían ser “las últimas elecciones democráticas de la historia del Real Madrid” si esa reforma sale adelante. Su postura es la de mantener una estructura “100% asociativa” sin sociedades intermedias de ningún tipo.
La pelea por el socio
Donde la distancia se hace más visible es en las propuestas para el socio de a pie. El programa de Riquelme incluye una reducción del 50% en la cuota mientras el club no gane la Champions, el sorteo notarial de 10.000 nuevos abonos con lista de espera pública y transparente, mejoras en la cesión de entradas y la construcción de una “Ciudad del Socio” en Valdebebas con hotel, pistas deportivas, un club social y un pabellón de baloncesto para 15.000 personas.
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También propuso ampliar el Alfredo Di Stéfano hasta los 20.000 espectadores para dar más protagonismo al equipo femenino, y atacó la reforma del Santiago Bernabéu (con una inversión que supera los 1.700 millones) por haber priorizado palcos y eventos comerciales sobre la comodidad de los abonados de toda la vida.
En contraposición, Florentino tachó esas propuestas de “gratuidades demagógicas que comprometen el presupuesto”, y defendió la explotación del Bernabéu como la única fórmula real para competir con los clubes-estado en el mercado de fichajes. “Con Apple estamos creando el Bernabéu infinito”, subrayó un proyecto que permitiría a cualquier aficionado del mundo seguir los partidos desde casa.
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El ataque de Florentino
El tono de las presentaciones también marcó diferencias. Florentino endureció su discurso contra sectores de la prensa y vinculó a los promotores de la candidatura rival con la presidencia de Ramón Calderón, a la que calificó como “la etapa más siniestra del club”. “No vienen a servir al Real Madrid, vienen a servirse”, dijo en referencia a la candidatura rival.
En cambio, Riquelme apostó por la no confrontación, pidió debates públicos y apeló al socio para que “pierda el miedo institucional”. También planteó la creación de la figura del Defensor del Socio y la recuperación de actos históricos ligados a la vida social del club. El 7 de junio, los socios decidirán qué dirección toma el Real Madrid.
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