'Cochinas', la serie que libera a mujeres de los 90 con un videoclub porno como detonante

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Esperanza Ronda

Madrid, 24 abr (EFE).- Malena Alterio encarna en la serie 'Cochinas' a una ama de casa conservadora que se ve abocada a especializar el videoclub familiar en el cine X para sacar a flote el negocio, en un Valladolid de 1998 en el que las películas porno se convierten en el detonante de la liberación sexual de las mujeres del barrio.

Con motivo de su estreno este viernes en Prime Video, EFE conversa con los actores principales y los creadores de esta comedia gamberra, Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo, que buscaban "colonizar" un espacio masculino.

En 'Cochinas', dirigida por Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago, Nines (Malena Alterio) se pone al frente del 'Dorothy', el videoclub familiar, tras entrar su marido en coma al ser atropellado por un autobús. Al tomar las riendas, se da cuenta de que el negocio está en quiebra por culpa de la competencia de una franquicia de alquiler de cintas VHS que se ha instalado en el barrio.

Para salvar su única fuente de ingresos, se ve inmersa "en una idea muy loca que se le ha puesto en la cabeza, que la pornografía le va a salvar la vida", cuenta Alterio, que se une en la ficción a Chon (Celia Morán), la dependienta del videoclub, y Agu (Álvaro Mel), su ayudante.

Para pagar la deuda de tres millones de pesetas que debe su marido, se tiene que despojar de sus prejuicios cuando ve el interés por las cintas VHS que se esconden tras la cortina roja del videoclub, que comienza a generar la curiosidad de las mujeres del barrio.

Tras sentir experiencias absolutamente desconocidas para ellas, un terremoto estalla en el 'Dorothy', que se convierte en el primer videoclub porno de Valladolid.

El germen de esta comedia surge después de que sus guionistas leyeron en 2022 que el consumo de porno durante el confinamiento había crecido hasta 6 veces más en España y particularmente entre las mujeres, que se había duplicado, y creyeron que había que "abrir el melón".

La historia se centra en los años 90, en la época dorada del porno antes de la llegada de Internet, en la que había mucho analfabetismo sexual, y se buscaban desnudos en revistas o en las películas de cine X codificadas.

"Son unas mujeres de una edad muy concreta, que habían vivido siempre muy reprimidas sexualmente y para las que el sexo era una obligación más marital para satisfacer al marido y poco más. Y si deseabas o sentías cierto placer, eso era una cosa de guarras", subraya Del Hoyo.

Alterio subraya que "las películas cochinas son el detonante" para que "se descubran y se hagan preguntas", pero después se dan cuenta de que "no es oro todo lo que reluce" y que la pornografía "no es real" y "no es un buen camino para aprender en la sexualidad".

Morán, que es su primer proyecto audiovisual, remarca que el porno "incendia a estas mujeres por dentro" al principio, pero luego hace que se hagan preguntas a partir de ver ese mundo.

"Es una excusa para que ellas empiecen a sentir cositas y a explorarse y a hablar entre ellas. Luego, se darán cuenta de que este porno que consumen es machista o perpetua según qué estereotipos y comportamientos reguleros", explica la guionista.

"Es lo que abre las puertas de esta liberación sexual, que usamos como caballo de Troya (...) para colonizar un espacio que es masculino", subraya la guionista, que incide que la comedia "no blanquea el porno" y, por ello, pide que se vean los ocho capítulos de la serie.

"No nos ponemos de perfil (...) también queríamos hacer una crítica al porno mainstream, sobre todo el de aquella época, que era muy machista y eso lo hemos tenido muy presente", recalca.

Cada capítulo comienza con una escena de una parodia en versión porno de películas tradicionales y, aunque muestra desnudos y genitales, se hace "desde un punto de vista muy cuidado y muy bonito", defiende Mel, que en la ficción encarna a un joven que no tiene ningún interés por el sexo y transita por el proceso de adaptación.

Aunque los creadores de esta nueva producción afirman que hay mucha más educación sexual en la actualidad que en 1998, el porno nos ha adelantado y los chavales cada vez tienen acceso a la pornografía antes, ya que supone la primera enciclopedia sexual antes que hablarlo siquiera con sus padres o con sus educadores.

Además, el porno imperante es el machista "donde se idealiza el sexo y se muestra una cosa que, como dicen unas personas en la serie, es pura ciencia ficción". Por ello, han querido visibilizar también en 'Cochinas' cuerpos que no son normativos y relaciones íntimas que "están mucho más cercanas a la realidad". EFE

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