Alertan de la necesaria gestión del paisaje para frenar la expansión de especies invasoras

Guardar

València, 19 abr (EFE).- Un estudio desarrollado en el campus de Gandia de la Universitat Politècnica de València (UPV) advierte de la necesidad de implementar medidas de gestión del paisaje para frenar la expansión de especies invasoras que ponen en riesgo la biodiversidad y provocan impactos ecológicos y económicos significativos.

El trabajo, liderado por el profesor del Departamento de Ciencia Animal Pau Lucio Puig, analiza cómo el abandono de tierras agrícolas y su posterior colonización por plantas invasoras están favoreciendo la proliferación de un ave, el estrilda común (Estrilda astrild), un pequeño paseriforme exótico de origen africano que se ha expandido por gran parte de la Península Ibérica.

Según la UPV, la introducción de especies exóticas es una de las principales amenazas para la biodiversidad a escala global y provoca impactos ecológicos y económicos significativos.

“En entornos agrícolas y periurbanos, la transformación del paisaje, el abandono de cultivos y la presencia de vegetación invasora genera nuevas oportunidades ecológicas que algunas especies exóticas pueden explotar con gran eficacia”, explica Pau Lucio en un comunicado remitido por la UPV.

En este contexto, el estudio, que ha sido publicado en acceso abierto en la revista Journal of Ornithology, demuestra que el estrilda común tiene una notable capacidad de adaptación a los paisajes humanizados, especialmente en campos agrícolas abandonados, donde se alimenta de semillas tanto nativas como exóticas.

Los resultados revelan que la presencia del estrilda está asociada con dos de las plantas invasoras más perniciosas y extendidas a nivel global, el plumero argentino (Cortaderia selloana) y la caña común (Arundo donax), que proporcionan refugio y, en el caso del plumero argentino, también alimento a través de sus semillas.

El estrilda común se reproduce de manera continua desde mayo hasta aproximadamente octubre, alcanzando sus máximas densidades a finales del otoño, indica Pau Lucio, quien destaca que el estudio constata que "allí donde estaba presente el estrilda común, llegaba a dominar las comunidades de aves”.

Este trabajo pone de relieve cómo el abandono agrario y su posterior colonización por plantas invasoras facilitan la expansión de aves exóticas, alterando potencialmente el funcionamiento de los ecosistemas mediterráneos.

“Hay que reforzar los programas de seguimiento a largo plazo, así como implementar medidas de gestión del paisaje orientadas a frenar la expansión de especies invasoras y a explorar los impactos que puedan tener sobre las comunidades de aves nativas”, añade Rafael Muñoz, investigador también del campus de Gandia de la UPV y coautor del estudio.

En el estudio analizaron la distribución espacial y la interacción de esta ave no nativa, introducida como animal de compañía y que, a través del escape, se ha ido expandiendo a través de la Península Ibérica.

A partir de censos de muestreo y puntos de conteo vieron que las zonas degradadas con presencia de especies vegetales invasoras, como el plumero argentino o la caña común, favorecían la presencia de esta ave no nativa.

También analizaron su alimentación a partir de observación directa y vieron que se alimentaba de gran variedad de especies de semillas, tanto de plantas nativas como exóticas.

"Esto está relacionado con la plasticidad que tienen estas especies, tienen un gran potencial de colonización, se adaptan muy bien a diferentes hábitats y ocupan un nicho ecológico vacío que se encuentra en zonas degradadas, periurbanas, donde los campos agrícolas han sido abandonados y donde proliferan especies vegetales no nativas", añaden los autores. EFE