El espejismo de la seguridad laboral: los accidentes caen por el fin de la temporalidad, no porque las empresas mejoren en prevención

Aunque los accidentes mortales se desplomaron casi un 10% en 2025, el último informe de CCOO advierte de que la mejora estadística responde a la estabilidad del empleo y no a un avance en la protección

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Un hombre le hace primeros auxilios a otro tras tener un accidente en el trabajo.
Un trabajador auxilia a su compañero tras sufrir un accidente durante la jornada laboral. (Canva)

España registró en 2025 unos datos macroeconómicos de siniestralidad laboral que, a primera vista, podrían parecer optimistas. Pero nada más lejos de la realidad. El descenso histórico en las muertes y lesiones en el trabajo no implica que los centros de trabajo sean hoy lugares más seguros por el esfuerzo de las empresas en proteger a sus plantillas. Según el último informe anual, Análisis de las estadísticas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en España en 2025, elaborado por CCOO, la mejora estadística es en realidad un espejismo provocado por el cambio estructural en el mercado laboral. Es decir, que los accidentes caen porque la reforma laboral ha rebajado los contratos temporales y ha estabilizado el empleo, lo que ha reducido la exposición de los trabajadores a la precariedad, el principal factor de riesgo en nuestro país.

En cifras, durante 2025 se registraron en España un total de 1.163.047 accidentes de trabajo, de los cuales 620.386 requirieron la baja del trabajador. Esto se traduce en que los accidentes con baja ocurridos durante la jornada laboral cayeron un 1,9% con respecto al año anterior, encadenando tres años consecutivos de bajadas y situando el índice de incidencia cerca de los mínimos históricos de 2020. Y aún más llamativo es el desplome de la siniestralidad mortal, ya que 584 personas perdieron la vida en su puesto de trabajo, lo que supone 62 fallecidos menos que en 2024, un descenso del 9,6% en valores absolutos y del 11,6% en el índice de incidencia.

El sindicato asegura que, durante los años que ha bajado la incidencia, no se han producido reformas de calado en la legislación preventiva ni se han recuperado las políticas públicas necesarias para sacar al sistema de seguridad y salud del estancamiento que arrastra desde 2012.

El “efecto composición” del nuevo mercado laboral

Si las empresas no invierten más en seguridad, ¿por qué caen los accidentes? La respuesta está en el que denominan “efecto composición”, provocado por el nuevo ciclo económico y la reforma laboral de 2022. La creación de empleo en los últimos años se ha concentrado en ocupaciones de mayor cualificación y en sectores vinculados al conocimiento y al alto valor añadido.

Lesión de codo (Freepik)
Lesión de codo. (Freepik)

De este modo, el mercado español está engordando en aquellas secciones de actividad que, por su propia naturaleza, tienen menores niveles de riesgo. Desde 2019, la población ocupada en los sectores con baja incidencia de accidentes ha crecido en casi un millón y medio de personas, un 50% más rápido que en los sectores tradicionalmente peligrosos —como la construcción o la industria pesada—, que apenas sumaron 951.000 nuevos empleos. Así, al haber un mayor porcentaje de la población trabajando en oficinas o en empleos técnicos frente a trabajos manuales de base, la media global de accidentes desciende automáticamente.

Pero la verdadera clave de este descenso estadístico radica en el fin de la temporalidad. El trabajador con contrato temporal ha sido históricamente el eslabón más débil y el que mayor incidencia de accidentes ha padecido en nuestro país. La reforma laboral ha reducido la precariedad: si en 2019 la tasa de temporalidad en España era de un 26%, al finalizar 2025 se ha caído hasta un 15%. Una caída de 11 puntos en apenas unos años.

Déficit preventivo de las empresas

Este giro hacia el contrato indefinido ha traído consigo también una reducción en la rotación laboral. Los datos demuestran que, mientras en 2019 se llegaron a firmar 22,5 millones de contratos en España, en 2025 esa cifra bajó a 15,6 millones —casi 7 millones menos—, y ello a pesar de que hay 2,2 millones más de personas trabajando.

Un empleado de Decathlon da un abrazo a una compañera y esta dice que sufrió una lesión: rotura de prótesis mamaria y petición de accidente laboral.

Desde el punto de vista de la prevención, la estabilidad en el empleo permite lo que desde CCOO denominan completar “la curva de aprendizaje”. Cuando un trabajador firma un contrato estable, tiene tiempo para familiarizarse con su puesto, conocer la maquinaria, recibir formación adecuada y asimilar los riesgos reales de su entorno. Al desaparecer el trabajador temporal que llega nuevo y sin experiencia a un entorno peligroso, la siniestralidad cae.

Para certificar que la prevención real no ha mejorado, el sindicato ha revisado el Sistema Delt@, donde las empresas deben cumplimentar los partes de accidente. Y han descubierto que en un 35% de los accidentes con baja laboral, la compañía reconoce no contar con la evaluación de riesgos obligatoria. Una evaluación que es una obligación legal desde 1996. Además, han comprobado que, en el caso de los accidentes mortales en el trabajo, el 29% de las víctimas fallecieron en empresas que carecían de este documento básico.