María Jesús Montero no esconde siglas ni pasado en una campaña de alto riesgo para el PSOE en el momento de mayor proyección de Sánchez

La exvicepresidenta busca la movilización rodeándose de Chaves o Griñán mientras los problemas le crecen a izquierda y derecha

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La candidata del PSOE no se cree el sondeo del CIS andaluz, que le otorga el peor resultado histórico de su partido en unas elecciones.

El PSOE se dio cuenta demasiado tarde de que los paracaidistas no ganan elecciones, confundido por una excepción llamada Salvador Illa. Siguiendo esta lógica, cuanto mayor rango se haya tenido en el Gobierno, cuanto mayor haya sido la cercanía al presidente, mayor es el golpe. Lo que sitúa a María Jesús Montero como candidata a cosechar el peor resultado en unas autonómicas. Pero esto no es ciencia. Los primeros sondeos sobre Andalucía apuntan en esta dirección. Puestos a buscar más causas que la supuesta ‘maldición del ministro’, ella encima vicepresidenta, puede concluirse que, de todos, tras Extremadura, Aragón y Castilla y León, es la que más difícil lo tiene, mire a su derecha o a su izquierda.

De valorar el CIS en el poder, ahora valora el Centra desde el otro lado. El Centra es el CIS andaluz. Y dice el Centra, datos publicados el martes, que Juanma Moreno tiene a su alcance mantener la mayoría absoluta, que se sitúa en los 55 diputados, con una estimación de entre 54 y 57, y que Montero se quedaría por debajo de la mitad, entre 26 y 27, por debajo incluso del suelo histórico de los socialistas en esta región. Relevante también a estos efectos el pronóstico sobre Vox, que frena su crecimiento y se sitúa entre los 17 y 20 parlamentarios, y sobre Por Andalucía y Adelante Andalucía, con entre cinco y seis y entre dos y tres, respectivamente, si bien aún no se había integrado Podemos en el primero.

Montero no se cree el trabajo del Centra: “Está hecho por el PP con recursos públicos”, critica. Asegura que el organismo solo busca la desmovilización del votante progresista. Algo que, según otro estudio, este de IMOP para El Confidencial, ya ocurre. Concluye que de los 888.325 andaluces que votaron al PSOE en 2022, 257.839 ahora lo harían por PP, Vox o alguna de las opciones alternativas de izquierda. En vista de la situación, y para tratar por todos los medios de darle la vuelta, Ferraz no va a dejar sola a su candidata, empezando por Pedro Sánchez, que la arropará en actos centrales. Se trata de una estrategia tan lógica como arriesgada, que va más allá. De hecho, Moreno va a seguir exactamente la contraria.

María Jesús Montero
María Jesús Montero, candidata del PSOE en las elecciones a la Junta de Andalucía. (EFE/José Manuel Vidal)

Moreno-Montero, estrategias opuestas

Porque Montero podría desembarazarse o disimular su vinculación con Moncloa, pero no lo hará, y podría desembarazarse o disimular su vinculación con el PSOE que los andaluces sacaron del poder después de 37 años en la Junta, del que fue consejera, pero no lo hará, compartiendo mítines con Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

Moreno quiere que la campaña se centre en él, en Andalucía, sin invitados, mucho menos de Madrid. Asistirá Alberto Núñez Feijóo y cumplirá con apariciones conjuntas, pocas, con su barón. Pero fundamentalmente irá solo, o de actor principal, acompañado por dirigentes andaluces de segunda línea. Tampoco se verá a Isabel Díaz Ayuso como sí hace cuatro años, ni parece que ningún a otro líder autonómico. De hecho, Moreno basa uno de sus mensajes fuertes en señalar a Extremadura, Aragón o Castilla y León, donde mandan compañeros, para subrayar las enormes dificultades que tienen para dialogar y acordar con Vox. Lo hace para poner en valor su mayoría absoluta y tratar de hacer evidente que, si no la revalida, Andalucía padecerá situaciones análogas.

Así, Montero, que se rodeará de pasado, del más lejano y el más inmediato para vender futuro, ha optado por ir de cara y no esconder ni siglas ni a personas, consciente de que el 17 de mayo le tocará empezar a gestionar una situación muy delicada.

Juanma Moreno y Alberto Núñez Feijoo. (Joaquin Corchero/Europa Press)
Juanma Moreno y Alberto Núñez Feijoo. (Joaquin Corchero/Europa Press)

Problemas a izquierda y derecha

Porque desde que Moreno convocó las elecciones, ha habido dos cambios significativos que tampoco favorecen a Montero. Cuando el presidente disolvió el Parlamento, Vox estaba fuerte y amenazaba seriamente su absoluta, dividiendo el voto de la derecha, mermando los escaños del PP. Y cuando el presidente disolvió el Parlamento, la izquierda estaba más dividida, favoreciendo un posible voto útil al PSOE. Pero Podemos se ha integrado, y aunque en política 1+1 no son 2, la izquierda a la izquierda del PSOE, más con un PSOE tan débil, parece más fuerte y capaz de arrebatar diputados al pez grande.

Pedro Sánchez acaba de aterrizar procedente de China y mantiene una potente agenda internacional, pero a ras de España, la legislatura sigue con serias dificultades para avanzar. Montero dejó el Gobierno sin haber conseguido alumbrar unos Presupuestos, un debe del Ejecutivo que figura en todas y cada una de las informaciones en medios internacionales que ensalzan o resaltan el discurso de Sánchez sobre la guerra en Irán o frente a Donald Trump. Un ‘pero’ que también señala escándalos como el que estos días sienta en el banquillo a José Luis Ábalos o Koldo García o procesos como el que llevará ante el juez al hermano y a la mujer del presidente. Si no lo evita, Sánchez también figurará por el sacrificio de una vicepresidenta para la mayor derrota de su era.