La Comunidad de Madrid seguirá permitiendo bodas y conciertos en un monasterio protegido del siglo XII: “Todo esto es un negocio y no se protege el patrimonio”

Gobierno regional y el Ayuntamiento de Pelayos de la Presa, ambos del PP, ultiman el nuevo protocolo que regulará mejor las actividades privadas que se podrán realizar. El alcalde confirma que se podrán seguir haciendo bodas. Desde Más Madrid, IU-Unidas Podemos y colectivos vecinales piden más protección

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El monasterio de Pelayos. A la derecha, un fragmento de una boda con concierto celebrada en su interior
El monasterio de Pelayos. A la derecha, un fragmento de una boda con concierto celebrada en su interior

La Comunidad de Madrid seguirá permitiendo el uso de eventos privados en el monasterio más antiguo de la región, del siglo XII, ubicado en el pequeño municipio de Pelayos de la Presa. Bodas, conciertos, rodajes, presentaciones de libros... La Dirección General de Patrimonio Cultural está ultimando el nuevo protocolo (porque el que había ya caducó) que regulará los usos del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, Bien de Interés Cultural, un protocolo que en teoría delimitará “qué actividades son admisibles de realizarse dentro del recinto”. Para la diputada Alicia Torija, de Más Madrid, “aquí solo se piensa en el negocio en lugar de defender el patrimonio histórico”. “El Ayuntamiento cree que el monasterio es una finca privada suya”, se lamentan desde ‘Futuro Pelayo’, un colectivo vecinal.

La propia web del monasterio, que ahora gestiona una fundación que cuenta entre sus patronos con varios concejales del Gobierno local de Pelayos y familiares y amigos del que fuera su dueño, ofrece “un sinfín de espacios y posibilidades para celebrar todo tipo de eventos”, no solo un enlace matrimonial, sino el rodaje de una serie o de un anuncio. Desde el Gobierno regional que preside Isabel Díaz Ayuso insisten en que el nuevo protocolo persigue, como prioridad, “el principio de protección”, pero permitirá seguir organizando actividades de carácter temporal “con el control estricto de aforos y la ausencia de riesgo de daños”.

Antonio Sin, alcalde del PP de Pelayos de la Presa, explica a Infobae que el protocolo “todavía no está firmado, pero está ya listo. Lo que hace es regular de manera más exacta los usos que ya se venían haciendo, qué actividades se pueden hacer y cuáles no. Más o menos se van a poder hacer las mismas. Se van a poder hacer bodas y rodajes. Y eventos como videoclips, conciertos de música clásica, festivales folk, presentaciones de libros... Antes el protocolo era más genérico y ahora acota más aforos y qué zonas se pueden utilizar”.

Desde Izquierda Unida-Unidas Podemos-Alianza Verde, contradicen al regidor y aseguran “que nunca ha existido un protocolo. Nosotros lo hemos pedido desde 2019 y nunca nos lo dieron. No es público. ¿Dónde está? Ahora dicen que están redactando uno nuevo. ¿Lo van a hacer público?“, señalan Olga Martín y Mario Cuellar.

Obras en el monasterio de Pelayos de la Presa
Obras en el monasterio de Pelayos de la Presa

El monasterio fue donado al Ayuntamiento por su propietario, el arquitecto Mariano García Benito, en diciembre de 2003. Un año después, se constituyó la Fundación Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias para intentar impulsar trabajos de restauración, una fundación en la que hoy están el regidor, varios concejales del PP y familiares del expropietario, ya fallecido.

El Gobierno regional asegura que desde el año 2010 ha invertido 2,5 millones de euros en obras de mejora. Luego llegaron las visitas turísticas (entre 7 y 13 euros por persona) y más tarde los actos privados para sacar más rédito económico. “Yo tuve que pagar 3.000 euros más IVA para poderme casar allí”, señala una persona que pide anonimato. La verdad es que los precios para organizar cualquier actividad no son públicos. Hay que llamar a la fundación y pedir presupuesto.

Para Alicia Torija, diputada de Más Madrid, “resulta realmente difícil de entender que el Ayuntamiento, en calidad de propietario pero también de encargado del negocio que allí se ejecuta, tenga voz a la hora de decidir qué se puede hacer en el monasterio cuando no consta que tengan ningún experto en el tema. Nos da la sensación de que en Pelayos de la Presa se cumple también el modus operandi que vemos en toda la Comunidad de Madrid en cuestiones que tienen que ver con el patrimonio cultural, esto es, que los municipios son los que le marcan el camino a la Consejería, que debería velar por el cumplimiento de la ley”.

¿Dónde va el dinero de las bodas?

Para el alcalde, el objetivo de poder realizar estas actividades privadas, que están reguladas, “es luego poder invertir en la mejora del monasterio”. Para Más Madrid, su uso debe ser compatible con el respeto escrupuloso del bien, “un patrimonio de todos los madrileños. La Comunidad tiene un absoluto descontrol sobre lo que se hace o se deja de hacer ahí. No podemos subvencionar con millones de todos el negocio de unos pocos. Esto es un negocio del que saca tajada el Ayuntamiento. ¿Quién ha hecho realmente el protocolo? Lo debe hacer la Comunidad, no la fundación. Los protocolos deben ser públicos para que cualquier empresa que quiera hacer un evento allí sepa a qué atenerse, no que se negocie con el alcalde. Nosotros queremos un protocolo restrictivo, que lo haga la Comunidad y que se haga público. ¿Dónde va el dinero de las bodas?”, se pregunta Torija.

Imágenes grabadas por el Ayuntamiento de Pelayo de una boda celebrada en el monasterio
Imágenes grabadas por el Ayuntamiento de Pelayo de una boda celebrada en el monasterio

Documentación a la que ha tenido acceso este diario revela que en 2019, por ejemplo, la Comunidad de Madrid reconocía que algunas bodas habían utilizado mamparas invernadero para cubrir el claustro. Y que “debido a la premura en que se presentó el proyecto, se autorizaron verbalmente las actuaciones previstas”, es decir, el descontrol que denuncia la oposición. La Comunidad aseguró en 2020 que el Ayuntamiento tenía una ordenanza que regulaba los eventos en el monasterio, aunque el Consistorio señaló por escrito que no existía esa ordenanza. En febrero de 2021, la Comunidad también reconocía que no existía un protocolo que regulase las actividades, aunque ya hacía tiempo que se celebraban bodas.

Las redes sociales del Ayuntamiento han presumido durante tiempo de las grandes bodas que se hacían allí. “Hubo un enlace de una especie de jeque árabe. Estuvieron un mes montando una playa con su arena, hogueras, jaimas”, explica Mara Traseira, que preside un colectivo vecinal llamado ‘Futuro Pelayo’. “Ha habido bodas con 400 invitados y música a todo volumen, con música toda la noche con gente bailando sobre el ábside. ¿Quién controla todo esto?”, explica Traseira, que afirma que “tenemos documentados nidos de golondrina, especie protegida, en el ábside, animales que tienen que soportar la música con decibelios sobrepasando cualquier normativa, y luces de láser hasta altas horas de la madrugada”.

Un camión que lleva material para una boda pasando bajo los arcos del monasterio
Un camión que lleva material para una boda pasando bajo los arcos del monasterio

Muchas revistas y webs especializadas ofrecen imágenes sobre enlaces que se han celebrado en el monasterio. Las quejas por la falta de transparencia han llegado al Defensor del Pueblo, que abrió un expediente en 2025. De hecho, en enero de este año este organismo ha pedido información a la Comunidad. “No hay interés por hacer público el protocolo”, señala Mario Cuellar. “El nuevo protocolo regulará mejor todo. Hemos estado unos meses sin actividades hasta que se ha perfilado el nuevo protocolo, pero las bodas volverán al monasterio”, asegura el alcalde. Desde la Comunidad recuerdan que la fundación tiene la potestad “de suspender cualquier actividad que pudiera comprometer la integridad del bien”.

El Nido del Tigre: un monasterio de ‘leyenda’ incrustado en mitad de la montaña a 900 metros de altura.

AVP, un partido local en la oposición, pidió en 2025 al Ayuntamiento copias de los informes de la Policía Local relativos a las molestias a los vecinos que hubieran podido ocasionar las actividades privadas celebradas en el monasterio. Gracias a esa petición, pudieron averiguar que en 2024 y 2025 habían tenido lugar en el recinto 36 actividades, aunque solo se habían levantado tres informes policiales. “El Ayuntamiento concibe el monasterio como una finca privada suya. Es imposible compatibilizar una protección integral con los usos que se permiten, es imposible e incompatible”, concluyen desde ‘Futuro Pelayo’.