Madrid, 15 abr (EFE).- El excomisario general de Información Enrique Barón ha asegurado que la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF), encargada de la investigación del caso Gürtel, nunca pidió apoyo para tareas de vigilancia y seguimiento a la familia del extesorero Luis Bárcenas, concretamente a su mujer Rosalía Iglesias.
"A mí no, nadie se dirigió a mi para eso", ha afirmado taxativamente Barón en su declaración como testigo en el juicio del caso Kitchen y ha añadido que cuando ha sido conocedor "de todo esto", en alusión al operativo parapolicial para sustraer información a Bárcenas supuestamente orquestado desde Interior, ha sido años después de dejar su puesto al frente de la Comisaría General de Información, donde estuvo de 2012 a 2017. En concreto, "cuando salió publicado en la prensa".
Barón, reconocido por su labor en la lucha antiterrorista, ha subrayado en este sentido que en otras ocasiones esa unidad, la UDEF, sí que le había pedido apoyo, pero "en ese caso no", ha reiterado.
A preguntas del fiscal, ha relatado la estrecha relación que mantenía entonces el Director Adjunto Operativo (DAO) Eugenio Pino, otros de los diez acusados, con el jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño, "El Gordo", eximido de sentarse en el banquillo por motivos de salud.
Cada semana o cada quince días, ha dicho, García Castaño se iba a tomar un café con Eugenio Pino, exDAO de la Policía que se sienta en el banquillo, por lo que intuía que tenían buena relación, "pero que le llame a despachar puenteándome, que no digo que haya pasado, a mi eso no me parece muy ortodoxo", ha expuesto.
También ha relatado que García Castaño tenía contacto con otro de los acusados, el exsecretario de Estado Francisco Martínez, ya que alguna vez detectó que había comunicaciones entre ambos y que, cuando le preguntó sobre ello, le dio "una respuesta baladí".
Y es que no le correspondía despachar con él, aunque era consciente de que el número dos de Interior le pedía "muchos favores" a su subordinado.
Respecto a la posibilidad de que dos órganos de la UCAO diferentes coincidieran en un operativo de vigilancias a un mismo objetivo, como ocurrió en una ocasión en el domicilio de la familia Bárcenas, Barón ha dicho que eso no lo ha conocido nunca y que si se hubiese producido esa coincidencia a quien se lo tendrían que comunicar los agentes es al jefe de la unidad que está realizando la investigación.
En un momento de la declaración, este mando policial ha querido también aclarar que cuando dijo en instrucción que era imposible destinar 70 funcionarios al operativo de Kitchen porque eso supondría el bloqueo de una unidad policial, posteriormente constató que los que fueron destinados a ese cometidos estaban "libres de servicio o alertados" y se les utilizó para eso.
Ha explicado además que era él, como jefe de la Comisaría General de Información, quien recibía y distribuía los fondos reservados entre sus unidades subordinadas, pero no es el caso de los recibís que figuran en la causa porque "esa cantidad no la conocía" y "está al margen de los fondos" que él gestionaba.
"No tiene nada que ver con la Comisaría General", ha dicho, apuntando que quien deberá dar explicaciones es el entonces jefe de la UCAO, García Castaño, o quien se los pagaba.
Las defensas han preguntado además acerca de la figura de los colaboradores. Al respecto, ha señalado que no reportaba al secretario de Estado de Seguridad sobre estos colaboradores, cuyos pagos sí figuran como "pago a colaboradores fijo u ocasionales", distinguiendo por operaciones de investigación o de inteligencia.
También ha negado que Mariano Hervás, quien fuera número dos de García Castaño y que comparece también como testigo en esta quinta jornada de juicio, le hablase de un confidente que estaba facilitando información sobre Bárcenas conocido como "el cocinero".
Sí hablaron de confidentes, ha proseguido, "pero sobre esto no" y el nombre de Kitchen o cocinero lo conoció cuando esta presunta operación salió a la luz pública. EFE
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