
Alejandro Nolasco, quien asumió la Vicepresidencia de Aragón antes de la ruptura del gobierno de coalición en 2024, ha figurado como una figura central en la campaña de Vox, según informó Europa Press. Vox, liderado por Santiago Abascal, ha incrementado su representación en el Parlamento aragonés al alcanzar catorce diputados tras las elecciones más recientes, frente a los siete escaños logrados en 2023. Esta evolución sitúa al partido con la capacidad de decidir la continuidad de Jorge Azcón, del Partido Popular, en la presidencia de Aragón.
Europa Press detalló que fue la tercera vez que Vox participó en las elecciones autonómicas de Aragón, después de su debut en 2019 con tres escaños y la anterior legislatura con siete. El resultado reciente coloca a la formación de Abascal con el 17,8 % de los votos emitidos y con una posición superior al PSOE en la ciudad de Teruel. El crecimiento de la fuerza parlamentaria de Vox otorga una influencia decisiva en la formación del próximo gobierno regional, al situar a la formación como potencial aliada necesaria para que el PP pueda reeditar un segundo mandato.
La estrategia de Vox en Aragón replicó el esquema empleado en Extremadura. En ambas comunidades, la convocatoria de elecciones anticipadas tuvo como objetivo superar las dificultades presupuestarias y responder a la compleja relación entre el PP y Vox. Según Europa Press, la experiencia extremeña se caracterizó por un aumento de escaños para Vox y por el endurecimiento de sus exigencias al Partido Popular para entrar en el gobierno autónomo. En el caso de Aragón, Jorge Azcón apostó por comicios adelantados al no conseguir sacar adelante los presupuestos para 2026, con la esperanza de reforzar la posición del PP.
Durante la campaña, Abascal concentró sus esfuerzos en territorio aragonés, realizando cerca de treinta actos desde mediados de enero. Pese a su implicación, el seguimiento de la jornada electoral tuvo lugar desde la sede nacional de Vox en Madrid, no desde Zaragoza, según comunicó la formación a Europa Press.
En materia programática, Vox posicionó su mensaje como alternativa tanto al PP como al PSOE, a quienes culpabiliza de los principales problemas de Aragón y del país. Sus propuestas giran en torno a la agricultura, la ganadería y la seguridad, añadiendo que la inmigración irregular repercute en servicios públicos y encarece el acceso a la vivienda. La campaña incorporó también críticas a las políticas de género, el gasto político innecesario y la regulación ambiental, temas que, según Vox, favorecen la llegada de inmigración no autorizada. En este contexto, la reciente decisión del gobierno nacional de regularizar a cerca de medio millón de inmigrantes tomó relevancia en el discurso de la formación durante la campaña.
Europa Press consignó que Vox orientó su discurso en Aragón hacia la defensa del sector agrícola y ganadero, planteando una postura contraria al acuerdo de Mercosur, que consideran perjudicial para el campo español. La agrupación tachó de “traición al campo” el apoyo del PP a dicho acuerdo, lo que llevó a los populares a intensificar el tono crítico sobre el tratado durante la campaña.
Uno de los asuntos delicados en el debate autonómico fue el trasvase del río Ebro. Alejandro Nolasco declaró que, en caso de existir excedente de agua, Aragón podría transferir recursos hídricos a otras regiones, lo que provocó reacción adversa de diversos partidos y del propio PP. Jorge Azcón cuestionó la coherencia de defender el sector agrario mientras se contempla el trasvase. Posteriormente, Abascal aclaró que Vox favorece la interconexión de cuencas hidrográficas, pero rechaza el término trasvase, insistiendo en una postura uniforme para toda España.
La confrontación política durante la campaña incluyó ataques de Vox contra la candidata socialista Pilar Alegría, basados en sus relaciones personales y en casos de presunta corrupción que afectan al PSOE. Europa Press reportó que uno de los ejes de la campaña consistió en resaltar la supuesta incoherencia de los principales rivales políticos y en exigir al PP compromisos claros en caso de formar coalición.
La relación entre el PP y Vox mostró síntomas de deterioro a lo largo de la campaña, con episodios como la filtración de audios de altos cargos de Vox, donde se cuestionaba internamente la dirección y la estrategia nacional de Abascal. Esta situación, revelada por el diario ABC, intensificó las tensiones, con Abascal denunciando lo que calificó como “guerra sucia” por parte del Partido Popular y de sus apoyos mediáticos. En Extremadura, se sumaron acusaciones cruzadas relacionadas con el supuesto desvío de fondos de la plataforma juvenil Revuelta, próxima a Vox. Según recogió Europa Press, la respuesta de la dirección de Vox fue atribuir al PP la responsabilidad de esas filtraciones y ataques.
Los desencuentros alcanzaron un punto crítico en las redes sociales, cuando el líder popular manifestó su hartazgo por la actitud de Vox y defendió la actuación del PP frente a lo que percibe como una búsqueda permanente de conflictos. Abascal respondió acusando al PP de centrarse más en atacar a Vox que en combatir las políticas del Gobierno central. En declaraciones a los medios antes del cierre de campaña, el presidente de Vox especificó que no se puede variar el discurso en función del territorio y solicitó a Alberto Núñez Feijóo aclarar su postura, descalificando lo que llamó “nerviosismo” en la dirección popular.
A lo largo del proceso electoral, Vox sostuvo que las controversias conocidas en la recta final no influirían en sus resultados, según publicó Europa Press. El balance general deja a Vox como fuerza imprescindible en la futura gobernabilidad regional y con un crecimiento progresivo en la representación parlamentaria aragonesa, consolidando a la formación liderada por Abascal como actor relevante en el tablero autonómico.


