Ortega Lara y el guardia civil que lo liberó, juntos en público por primera vez

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Madrid, 25 abr (EFE).- José Antonio Ortega Lara, el exfuncionario de prisiones secuestrado en un zulo durante más de 500 días por la banda terrorista ETA, y el guardia civil que coordinó el operativo de su rescate, el coronel Manuel Sánchez Sorbí, han comparecido por primera vez juntos y en público, 27 años después de la liberación.

Lo han hecho en una mesa redonda celebrada este jueves en el marco del II Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, organizado por la Comunidad de Madrid y la Universidad CEU San Pablo bajo el lema 'Comprometidos con la memoria'.

En ella, ambos han recordado pasajes del secuestro y la investigación y han enfatizado la necesidad de recordar a las víctimas del terrorismo.

"Porque sin memoria no hay democracia", ha expuesto Sánchez Corbí, quien ha dicho que el secuestro y posterior liberación de Ortega Lara es "una metáfora de cómo ha sido la lucha contra ETA" y de la forma en que se acabó con la banda.

También ha puesto en valor la forma ejemplar en que resistieron las víctimas, y ha apostillado: "Eso evidenciaba que ETA perdió. De hecho, lo último que hubiesen querido ver es que José Antonio estuviera aquí".

Sánchez Corbí ha relatado los entresijos del operativo y las dificultades a las que se enfrentaron durante los 532 días que duró el secuestro, hasta que el 1 de junio de 1997 lo encontraron en un zulo escondido en una nave industrial de Mondragón (Gipuzkoa).

Aunque llegaron hasta el habitáculo de manera casual, ha recordado quien entonces era el jefe de Operaciones Antiterroristas del instituto armado, hubiesen llegado hasta él de todas formas porque estaban dispuestos a "tirar abajo" la nave.

Por su parte, Ortega Lara ha comentado cómo, pese a sus esfuerzos para mantenerse firme y activo, el cautiverio le acabó convirtiendo "en un guiñapo".

"Estaba condenado desde el principio, pero la esperanza siempre la tienes e intentas sobrevivir con eso. Pero llegué a un estado de deterioro que pedía a Dios y a mis secuestradores que me dejaran morir en paz y en dignidad", ha dicho en un momento de la mesa redonda, titulada 'La firmeza del Estado frente al terror'.

Tras 27 años, Ortega Lara ha rememorado la "liberación" que sintió al perdonar a sus captores, pero ha subrayado que no puede olvidar lo sucedido y un sufrimiento que desea que las nuevas generaciones "no tengan que vivir".

"Considero que fue una de las cosas buenas que hice, aunque no se lo merecían, pero como persona y cristiano debes hacerlo. La vida, desde entonces, ha sido un poco más fácil", ha concluido. EFE

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