Los cinco mejores desayunos, según un farmacéutico y nutricionista, para obtener una energía sostenida durante todo el día

Combinar fuentes de proteínas, grasas saludables y fibra es clave para evitar los picos de glucosa y el cansancio a media mañana

Una persona sostiene una taza frente a un plato con dos tostadas de aguacate, la mitad de un huevo cocido y trozos de fruta fresca.
Una mujer desayunando un café y un plato equilibrado. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Que el desayuno es la comida más importante del día es una afirmación popularmente conocida, pero no siempre se aplica de la manera correcta. Muchas personas se levantan con prisas y recurren a opciones rápidas compuestas principalmente por azúcares o simplemente un café en ayunas. Sin embargo, este tipo de hábitos suele pasar factura pocas horas después de haber empezado el día, provocando una sensación de cansancio, falta de concentración y un hambre voraz.

La explicación científica a este fenómeno reside en la respuesta glucémica del organismo. Los desayunos extremadamente ricos en azúcares simples o deficientes en proteínas generan picos elevados de glucosa en sangre. Como consecuencia, el cuerpo libera una gran cantidad de insulina para gestionar ese exceso de azúcar, lo que desencadena una posterior caída drástica en los niveles de energía.

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Para romper con este ciclo de fatiga y lograr una saciedad duradera, Javier Fernández Ligero, farmacéutico y nutricionista al frente de Clínica Nutriligero, aconseja estructurar la primera comida del día sobre una fórmula clave de tres pilares: proteínas de alta calidad, grasas saludables y fibra.

Plato blanco con dos huevos fritos, lonchas de jamón serrano, medio aguacate rebanado y rodajas de kiwi sobre una mesa de madera.
Dos huevos a la plancha, lonchas de jamón serrano, aguacate y rodajas de kiwi. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cinco combinaciones clave para evitar los bajones de energía

Diseñar un plato equilibrado por las mañanas previene las caídas de rendimiento y ayuda a mantener un metabolismo activo. Desde Nutriligero destacan que pequeños ajustes en los hábitos de compra transforman el bienestar a largo plazo. Con este objetivo, la clínica ofrece cinco combinaciones de desayunos ideales para mantener la vitalidad durante todo el día:

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  • Huevos a la plancha con jamón serrano, aguacate y kiwi: Esta propuesta representa una combinación perfecta para iniciar la jornada sin la molesta sensación de hambre a las dos horas. Los huevos a la plancha y el jamón serrano aportan un perfil proteico de alto valor, mientras que el aguacate proporciona ácidos grasos monoinsaturados. Para rematar, el kiwi añade la dosis de fibra y vitamina C necesaria para estimular la digestión y respaldar el sistema inmunológico.
  • Yogur alto en proteína con frutos rojos, nueces, semillas de chía y canela: Para quienes disponen de poco tiempo al despertar, esta alternativa destaca por ser rápida, saciante y sumamente fácil de preparar. El yogur denso en proteínas, combinado con las nueces y las semillas de chía hidratadas, ofrece un aporte notable de grasas saludables (como los ácidos grasos omega-3) y fibra solubilizante.
  • Revuelto de huevos y pechuga de pollo junto con una manzana: Pensado para afrontar mañanas especialmente largas o jornadas con un elevado desgaste mental y físico. La suma del huevo y la pechuga de pollo garantiza una masa proteica de máxima calidad, ideal para mantener estables los niveles de saciedad durante horas. La manzana, consumida preferiblemente con piel, aporta carbohidratos de absorción lenta.
Tazón de cristal con kéfir, copos de maíz, arándanos y chocolate rallado sobre una mesa de madera.
Kéfir con copos de maíz, arándanos frescos y virutas de chocolate negro. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Tostadas de pan de centeno o trigo sarraceno con AOVE, jamón serrano, tomate triturado y huevo duro: Un clásico de la dieta mediterránea reinterpretado. Utilizar panes integrales de grano entero como el centeno o el trigo sarraceno evita las harinas refinadas y sus rápidos picos de glucosa. La incorporación de aceite de oliva virgen extra (AOVE) aporta grasas cardioprotectoras, mientras que el tomate triturado, el huevo duro y el jamón completan una estructura nutricional.
  • Kéfir con copos de maíz, arándanos y chocolate negro puro rallado: Una propuesta ligera, fresca y óptima para los meses calurosos. El kéfir actúa como un potente probiótico natural para cuidar la microbiota intestinal. Los copos de maíz (sin azúcares añadidos) y los arándanos frescos entregan antioxidantes y carbohidratos complejos, mientras que un toque de chocolate negro puro (mínimo 85% de cacao) aporta polifenoles y un matiz placentero sin disparar la glucemia.

Incorporar estas estrategias en la primera comida del día no requiere pasar horas en la cocina. Sin embargo, como señalan desde la Clínica Nutriligero, “pequeños cambios en tu alimentación pueden marcar una gran diferencia en cómo te sientes y ayudarte a mantener una energía más duradera a lo largo del día”, optimizando la claridad mental, la saciedad y el rendimiento general durante toda la jornada.

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