Café o té en el desayuno: esta es la mejor opción para empezar el día

Descubre los beneficios de cada bebida y cuál se adapta mejor a tus requerimientos nutricionales

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Descubre cuál es la mejor opción
Café y té. (Freepik)

El desayuno es, sin duda, uno de los momentos más importantes del día. Comenzar la jornada con una comida equilibrada ayuda a recargar energías y a afrontar mejor las actividades diarias. Para muchas personas, tanto el café como el té son imprescindibles durante los primeros instantes de la mañana.

Ambas bebidas aportan efectos positivos para la salud, pero lo hacen a través de mecanismos distintos y con matices que pueden influir en cuál es mejor para ti según tus objetivos nutricionales y la tolerancia que tengas a estos productos.

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Propiedades y beneficios

Por un lado, el café se destaca por su contenido más elevado de cafeína, lo que significa que su efecto estimulante es más fuerte. Esto puede ayudarte a mejorar el estado de alerta, la atención y la concentración, y se ha asociado además con beneficios como un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades hepáticas o ciertos problemas cardiovasculares cuando se consume con moderación.

El té, por su parte, contiene compuestos como catequinas y flavonoides, especialmente en variedades como el té verde, que funcionan como potentes antioxidantes. Estos bioactivos no solo ayudan a combatir el estrés oxidativo, relacionado con el envejecimiento celular y diversas enfermedades crónicas, sino que, junto con la L‑teanina, pueden favorecer un aporte energético más moderado y una sensación de concentración sin picos de nerviosismo.

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En términos de prevención de enfermedades, estudios amplios han observado que tanto el café como el té están relacionados con un menor riesgo de diabetes, enfermedad coronaria o incluso deterioro cognitivo a largo plazo cuando se consumen con regularidad dentro de una dieta equilibrada.

¿Cuál es la mejor opción?

La evidencia científica sugiere que no hay un claro ganador para todos los casos. La elección entre una u otra depende mucho de tu organismo, tus necesidades energéticas y tu tolerancia a la cafeína.

Para quienes buscan un impulso más inmediato y potente de energía, como al empezar el día o antes de actividad física exigente, el café suele ser más efectivo por su mayor contenido de cafeína y su capacidad de aumentar el estado de alerta rápidamente. Este efecto puede ser útil si necesitas despejarte con rapidez o mejorar el rendimiento cognitivo y físico desde primera hora.

El chollo de regentar la cafetería de los jardines del Palacio Real: 432.000 euros de ingresos al año cuando solo se paga un canon de 39.500 euros al Estado.

En cambio, si tu objetivo es un estímulo más suave y sostenido, sin picos de nerviosismo o posibles efectos secundarios como acidez o dificultad para dormir, el té puede ser la mejor opción.

Además, si tu objetivo es cuidar la salud digestiva y evitar posibles malestares estomacales o problemas de sueño, muchas guías de nutrición sugieren optar por té o reducir el café, sobre todo en personas con sensibilidad o condiciones específicas como hipertensión.

En cualquier caso, más allá de elegir entre café o té, los expertos coinciden en que la clave está en cómo se consumen. Añadir grandes cantidades de azúcar, siropes o nata puede anular parte de sus beneficios y aumentar innecesariamente el aporte calórico del desayuno.

También es importante prestar atención a la cantidad diaria: un consumo moderado, generalmente tres tazas de café en adultos, suele considerarse seguro, mientras que con el té ocurre algo similar dependiendo de la concentración.

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