Javier Quintero, psiquiatra: “En salud mental estamos cometiendo un error. Pensamos que solo se puede estar bien o mal”

El especialista explica cómo identificar las distintas señales de malestar y cuándo es necesario prestarles atención

Uno de los errores que se comete con la sald mental
Javier Quintero hablando. (Montaje Infobae)
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Si hay un sector en el ámbito de la sanidad que ha crecido exponencialmente en los últimos años, es la salud mental. A pesar de que todavía existen algunos prejuicios a nivel social, se han roto muchos estigmas y cada vez son más las personas que hablan abiertamente sobre sus problemas y buscan ayuda profesional cuando la necesitan.

Sin embargo, aunque ya no sea un tema tan tabú, todavía tenemos mucho que aprender sobre cómo funciona nuestra mente, cómo identificar que algo no va bien y qué podemos hacer para cuidar nuestra salud mental en el día a día.

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Uno de los expertos que publica contenido didáctico acerca de este ámbito es Javier Quintero. En uno de los últimos vídeos que ha subido explica cuál es uno de los fallos que solemos cometer. “Pensamos que solo hay dos formas de estar: o estoy bien o tengo un problema”.

La importancia de reconocer cómo nos sentimos

La explicación de Javier Quintero parte de una idea muy habitual: tendemos a pensar que, cuando hablamos de salud mental, solo existen dos posibilidades. Sin embargo, existe una zona intermedia, que es en la que se centra Javier Quintero. Para explicarlo, utiliza el ejemplo de un semáforo.

El verde representa aquellas situaciones que pueden resultar dolorosas, preocupantes o desagradables, pero que forman parte de la vida y que, pese a ello, no impiden que sigamos con nuestras actividades habituales. Sentirse triste después de una ruptura, estar preocupado por un problema laboral o experimentar nervios antes de una situación importante pueden formar parte de esta categoría.

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¿Puede la genética determinar tu salud mental? Un gen define cómo respondemos ante el estrés.

El ámbar aparece cuando algo empieza a cambiar. No significa necesariamente que exista un trastorno, pero sí que determinadas emociones o comportamientos comienzan a repetirse demasiado o interfieren en nuestra forma de vivir. Podemos empezar a evitar situaciones, dejar de hacer actividades que antes disfrutábamos o tener dificultades para mantener nuestras rutinas.

Es precisamente en este punto donde resulta importante prestar atención. El hecho de que una persona pueda seguir trabajando, estudiando o relacionándose con los demás no significa necesariamente que todo vaya bien. A veces, las primeras señales de que algo está cambiando aparecen mucho antes de que el problema llegue a afectar de forma importante a nuestra vida.

Cómo saber en qué punto estamos

Para orientarnos sobre dónde podemos encontrarnos, Quintero plantea tres preguntas: cuánto nos afecta aquello que estamos sintiendo, cuánto tiempo llevamos así y hasta qué punto está cambiando nuestra vida. No se trata de utilizar estas preguntas para realizar un diagnóstico por nuestra cuenta, sino de observar si existe un malestar que está empezando a ocupar demasiado espacio.

Cuando el sufrimiento es intenso o la situación interfiere de manera clara en las relaciones personales, el trabajo, los estudios o el descanso, estaríamos ante el último nivel del semáforo. En ese caso, buscar ayuda profesional puede ser especialmente importante.

La idea, por tanto, no es convertir cualquier emoción desagradable en un problema de salud mental. Tampoco esperar a que el malestar sea incontrolable para prestarle atención. Entre ambos extremos existe un espacio en el que todavía podemos detectar que algo no funciona como antes y actuar.

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