La ONU alerta de que la Tierra superará pronto el límite de 1,5 ºC por el cambio climático: así afectará el calentamiento global a España

Pese a que este escenario se presenta como inevitable, aún es posible revertirlo y conseguir que este aumento de la temperatura global sea temporal

Varias personas se refrescan en las fuentes de Madrid Río, a 23 de junio de 2026, en Madrid (España). (Fernando Sánchez/Europa Press)
Varias personas se refrescan en las fuentes de Madrid Río, a 23 de junio de 2026, en Madrid (España). (Fernando Sánchez/Europa Press)
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Pese a la evidencia científica y la alerta por parte de miles de investigadores de que cada vez nos enfrentamos a un mundo más cálido, la comunidad internacional no ha reducido suficientemente sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esta situación plantea un escenario muy preocupante para nuestro planeta: es inevitable que no se supere el límite de 1,5 grados respecto a niveles preindustriales y lo haremos en los próximos años.

Así lo prevé el último informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), organismo de la ONU. Sin embargo, el rebasamiento del objetivo principal del Acuerdo de París (no superar ese 1,5 ºC) no significa que no podamos hacer nada revertirlo.

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Pese a que nos enfrentamos a un inevitable sobrepaso de este umbral, todavía hay tiempo para conseguir que este sea temporal, siempre y cuando los países apuesten por hacer lo posible para ello. Y es que también existe una clara diferencia entre superar el límite por unas pocas décimas o que los picos sean más elevados: los riesgos y los impactos, tal y como señala el informe, se intensificarán con “cada fracción de grado adicional por encima de los 1,5 ºC y el paso de los años”.

Un niño se refresca en la fuente de la Barcaccia, cerca de la Escalinata de la plaza de España, durante una ola de calor, en Roma, Italia. (REUTERS/Remo Casilli)
Un niño se refresca en la fuente de la Barcaccia, cerca de la Escalinata de la plaza de España, durante una ola de calor, en Roma, Italia. (REUTERS/Remo Casilli)

¿Cómo afectará a España este aumento de la temperatura?

Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, señala que estos impactos “no se distribuirán de manera igualitaria”, además de que “algunas pérdidas serán irreversibles aunque las temperaturas globales eventualmente disminuyan”. Todo el planeta, sin embargo, sufrirá los efectos de un planeta cada vez más cálido, y España, por su situación geográfica, ya está siendo testigo de ello.

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Uno de los impactos más directos que se pronostican por este rebasamiento del objetivo del Acuerdo de París es la acentuación de los fenómenos meteorológicos extremos. Ya lo estamos observando con las olas de calor, que cada vez son más extensas e intensas, así como numerosas. Nuestro país posiblemente haya vivido este 2026 el verano más cálido de la serie histórica, a la espera de confirmarse en el balance mensual y estacional de la Agencia Estatal de Meteorología.

Así, nos hemos enfrentado a cuatro olas de calor y a más de 5.000 muertes atribuibles a las altas temperaturas, que no cesan en este mes de septiembre. De hecho, en los próximos días se espera que los termómetros alcancen o superen en algunas zonas los 40 grados, en lo que ha sido catalogado por la Aemet como un “episodio de calor anómalo para principios de septiembre”.

(Foto de ARCHIVO)
Una persona trabaja en las labores de extinción del incendio forestal, a 26 de julio de 2026, en La Adrada, Ávila, Castilla y León (España). (César Vallejo Rodríguez/Europa Press)
(Foto de ARCHIVO) Una persona trabaja en las labores de extinción del incendio forestal, a 26 de julio de 2026, en La Adrada, Ávila, Castilla y León (España). (César Vallejo Rodríguez/Europa Press)

No solo son las altas temperaturas, también son los incendios, que este verano han golpeado una vez más al país, con potentes fuegos como el de Burgohondo (Ávila), el de Los Gallardos (Almería) o el de La Mierla (Guadalajara). Pese a que no se puede indicar que la única causa del aumento del número de grandes incendios forestales (aquellos que superan las 500 hectáreas afectadas) sea el cambio climático, sí que influye enormemente, como confirman múltiples estudios e investigadores.

También las inundaciones, que seguirán intensificándose debido a que las precipitaciones serán cada vez más fuertes, afectando particularmente a ciudades europeas costeras o ribereñas. Es difícil olvidar los efectos de la DANA de 2024 y a sus 238 víctimas mortales; tampoco los destrozos que provocó el tren de borrascas de finales de diciembre del año pasado y principios de este 2026. A esto se suma el aumento del nivel del mar, que causará presiones sobre ciudades bajas e infraestructuras críticas; en las playas españolas ya se puede observar este importante retroceso, lo que está obligando a muchos ayuntamientos a llevar a cabo una deconstrucción de la costa, por ejemplo, desplazando hacia atrás los paseos marítimos.

El aumento de la temperatura por encima del límite de 1,5 ºC también supondrá la pérdida de ecosistemas: la biodiversidad de vería afectada porque las especies se desplazarían hacia el norte y a mayores altitudes, al mismo tiempo que podrían reducirse los bosques y sistemas montañosos europeos. Además, provocaría impactos directos sobre la salud humana, pues aumentarían las enfermedades relacionadas con la nutrición, la exposición a patógenos y la mortalidad por calor.

Varias personas con bolsas tras el paso de la DANA, en el barrio de la Torre, a 31 de octubre de 2024, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). (Rober Solsona/Europa Press)
Varias personas con bolsas tras el paso de la DANA, en el barrio de la Torre, a 31 de octubre de 2024, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). (Rober Solsona/Europa Press)

“El calor abrasador, los incendios forestales devastadores y las inundaciones mortales de este verano son una advertencia de lo que nos espera”, indica António Guterres, secretario general de la ONU. “Debemos lograr que el exceso por encima de los 1,5 ºC sea lo más reducido y breve posible. Eso exige un exceso de ambición”.

Aún estamos a tiempo de actuar

La mejor opción para enfrentar este grave problema medioambiental se encuentra en minimizar la magnitud y la duración de este exceso por encima del límite. Así, aunque es inevitable que lleguemos a superarlo, está en nuestras manos volver a situarnos por debajo de 1,5 ºC lo antes posible.

Para ello, la acción debe ser “acelerada, colectivo y global”, y centrarse, en primer lugar, en reducir de forma “inmediata y sostenida”, las emisiones de gases de efecto invernadero. Después sería el momento de llegar a emisiones netas negativas para que los valores térmicos disminuyesen a largo plazo. Para ello, es necesario extraer carbono del aire y almacenarlo mediante estrategias la “reforestación, forestación (plantar árboles en zonas donde históricamente ha habido un bosque), restauración de ecosistemas o bien basadas en técnicas no convencionales como, por ejemplo, la generación de bioenergía combinada con captura y almacenamiento de carbono”, explica en Science Media Centre Ernesto Rodríguez, meteorólogo y presidente de la Asociación Meteorológica Española.

España, un líder mundial en turismo, se enfrenta a un nuevo desafío: las olas de calor. Un estudio revela que los turistas que sufren temperaturas extremas son menos propensos a regresar, obligando al sector a adaptarse para no perder su atractivo.

Estas técnicas en cuyo desarrollo ya se trabaja en distintos países no pueden ser, sin embargo, una carta blanca para continuar emitiendo grandes cantidades de gases de efecto invernadero con la excusa de que podrán capturarse después. “La eliminación a gran escala del CO2 atmosférico es adicional a la urgente mitigación, que pasa por la supresión del uso de los combustibles fósiles y su sustitución por fuentes de energía renovables, y a la adaptación especialmente necesaria en las regiones y colectivos donde los efectos negativos del cambio climático ya se han dejado sentir”, explica Rodríguez, consciente de que esta eliminación de dióxido de carbono es necesaria como complemento y no como sustituto de las reducciones sostenidas de emisiones de gases de efecto invernadero.

Lo que hagamos hoy decidirá cuán alto y durante cuánto tiempo sobrepasaremos el umbral del 1,5 ºC, así como la magnitud de las pérdidas irreversibles y las posibilidades de restaurar condiciones seguras para el planeta. Este preocupante escenario no solo dibuja un futuro cada vez menos habitable, sino que está trayendo al presente las consecuencias de lo que supone el cambio climático antropogénico.

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