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Los vecinos del Valle del Tiétar se enfrentan a un paisaje arrasado por el fuego: “Parece una guerra. Esto es la ruina de todos los pueblos”

David Segovia, alcalde de Pedro Bernardo, explica a ‘Infobae’ cómo han ayudado los voluntarios del municipio en el incendio de Ávila, que ha dejado un territorio devastado

Personal de la UME apagando fuegos en viviendas y naves en Piedralaves durante el incendio de Burgohondo. (Fernando Sánchez/Europa Press)
Personal de la UME apagando fuegos en viviendas y naves en Piedralaves durante el incendio de Burgohondo. (Fernando Sánchez/Europa Press)
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El incendio de Ávila, declarado en Burgohondo hace una semana, evoluciona favorablemente, aunque despacio. Con las llamas todavía sin estar estabilizadas ni controladas, este fuego pasará ya a la historia como el peor de España en cuanto a superficie quemada desde que existe registros: más de 50.000 hectáreas afectadas.

El Valle del Tiétar, un entorno de gran riqueza natural situado en la vertiente meridional de la Sierra de Gredos, se ha visto envuelto en los últimos días por las llamas, el humo y la ceniza. El sábado, una lengua de fuego avanzó hacia los municipios de Piedralaves, La Adrada, Casavieja o Santa María del Tiétar, obligando al desalojo de estas y otras localidades.

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Por la tarde, la expansión del incendio en dirección a Mijares y Gavilanes provocó la evacuación de estos vecinos, así como los de Pedro Bernardo, que esperan poder regresar a casa muy pronto, después de que se haya podido contener el avance del fuego hacia su municipio.

El pueblo de Casavieja tras el paso del incendio de Burgohondo, a 26 de julio de 2026, en Casavieja, Ávila, Castilla y León (España). (Fernando Sánchez/Europa Press)
El pueblo de Casavieja tras el paso del incendio de Burgohondo, a 26 de julio de 2026, en Casavieja, Ávila, Castilla y León (España). (Fernando Sánchez/Europa Press)

“La gente está muy tensionada, ya llevan varios días durmiendo fuera de casa”, explica a Infobae David Segovia, alcalde de Pedro Bernardo, que esta mañana se ha dirigido al Puesto de Mando Avanzado de Navaluenga para intentar que se termine la evacuación. “La gente necesita trabajar para comer. Hay gente autónoma, de negocios, que, si no abre, no factura y, si no factura, no come”.

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Segovia explica que la favorable situación del incendio con respecto a su municipio debería permitir ya a los vecinos regresar a sus hogares. Además, cuestiona que realmente esta medida fuese necesaria teniendo en cuenta la distancia del fuego a la localidad: “No vemos normal lo de la evacuación ni desde el primer momento, porque no había pasado el fuego. Veo normal que a Mijares y Gavilanes se les evacúe, estaba ya al lado de su pueblo, pero es que a nosotros no tenía sentido ninguno. Lanzahita la han desconfinado y ¿qué diferencia hay entre Lanzahita y Pedro Bernardo en el humo? Ninguna".

El alcalde, además, añade que considera que las formas a la hora de proceder con el desalojo provocaron mucha preocupación en los vecinos: “Me parece que es un poco alarmante que llegue un helicóptero de la Guardia Civil encima del pueblo con altavoz. Me ha parecido desproporcionado”, explica, remarcando que espera que la gente pueda volver a la normalidad cuanto antes.

Un helicóptero ordena la evacuación de Pedro Bernardo por el incendio de Burgohondo, en Ávila. (@feersantamaria/Cedido)

Los voluntarios de Pedro Bernardo luchan contra el fuego de Ávila

Desde el primer momento, “mucha gente se negó a abandonar el pueblo”: “Yo el primero, como alcalde, para defender nuestro pueblo, y muchos vecinos”, explica Segovia. Allí permanece un grupo de voluntarios que, junto con el regidor, el teniente de alcalde y Protección Civil, han hecho frente al avance de las llamas desde la primera línea.

“Nosotros hemos ido todas las noches doce voluntarios para allá. Hemos ido con tres motobombas y con el camión de incendios del pueblo”. El grupo de Pedro Bernardo ha estado, por ejemplo, en Casavieja, apagando una casa junto a los bomberos de Ávila; también en el puerto de Mijares, donde se unían con los voluntarios de esta localidad, y en la zona de la carretera CL-501 para evitar que el fuego pasase y se dirigiese hacia su término municipal.

Así ha sido día y noche, hasta la extenuación. “Cuando descansaban mis conductores, cogía yo por la noche el camión y me iba con la cuadrilla para allá”, explica el alcalde de Pedro Bernardo. Gracias a estos trabajos han conseguido que el fuego cuyo avance preocupaba para el municipio se encuentre ya en una situación mucho más favorable: “Ayer a las tres cerramos, nos fuimos a casa a dormir porque estuvimos refrescando una zona y estaba totalmente fría, perfecta. Ya nos recogimos después de estar varias noches al pie del cañón apagando fuego ahí y ya gracias a Dios está todo muy bien”.

Los voluntarios de Pedro Bernardo trabajan en la zona de Casavieja, municipio afectado por el incendio de Burgohondo, en Ávila. (David Segovia/Cedido)

El Valle del Tiétar y en general la Sierra de Gredos es, lamentablemente, un entorno que sufre la virulencia el fuego todos los años, ya sea por una zona o por otra. La historia de Pedro Bernardo, conocido como El Balcón del Tiétar por su situación privilegiada en la ladera sur del Risco de la Sierpe, está ligado a las llamas.

Con la evacuación que en los últimos días han vivido sus vecinos, son muchos los que se han acordado del incendio de 1986, que comenzó en las Cinco Villas, arrasó 8.000 hectáreas y se cobró la vida de una persona.

Su alcalde describe un paisaje desolador tras el paso del fuego de 2026, como ya ha ocurrido en años anteriores: “La zona de Casavieja, Piedralaves, La Adrada... parece una guerra”, explica. “Cuando se talen todos los árboles, se queda un secarral. De ser un vergel, de ser un paraíso natural, esto es ahora la ruina, la ruina de todos los pueblos”.

Ganado en una zona afectada por el incendio de Burgohondo, este lunes en las proximidades de La Adrada (Ávila). (EFE/Raúl Sanchidrián)
Ganado en una zona afectada por el incendio de Burgohondo, este lunes en las proximidades de La Adrada (Ávila). (EFE/Raúl Sanchidrián)

Cuando los medios de extinción se retiren, comienzará entonces un duro proceso para los vecinos de estos municipios, con todos los inconvenientes que les esperan en un territorio calcinado donde permanecerá la ceniza y el olor a humo durante mucho tiempo. “Tormenta, problemas con el agua, el turismo no viene, porque claro, el que viene de turismo no va a ir a una casa rural donde vea quemado. La situación la verdad es que es una pena”.

Limpieza de los montes y evitar la despoblación rural

Siendo la Sierra de Gredos un territorio golpeado cada año por los incendios forestales, Segovia pide a las administraciones un cambio en la política forestal, lo que implica que se limpien los montes y que existan medidas que permitan frenar la despoblación rural. “Que los jóvenes puedan venir al pueblo, que puedan tener hijos, que puedan hacer su vida aquí, que tengan los montes limpios”.

El alcalde de Pedro Bernardo reconoce que el cambio climático influye en los incendios forestales, pero que un problema principal en este sentido es la acumulación de la biomasa: “Cortan, hacen la tala y se queda eso ahí como una gasolina. Si nos dejaran que los ayuntamientos pudiéramos gestionar también los montes y que pudiéramos meter nosotros gente del pueblo a trabajar, crearía población, habría más niños en el pueblo, se pararía la despoblación rural, los montes estarían limpios. Que hagan caso a la gente mayor, a los ganaderos, a los agricultores, a los cazadores, a los alcaldes del mundo rural, que los que vivimos todo el año en el pueblo, algo sabremos, ¿no?"

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