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El pueblo donde mejor se come de los Pirineos: famoso por su ternasco, por sus rutas de senderismo y por su récord de bares por habitante

Este rincón aragonés está rodeado por el impresionante paisaje montañoso del Valle de Tena, una de las áreas naturales más bellas de los Pirineos

Sallent de Gallego, en Huesca (Adobe Stock).
Sallent de Gallego, en Huesca (Adobe Stock).
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Los Pirineos están repletos de pueblos con encanto, villas, algunas de ellas de origen medieval, que han sabido mantener su autenticidad y cuidar su encantador casco antiguo. Es el caso de Sallent de Gállego, un enclave mágico de pintorescas calles empedradas, paisajes montañosos y rica historia que se ha consolidado como uno de los lugares más visitados de Aragón. Especialmente frecuentado durante los meses de invierno, se encuentra muy cerca de Aramón Formigal-Panticosa, la estación de esquí con más kilómetros esquiables de todo el país.

Pero en verano, Sallent de Gállego sigue ofreciéndose como un destino privilegiado en todos los sentidos. El pueblo, de origen medieval, está lleno de encanto, con sus calles estrechas y empedradas, casas de piedra y tejados de pizarra que recuerdan a tiempos pasados. Además, Sallent de Gállego está rodeado por el impresionante paisaje montañoso del Valle de Tena, una de las áreas naturales más bellas de los Pirineos. Las montañas que lo rodean, con picos que superan los 2.500 metros de altura, son perfectas para los amantes del senderismo, la escalada y otras actividades al aire libre.

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Por si fuera poco, Sallent de Gállego guarda una peculiaridad más. El estudio Benditos bares en datos, realizado por la Federación Española de Hostelería, cataloga esta localidad como el pueblo español con más bares por habitante, una hazaña que convierte este pequeño municipio en todo un referente del buen comer. Son, en concreto, unos 15,7 bares por cada 1.000 habitantes, una cifra sorprendente que nos da una pista de la gran oferta gastronómica que se condensa en sus escarpadas calles.

La cultura gastronómica de Sallent de Gállego bebe de su extraordinaria ganadería de montaña. Durante siglos, la economía del Valle de Tena ha girado alrededor de la trashumancia de ovejas y vacas, una tradición que se complementa con el protagonismo del Ternasco de Aragón, cuyas carnes a la brasa son imprescindibles en la carta de los restaurantes del pueblo.

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Sallent de Gallego, en Huesca (Adobe Stock).
Sallent de Gallego, en Huesca (Adobe Stock).

A este imprescindible se suman platos típicos como los guisos de cordero o los embutidos artesanales, también carnes de caza como jabalí, ciervo o corzo, y piezas de pesca como las truchas de los ríos pirenaicos. Todo ello maridado con los vinos que nacen en territorio Somontano y que conforman una de las denominaciones de origen más singulares del país.

Restaurantes donde comer bien en Sallent de Gállego

Más allá de sus muchos bares, Sallent de Gállego cuenta con excelentes opciones de restaurantes, sitios donde probar la cocina tradicional aragonesa o donde, en cambio, dejarse agasajar con propuestas de alta cocina. Asadores y casas tradicionales abundan en sus calles, que comparten hueco con propuestas como Cambium Pirineos, un acogedor restaurante en pleno centro del pueblo que cuenta con la recomendación de la Guía Michelin. Regentado por el chef David Guillén, propone una cocina aragonesa con producto local y toques de autor, así como una buena oferta de carnes y pescados a la parrilla.

Alta cocina es también lo que se sirve en Vidocq, un restaurante ubicado en Formigal, a pocos kilómetros del pueblo, que propone una cocina actual que juega con la fusión y el contraste de sabores. Al recetario aragonés de alta montaña, basado en el producto local, el chef incorpora matices asiáticos y sabores de la cocina tailandesa. Todo ello condensado en un único menú de temporada que ha sido reconocido por la prestigiosa Guía Michelin.

Mucho más informal es la propuesta de Embarcadero Suscalar, un restaurante ubicado en el embarcadero del Pantano de Lanuza, en pleno corazón del Valle de Tena. Un sitio ideal para las comidas de verano en familia o entre amigos, especializado en tapas, raciones y platos combinados. Esta oferta gastronómica, sencilla aunque rica, su terraza con vistas al embalse de Lanuza y el buen trato de su servicio les han ganado un Solete de la Guía Repsol.

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