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Natalia Lara, inversora: “El dinero que no tienes guardado ya está gastado, aunque todavía no sepas en qué”

La inversora propone reservar entre 20 y 30 euros semanales hasta cubrir entre tres y seis meses de gastos básicos, sin tocar el ahorro destinado a otras metas

Mujer con gafas y suéter beige escribe en una libreta junto a un portátil, un ratón y una calculadora sobre un escritorio de madera.
Una mujer gestiona sus finanzas personales y registra ingresos, gastos e inversiones en una hoja de cálculo desde su hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La planificación financiera no depende únicamente de cuánto dinero se gana, sino también de la capacidad para anticiparse a los imprevistos. Contar con una estrategia de ahorro adaptada a las necesidades de cada persona permite afrontar gastos inesperados sin poner en riesgo la economía doméstica. En este contexto, los especialistas en educación financiera coinciden en que disponer de una reserva específica para emergencias constituye uno de los pilares básicos de unas finanzas personales saludables.

El fondo de emergencia es la barrera que separa la estabilidad financiera del endeudamiento crónico, según advierte la inversora Natalia Lara en una reflexión sobre el error más común en la gestión del dinero personal que incluye en un video publicado en su perfil de TikTok (@_laranat).

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“El dinero que no tienes guardado ya está gastado, aunque todavía no sepas en qué”, sostiene Lara. La frase quiere ejemplificar como la ausencia de reservas no es una situación neutral, sino una deuda futura que aún no ha llegado. Cuando surge un gasto inesperado y no existe un colchón económico, muchas personas se ven obligadas a recurrir a préstamos, tarjetas de crédito o financiación, lo que incrementa el coste del imprevisto mediante intereses y dificultar el equilibrio de las cuentas personales.

Qué es un fondo de emergencia y para qué sirve

Un fondo de emergencia es una reserva de dinero líquido destinada exclusivamente a cubrir gastos imprevistos, como una avería del coche, una reparación en el hogar o la pérdida de un ingreso, sin necesidad de recurrir a créditos ni de comprometer el ahorro destinado a otras metas. Su propósito no es crecer, sino proteger.

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La principal característica de este ahorro es su disponibilidad inmediata. Por ese motivo, los expertos suelen recomendar que permanezca en productos seguros y de fácil acceso, como una cuenta remunerada o una cuenta de ahorro, en lugar de inversiones sujetas a fluctuaciones de mercado. El objetivo no es obtener una elevada rentabilidad, sino garantizar que el dinero pueda utilizarse cuando realmente sea necesario.

Un hombre joven sentado en una mesa de madera con un ordenador portátil, un móvil, billetes y monedas de euro, facturas y una hucha.
Un joven adulto en España examina facturas y recibos para gestionar sus cuentas domésticas y destinar parte de su presupuesto al ahorro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para ello, Lara fija un objetivo concreto: entre tres y seis meses de gastos básicos cubiertos, sin tocar el dinero reservado para otros fines. Esa cifra actúa como colchón entre cualquier imprevisto y el inicio de una espiral de deuda. La cantidad exacta puede variar en función de factores como la estabilidad laboral, el nivel de ingresos o las responsabilidades familiares.

Cómo construirlo sin grandes cantidades de dinero

La inversora desmonta la idea de que acumular esa reserva exige un esfuerzo extraordinario. “No hace falta juntarlo todo de golpe”, afirma, y propone una fórmula accesible: entre 20 y 30 euros semanales, con constancia como único requisito real.

“Constancia antes que velocidad”, resume Lara. El planteamiento desplaza el foco del volumen al hábito: lo que construye el fondo no es un ingreso alto, sino la regularidad de la aportación. Automatizar las transferencias periódicas hacia una cuenta separada puede facilitar ese proceso y reducir la tentación de destinar ese dinero a gastos cotidianos o compras impulsivas.

Por qué no es dinero inactivo

Uno de los prejuicios más frecuentes sobre este tipo de reserva es que se trata de capital paralizado, sin rendimiento ni utilidad mientras no ocurre nada. Lara lo refuta: “No es dinero parado, es dinero que te protege mientras el resto de tu plan sigue funcionando”.

No compite con la inversión ni con el ahorro para objetivos concretos; los sostiene. Mantener esta separación ayuda a evitar que objetivos a largo plazo, como la compra de una vivienda, la jubilación o la inversión, se vean afectados cada vez que aparece un gasto inesperado. “El día que se rompa el coche, que se estropee algo en casa o que pierdas un ingreso, ese fondo es lo que va a evitar que empieces a deber”, concluye la inversora.

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