
Una ruta en coche con la que cruzar de un país a otro, un vuelo para visitar esa región del Sudeste Asiático que está de moda o una aventura de interrail con amigos por Europa pueden acabar siendo mucho más que unas vacaciones de verano. Lo que popularmente se ha conocido como el “síndrome del viajero” o “síndrome de la clase turista”, la ciencia lo conoce como tromboembolismo venoso (TEV) asociado al viaje.
Los trayectos largos en coche, tren o avión aumentan el riesgo de sufrir una trombosis, puesto que cuando pasamos horas sin movernos, la sangre circula más despacio en las piernas y eso favorece que se forme un coágulo. “Es lo que en hematología llamamos estasis venosa, uno de los tres mecanismos clásicos que explican por qué se forma una trombosis”, cuenta la doctora Mariana Canaro, hematóloga del Servicio de Hematología y Hemoterapia en el Hospital Universitario Son Espases de Palma de Mallorca, para Infobae.
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La doctora Canaro, que también es miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia, matiza que “el riesgo no termina cuando te bajas del avión o del coche”, en tanto que puede seguir vinculado al viaje hasta 8 semanas después. “Lo que sabemos, según las guías británicas de hematología, es que se trata de un factor de riesgo real pero débil: en vuelos de más de 4 horas, la incidencia es de 1 caso por cada 4.656 pasajeros”, cuenta la especialista, que pone el foco en los trayectos largos y en personas con otras condiciones preexistentes.
Una de las cosas más sorprendentes de este tromboembolismo venoso es que muchas personas no presentan ningún síntoma. Cuando lo hacen, lo más típico es que “una pierna se hinche, duela, esté más caliente de lo normal y se ponga enrojecida sobre todo en la pantorrilla”, expone la experta. La señal de alarma grave es si el coágulo viaja hasta el pulmón, que es cuando “puede aparecer falta de aire, dolor en el pecho o incluso un desmayo, y eso ya es una urgencia médica”. “Por suerte, ese cuadro más grave inmediatamente después de viajar es bastante raro”, añade.
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Una patología que puede sufrir cualquier viajero
El síndrome del viajero puede afectar a cualquiera que pase las suficientes horas en un asiento, con las piernas encogidas y sin apenas moverse. No obstante, el riesgo no es el mismo en una persona sana (entre el 0 y el 2 %) que en alguien con factores predisponentes a desarrollar esta condición.
“Si la persona ha tenido una trombosis antes, tiene alguna alteración de la coagulación, obesidad, se ha operado recientemente, está embarazada o toma anticonceptivos hormonales, ese porcentaje puede subir hasta el 5 %”, por lo que no sería necesario tener problemas de circulación previos en un sentido clásico.
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Cómo prevenir el síndrome de la clase turista
La respuesta a cómo prevenir el síndrome del viajero es sencilla: no quedarse quieto. Caminar por el pasillo del avión o el tren, hacer paradas con el coche, mover los tobillos y las piernas de vez en cuando; todo ello se recomienda para cualquier viaje, se utilice el transporte que sea, que supere las tres horas.
“Lo que no se recomienda es que todo el mundo use medias de compresión o tome anticoagulantes por si acaso; eso se reserva para quienes tienen un riesgo alto, y ahí sí las medias por debajo de la rodilla funcionan muy bien”, aclara la hematóloga. Una revisión Cochrane de once ensayos con más de 2.900 participantes mostró una reducción marcada del tromboembolismo venoso asintomático con el uso de medias de compresión.
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Otro de los consejos que suelen ofrecerse para prevenir el síndrome del viajero es beber mucha agua. “No tiene evidencia firme, aunque tampoco hace daño”, expone la doctora Canaro. Del mismo modo, “la profilaxis farmacológica con heparina de bajo peso molecular o anticoagulantes de acción directa (ACODs) se reserva para casos de alto riesgo, previa evaluación individual con un profesional”.
Lo que más funciona, recuerda la hematóloga, es intentar estirar las piernas, mover los tobillos o caminar cuando se pueda. Pese a que el riesgo de este tipo de trombosis es bajo, prevenir problemas de circulación es importante para disfrutar de las vacaciones y proteger el bienestar general.
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