Ni melón ni sandía: la otra fruta del verano que previene el estreñimiento, protege la vista y cuida la piel

Esta fruta es especialmente refrescante e hidratante gracias a su alto contenido en agua

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Estante de una frutería (Shutterstock)
Estante de una frutería (Shutterstock)

Las ciruelas son una de las frutas más consumidas durante los meses de verano, apreciadas por su sabor dulce, su versatilidad en la cocina y su reconocido efecto beneficioso sobre el tránsito intestinal. Sin embargo, sus propiedades nutricionales van mucho más allá. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), aporta agua, minerales y diversos compuestos bioactivos con capacidad antioxidante que contribuyen a una alimentación saludable.

El principal componente de las ciruelas es el agua, lo que las convierte en un alimento especialmente refrescante e hidratante. Este elevado contenido hídrico ayuda a mantener el equilibrio de líquidos del organismo y favorece una correcta hidratación, especialmente durante las épocas de mayor calor o tras la práctica de actividad física.

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Tras el agua, los hidratos de carbono representan el siguiente componente mayoritario. Entre ellos destaca el sorbitol, un tipo de azúcar presente de forma natural en las ciruelas que posee una leve acción laxante. Esta característica explica que tradicionalmente se recomiende el consumo de ciruelas, tanto frescas como desecadas, para favorecer el tránsito intestinal y ayudar a prevenir el estreñimiento de forma natural.

Un saco de ciruelas (Shutterstock)
Un saco de ciruelas (Shutterstock)

Desde el punto de vista vitamínico, la FEN señala que las ciruelas no constituyen una fuente especialmente significativa de vitaminas, aunque sí contienen pequeñas cantidades de provitamina A y vitamina E. La provitamina A está presente en mayor proporción en las variedades de color más oscuro y participa en el mantenimiento de la visión, la piel y el sistema inmunitario. Por su parte, la vitamina E destaca por su papel como antioxidante, ayudando a proteger las células frente al daño oxidativo.

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En cuanto a los minerales, el potasio es el nutriente más abundante en las ciruelas. Este mineral desempeña funciones esenciales en el organismo, ya que contribuye al funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso, además de participar en el mantenimiento del equilibrio de líquidos y en el control de la presión arterial dentro de una dieta equilibrada.

Una fruta rica en antioxidante para hacer frente al envejecimiento

La FEN también señala la presencia de distintos isómeros del ácido clorogénico, como el ácido neoclorogénico y el ácido criptoclorogénico. Estos compuestos forman parte del grupo de los polifenoles y se caracterizan por su actividad antioxidante, una propiedad que ayuda a neutralizar los radicales libres generados de forma natural durante el metabolismo y frente a factores externos como la contaminación o la radiación solar.

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En el caso de las variedades de color rojo, las ciruelas contienen además antocianinas, unos pigmentos naturales localizados principalmente en la piel y responsables de su característica tonalidad. Las antocianinas también poseen actividad antioxidante y forman parte de los compuestos bioactivos presentes en numerosas frutas y hortalizas de colores intensos.

Aunque las ciruelas no destacan por un elevado aporte vitamínico, su combinación de agua, potasio, fibra y compuestos antioxidantes las convierte en una fruta interesante dentro de una alimentación variada y equilibrada. Los expertos en nutrición recuerdan que el consumo habitual de frutas forma parte de las recomendaciones dietéticas para mantener un buen estado de salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

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