Otra vez España pasó por arriba a Francia, como en la última Eurocopa, como en los Juegos Olímpicos de París. Otra vez España demostró que es un verdadero equipo, el de Luis De la Fuente, el constructor de este finalista indiscutido de la Copa del Mundo. Una España que venció con holgura al conjunto de Kylian Mbappé, que fue una sombra de lo que muchos presagiaban. Una España que llegó al último día de competición, el domingo en Nueva Jersey, con muchas herramientas para hacer historia como en 2010.
Como se esperaba, España se hizo cargo del partido, del balón, por lo que Francia fue durante muchos momentos un simple espectador. Pero no fue solo eso, fue un grupo de jugadores que supo pararse bien en el campo y presionar siempre con inteligencia, desde el primer atacante, Mikel Oyarzabal, pasando por cada uno de los hombres del medio.
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Rodri gobernó por completo. Dani Olmo fue el cuchillo para cortar al medio a la defensa de Didier Deschamps. Lamine Yamal fue la viveza, la picardía, el atrevimiento para entrar al área, como en el penalti que le cometieron. Y los laterales, las bandas, abrieron el partido, ya sea por izquierda como por derecha, porque tanto Marc Cucurella como Pedro Porro fueron un puñal en cada avance, en cada ataque, como quedó claro con el futbolista del Tottenham en el segundo gol, que fue de una talla enorme.

La inteligencia de este equipo de De la Fuente está en crecimiento, pero además, de cara a la final, el estado físico del conjunto español está en óptimas condiciones. No se notaron síntomas de cansancio, sobre todo porque manejó el balón con criterio, con simpleza: cuando debió jugar a dos toques, lo hizo, cuando tuvo que acelerar, lo hizo, cuando los centrales tenían que conducir, lo hicieron, cuando la defensa tuvo que mostrar los dientes, lo hizo, cuando lo llamaron a Unai Simón, respondió.
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A punto de hacer historia
Esta España está a punto de hacer historia, a solo un partido de repetir lo que en 2010 fue la gloria máxima, a la que ahora se le puede sumar este equipo fenomenal manejado por un entrenador que entendió siempre todo; qué tecla tocar, qué jugador cambiar (Porro por Llorente, Baena a la izquierda, Fabián por Pedri), cómo animar a Lamine Yamal, respetarle el lugar a Unai Simón, su portero. Todos son enormes aciertos de un señor: Luis de la Fuente.
España hoy en Dallas neutralizó por completo a una Francia confundida, mareada ante tanto fútbol. La cara de frustración e impotencia de Mbappé en los últimos minutos evidenció la superioridad total y absoluta del cuadro de De la Fuente.
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Ahora España tiene un día más de descanso que su rival de la final, sea cual sea, o la Inglaterra de Kane y Bellingham o la Argentina de Lionel Messi. Y espera con la cabeza repleta de confianza en Nueva Jersey, ganar y levantar la segunda copa del mundo.
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