La razón por la que el norte de España lidera en calidad de semen, según un estudio: “Los hábitos cotidianos eran muy similares en todos los puntos geográficos”

La doctora Rocío Núñez-Calonge ha analizado a 386 hombres de siete clínicas españolas distribuidas en distintas comunidades

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Un mapa de España con una lupa (Imagen Ilustrativa Infobae)
Un mapa de España con una lupa (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud ya advertía el año pasado que la calidad del semen estaba disminuyendo y con ello la infertilidad en los hombres a nivel mundial. Tras ello, el Instituto Bernabeu analizó más de 8.000 muestras que revelaron un empeoramiento del 17% en los últimos cinco años. Además, la doctora y directora de la clínica, Belén Lledó, aseguraba que “más de la mitad de los candidatos a donantes que se rechazan por mala calidad seminal no cumple los criterios de la OMS”.

Este deterioro, que afecta tanto al volumen del eyaculado como a la morfología espermática, se suma a factores ambientales, genéticos y al aumento de infecciones de transmisión sexual, consolidándose como una de las principales causas del incremento de la infertilidad masculina. No obstante, este problema, al parecer, no afecta de igual manera en todos los territorios, sino que un estudio ha mostrado que el norte de España lidera la calidad del semen. Pero, ¿por qué sucede esto?

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Hasta ahora se contemplaban distintos factores que podían afectar de manera general la salud reproductiva masculina. Pero el estudio, presentado en el 42.º Congreso Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), desvela que las diferencias geográficas en la salud reproductiva masculina dentro de España no se deben a los hábitos de vida, sino probablemente a la exposición a contaminantes ambientales.

El trabajo, liderado por la doctora Rocío Núñez-Calonge —especialista en reproducción humana y doctora en biología—, ha analizado a 386 hombres que acudieron a siete clínicas de reproducción asistida en distintas áreas de España entre junio de 2024 y diciembre de 2025. Los participantes completaron cuestionarios estandarizados que analizaban al detalle factores como su índice de masa corporal (IMC), historial médico, nivel de actividad física y consumo de sustancias cotidianas como tabaco, alcohol, café o fármacos.

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Detalle de múltiples espermatozoides blancos y translúcidos con largas colas, flotando y moviéndose en trayectorias curvas sobre un fondo azul difuso.
La imagen científica hiperrealista captura espermatozoides en un entorno líquido en microgravedad, mostrando su movimiento desordenado y sin dirección definida, sobre un fondo suave y azulado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La paradoja de los hábitos de vida

Los resultados mostraron diferencias abismales entre comunidades: los hombres que residen en el norte de España registraron los mejores parámetros seminales de todo el país, con un recuento medio de espermatozoides móviles de 94,35 millones, una cifra que casi duplica los 50,11 millones registrados de media por los varones de regiones centrales como Madrid.

El norte también ha destacado al reportar la concentración de espermatozoides más elevada (80,96 millones/ml) y la mayor movilidad seminal (44,79%). En cuanto a las patologías, la baja movilidad espermática (astenozoospermia) afecta únicamente al 23,9% de los hombres norteños, en contraste con el alarmante 55,4% en el sur y el 53,4% en la zona centro.

Pero lo que de verdad ha desconcertado a los investigadores ha sido constatar que los hábitos de vida declarados por los participantes eran prácticamente idénticos en todas las regiones analizadas. Tras realizar ajustes estadísticos complejos, solo la ubicación geográfica del individuo y el tiempo de abstinencia previa mantuvieron una vinculación independiente con la calidad final del eyaculado.

“Lo más sorprendente para nosotros fue ver que los mejores parámetros seminales estaban sistemáticamente en el norte de España, mientras que los hábitos cotidianos eran muy similares en todos los puntos geográficos”, declaró la Dra. Núñez-Calonge. Al descartar el impacto directo de las elecciones individuales, la investigadora principal apunta a la influencia del entorno: “Parece muy probable que estas variaciones se relacionen con diferencias en la exposición ambiental, como los niveles de polución u otros contaminantes específicos de cada región”, explica.

Espermatozoides (Shutterstock)
Espermatozoides (Shutterstock)

Un “error” dejar de lado el estilo de vida del sujeto

Ante la publicación de estos hallazgos, el Science Media Centre (SMC) de España ha recopilado las valoraciones de destacados expertos para ponderar la relevancia real de este avance científico. La doctora Rita Vassena, directora médica en CooperSurgical, valora positivamente el trabajo en un momento en que la fertilidad masculina y la concentración espermática global sufren un declive histórico. Sin embargo, ha instado a interpretar los datos con prudencia dado el amplio marco geográfico utilizado: “Aunque la muestra de hombres es elevada y refuerza el estudio, la división territorial tan amplia hace casi imposible concretar la causa exacta. Por ejemplo, se sabe que vivir en zonas altamente industrializadas o de agricultura intensiva merma los parámetros seminales por los tóxicos. Aquí solo conocemos la región general, no el entorno de vida concreto de cada hombre”, determina.

Por su parte, el profesor Marc Yeste, investigador de la Universidad de Girona, ha defendido la pertinencia de la investigación, pues “demuestra, tras controlar estadísticamente los posibles factores de confusión, que los factores ambientales tienen una influencia significativa en la calidad del semen”. Así, añade que la geografía influye de manera independiente tanto en el conteo como en los diagnósticos médicos de astenozoospermia y teratozoospermia (morfología anómala). Aportando una hipótesis explicativa, Fernando Quintana Ferraz, director del Laboratorio de Andrología de IVI Bilbao, señala directamente a los disruptores endocrinos. Estas sustancias químicas presentes en plásticos, cosméticos y plaguicidas cotidianos “tienen la capacidad de interferir con el sistema hormonal incluso a dosis bajas”, y su exposición continuada —especialmente en etapas críticas del desarrollo humano— provoca daños duraderos sobre la función reproductiva masculina.

Por último, la embrióloga clínica Yolanda Cabello recuerda que, aunque la metodología estadística es adecuada para aislar los hábitos individuales, el estilo de vida sigue siendo crucial para la salud. “Sería un error que los titulares sugirieran que el estilo de vida no influye en la fertilidad. Lo que el estudio indica es que las diferencias geográficas observadas no pueden explicarse únicamente por esos hábitos”. Además, recordó que los participantes provenían de clínicas de fertilidad, por lo que no constituyen un reflejo exacto de la población general sana.

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