La pitón invasora que podría convertirse en un problema en España: es uno de los reptiles más vendidos como mascota exótica en todo el mundo

Esta serpiente puede depredar especies nativas y llevarlas a la extinción. Especialmente preocupa la fauna endémica de las islas

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Ejemplar de pitón real. (Namek17/Wikimedia Commons)
Ejemplar de pitón real. (Namek17/Wikimedia Commons)

La introducción de especies invasoras en nuevos entornos puede suponer una tragedia en términos medioambientales, pues, entre otras consecuencias, pueden llevar a la extinción o mermar significativamente la biodiversidad autóctona.

Dentro del grupo de las especies exóticas, las serpientes pueden provocar un gran impacto en los ecosistemas, especialmente en los insulares, donde una vez establecidos son difíciles de controlar. En nuestro país, son varios los ofidios que figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (CEEEI), como es el caso de la familia de los Colúbridos (Colubridae) en Canarias, Ibiza y Formentera; la serpiente del maíz (Elaphe guttata) en las islas Baleares, o la pitón real o pitón bola (Python regius).

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Esta serpiente originaria de África central y del oeste subsahariano es, sin duda, uno de los reptiles más importados y vendidos en el mercado de mascotas exóticas en todo el mundo. Su comportamiento tranquilo, su tamaño medio, sus colores atractivos y su bajo precio, de hecho, motiva la alta demanda.

Ejemplar de pitón real. (Holger Krisp/Wikimedia Commons)
Ejemplar de pitón real. (Holger Krisp/Wikimedia Commons)

Tanto es así que en España, pese a que su tenencia (posterior a su inclusión en el CEEEI), transporte y comercialización están prohibidas, todavía siguen produciéndose estas acciones.

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La Guardia Civil encuentra una pitón real en un paquete

Esta semana, la Guardia Civil ha informado sobre la investigación de dos hombres que presuntamente habrían enviado por mensajería una serpiente pitón bola y una culebra real de California (Lampropeltis getula), también especie invasora. Uno de ellos sería el remitente del paquete, desde Pulianas (Granada), y el otro el destinatario, de Alicante.

La pitón real, de aproximadamente un metro y medio de longitud, había salido de la caja de cartón debido a que esta y la tapa del recipiente de plástico que la contenía estaban rotas. Así, han sido investigados como presuntos autores de un delito contra la fauna y otro de maltrato animal.

Imagen de la pitón bola que se escapó de la caja en la empresa de mensajería. (Guardia Civil/Europa Press)
Imagen de la pitón bola que se escapó de la caja en la empresa de mensajería. (Guardia Civil/Europa Press)

Una seria amenaza para la fauna nativa, especialmente en las islas

Uno de los problemas del mascotismo exótico es que pueden producirse escapes o liberaciones intencionadas, generando un serio problema medioambiental. Tanto es así que, por ejemplo, de los 371 reptiles exóticos llegados al Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña entre 2009 y 2018, el 32 % eran pitones reales, habiendo sido encontradas algunas y otras confiscadas o donadas voluntariamente por sus propietarios.

La situación en Florida, donde su introducción ha motivado una seria preocupación por su impacto en los vertebrados nativos, sirve como ejemplo de lo que podría ocurrir en nuestro país si la especie se extendiese y acabase formando poblaciones reproductoras, algo que por el momento, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), no ha ocurrido.

Ejemplar de pitón real. (Sandro De Sousa/Wikimedia Commons)
Ejemplar de pitón real. (Sandro De Sousa/Wikimedia Commons)

Su introducción en las islas Baleares y las Canarias preocupa especialmente debido a que podrían provocar la desaparición de reptiles y anfibios endémicos, como el sapillo balear​ o ferreret (Alytes muletensis) y el lagarto de Gran Canaria (Gallotia stehlini). De hecho, la lagartija balear (Podarcis lilfordi) se ha extinguido en Mallorca y Menorca por la depredación de ofidios introducidos y la lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis) está en serio retroceso por la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), que se encuentra ya en el 90 % de Ibiza y es capaz de nadar entre islotes.

En los territorios insulares de España, el establecimiento de la pitón real (que ya ha sido objeto de algunas introducciones) supone una amenaza por la ausencia en el entorno de depredadores especializados, la abundancia de alimento, las benignas condiciones climáticas y la gran cantidad de refugios, lo que dificulta su localización y erradicación.

La culebra de herradura, serpiente invasora en las islas Baleares, ha ocupado en 20 años el 90% de Ibiza, amenazando la supervivencia de la lagartija pitiusa, endémica del archipiélago (Esteban Cardona y Oriol Lapiedra/CREAF).

Portadora de parásitos y patógenos

La pitón real no solo es un peligro porque depreda sobre la fauna autóctona, sino que también puede ser portadora de parásitos (como múltiples especies de garrapatas) y patógenos que podrían transmitirse a estas especies nativas.

“Especialmente preocupante es el síndrome IBD, una enfermedad mortal asociada a un retrovirus, que se conoce desde hace más de dos décadas en serpientes en cautividad”, señala el MITECO en la memoria técnica que justifica la inclusión de la pitón real en el CEEEI. “Los retrovirus pueden mutar fácilmente y producir cepas capaces de infectar nuevos huéspedes, por lo que constituye una seria amenaza para las serpientes nativas”.

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