Un joven de 22 años se compra una casa sin hipoteca y por menos de 40.000 euros: “No necesito que me avale nadie”

Pagó parte del importe con sus propios ahorros y recurrió a un préstamo personal para cubrir el resto

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Montaje con el rostro de Santi Marín sobre una imagen del patio de la vivienda que reforma en Fuensanta, Albacete, tras comprarla con 22 años.
Santi Marín y el patio de la casa que está reformando tras comprarla, en Fuensanta, Albacete (Montaje Infobae con imágenes de @nosoysanti_1 / TikTok)

Santi Marín tiene 22 años y ha logrado algo poco habitual en plena crisis de acceso a la vivienda: comprarse una casa en España sin recurrir a una hipoteca. La vivienda está en Fuensanta, un pequeño municipio de Albacete situado a unos 20 minutos en coche de la capital provincial, y le costó menos de 40.000 euros, según ha explicado a Idealista.

Su historia se ha hecho viral en TikTok, donde publica bajo el usuario @nosoysanti_1 y muestra el proceso de reforma de la casa. En uno de sus vídeos, el propio joven resume el motivo del interés que ha despertado su historia: “Me he comprado una casa con 22 años y eso es noticia”.

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El caso contrasta con la situación de buena parte de los jóvenes en España, donde emanciparse antes de los 30 años sigue siendo difícil por la combinación de salarios bajos, alquileres elevados y precios de compra inasumibles en muchas ciudades. Santi, sin embargo, encontró una oportunidad en un mercado mucho más barato que el de las grandes capitales.

El joven que reformó su propia casa y acabó en televisión

En un vídeo publicado en TikTok tras grabar con Antena 3 un breve reportaje, Santi reflexiona sobre el problema de acceso a la vivienda: “Lo jodido es que comprarte una casa sea noticia, porque realmente tendría que estar a la orden del día”, afirma.

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El joven defiende que emanciparse no debería ser algo excepcional. En sus palabras, “todo el mundo”, aunque no necesariamente con 22 años, sí debería poder independizarse “con 30 años, con 25” y no tener que depender de nadie para vivir.

Lo que le costó comprar una casa en Madrid a la generación X y lo que pagan los ‘millennials’ o los Z: el precio de la vivienda crece hasta un 46% en una década.

Una vivienda barata y sin hipoteca

Según ha contado al portal inmobiliario,del total que pagó, algo menos de la mitad salió de sus ahorros y financió el resto mediante un préstamo personal. No pidió una hipoteca porque, en su caso, consideró que no le compensaba para una operación de importe reducido.

“No era porque no me dieran una hipoteca, sino porque realmente no hacía falta. Tienes que pagar más, tienes más intereses, más cosas. Con un préstamo personal voy a pagar unos 3.000 o 4.000 euros más de lo que realmente pedí”, explicó.

La elección también le permitió evitar avales. “No me hace falta que me avale nadie. Como no me voy a comprar una mansión de 100.000 euros o un casoplón de 200.000 euros, que ahí sí tienes que pedir hipoteca, preferí tirar por esa rama”, señaló.

Reformar solo para abaratar costes

La casa no estaba lista para entrar a vivir. Llevaba cuatro o cinco años cerrada y pertenecía al banco tras un embargo al anterior propietario. Santi conocía el inmueble porque es del pueblo y sabía de su existencia desde hacía tiempo. El contexto también jugó a su favor: poca demanda, margen de negociación y un precio que fue bajando con el paso del tiempo.

La vivienda tiene entre 100 y 110 metros cuadrados construidos, además de un patio de entre 60 y 80 metros cuadrados. También cuenta con margen para ampliarse, ya que, según el joven, se podría construir una segunda planta.

Actualmente, ya vive allí, aunque en condiciones provisionales. Tiene una habitación preparada, cama, lavadora y lo imprescindible para dormir, mientras continúa con la reforma. Su previsión es tardar alrededor de un año en dejar la vivienda terminada. Calcula que la obra le costará menos de 15.000 euros porque realiza gran parte de los trabajos por su cuenta.

Ahí está una de las claves de su historia: Santi ha trabajado en albañilería, soldadura y labores del campo, por lo que puede asumir tareas que a otras personas les obligarían a contratar profesionales. Su filosofía pasa por reformar poco a poco, reutilizar materiales y evitar gastos innecesarios.

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