Una serpiente invasora está acabando con las lagartijas endémicas de Ibiza: puede nadar entre islotes y ya ocupa el 90 % de la zona

La lagartija de las Pitiusas está amenazada por la culebra de herradura, que ha experimentado una gran expansión en solo 20 años

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La culebra de herradura, serpiente invasora en las islas Baleares, ha ocupado en 20 años el 90% de Ibiza, amenazando la supervivencia de la lagartija pitiusa, endémica del archipiélago (Esteban Cardona y Oriol Lapiedra/CREAF).

La lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis) es endémica de las islas baleares de Ibiza y Formentera. Debido a que habita en decenas de islotes circundantes, el aislamiento genético ha provocado que este reptil único en el mundo presente coloraciones distintas en cada zona —verdes, marrones, grises, azules y negros—; de hecho, la especie es una de las que más variaciones de color presenta a nivel global.

Además de ser emblemática por el hecho de que no se encuentra más allá del archipiélago de las Baleares, la lagartija de las Pitiusas cuenta con un importante valor ecosistémico: poliniza flores, controla plagas al alimentarse de insectos y dispersa semillas.

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Que la especie desapareciese significaría perder un animal único en el mundo, con un valor cultural especial para las islas y con un papel muy importante para los hábitats en los que vive. Esta extinción podría estar más cerca de lo que pensamos.

Lagartija de las Pitiusas en Ibiza. (Guillem Casbas/CREAF)
Lagartija de las Pitiusas en Ibiza. (Guillem Casbas/CREAF)

Así lo determina el equipo de investigadores liderado por Oriol Lapiedra, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), que desde hace seis años analiza la amenaza que enfrenta la lagartija pitiusa. En este periodo de tiempo han elaborado varios artículos científicos, siendo uno de los más relevantes el publicado recientemente en la revista Ecology, que constata que esta especie endémica se está viendo arrasada por una serpiente invasora capaz de nadar por mar para expandirse por otros islotes: la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).

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Algunas poblaciones ya han desaparecido

La culebra de herradura llegó a Ibiza hace ya más de 20 años por la acción humana, ya que supuestamente arribó en la isla escondida en olivos importados de la Península. En este tiempo, la lagartija pitiusa ha sufrido una reducción drástica, coincidiendo con una expansión de la serpiente por casi toda la isla. De hecho, actualmente ocupa más del 90 % del territorio.

Culebra de herradura nadando. (Rubén Casas/CREAF)
Culebra de herradura nadando. (Rubén Casas/CREAF)

Esta especie invasora devora a la mayoría de los ejemplares de la lagartija endémica, llegando al punto de que ya se han producido extinciones de poblaciones con coloraciones únicas de decenas de islotes cercanos, como Santa Eulària o s’Ora. Desde 2024, la lagartija pitiusa está catalogada como “en peligro de extinción” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El artículo científico —en el que han participado el COFIB, el Servicio de Agentes de Medio Ambiente, la Asociación Herpetológica Española (AHE) y la Universidad de Granada— indica que este comportamiento de colonizar áreas separadas por mar nadando no se había observado antes en esta especie ni en casi ningún otro caso del mundo. Uno de los motivos podría ser que las serpientes ya han agotado buena parte del alimento en la isla principal.

“Cuando empezamos a detectar las primeras serpientes [en islotes] pensábamos que se trataba de introducciones accidentales, quizá vinculadas a embarcaciones o al transporte humano”, explica Lapiedra. “Pero, a medida que recopilamos vídeos, fotografías y testimonios de serpientes nadando en mar abierto, entendimos que eran capaces de llegar por sí mismas”.

Lagartija de las Pitiusas de la población con una coloración única del islote de Santa Eulària, donde ya está extinta. (Roberto García-Roa/CREAF)
Lagartija de las Pitiusas de la población con una coloración única del islote de Santa Eulària, donde ya está extinta. (Roberto García-Roa/CREAF)

Al tratarse de islotes pequeños, la extinción de las lagartijas pitiusas puede suceder muy rápidamente. Unas pocas serpientes pueden acabar con toda la población en pocos meses. Así, el equipo trabaja a contrarreloj para salvarlos: una colaboración entre el Zoo de Barcelona y el Govern de les Illes Balears está permitiendo trasladas algunos ejemplares al centro para llevar a cabo su cría ex situ.

Para registrar el declive de las lagartijas pitiusas y la expansión de las culebras de herradura, el equipo ha combinado trabajo de campo, trampas para detectar serpientes, comparación de censos, filmaciones, fotografías y observaciones verificadas de pescadores y residentes. Por ejemplo, en el islote de Santa Eulària, en 2016 se registraron 72 lagartijas, en 2023 solo 3 y en 2025 ninguno, “confirmando la extinción local de la población”, explica Guillem Casbas, investigador predoctoral del CREAF y uno de los autores principales del estudio.

Un rápido proceso de invasión que se traslada a Formentera

La culebra de herradura llegó a Ibiza a principios del XXI. Aunque en un primer momento solamente invadió regiones muy concretas, entre 2010 y 2015 se expandió de forma imparable. De hecho, mientras que en 2010 ocupaba aproximadamente un 5 % de Ibiza, en 2016 ya era el 40 % y en 2025 el 90 %.

Mapas de la expansión de la culebra de herradura. (Guillem Casbas, Marc Vez-Garzón y Oriol Lapiedra/CREAF)
Mapas de la expansión de la culebra de herradura. (Guillem Casbas, Marc Vez-Garzón y Oriol Lapiedra/CREAF)

Lapiedra explica que, cuando la serpiente conquista una nueva zona, “puede tardar menos de tres años en extirpar toda la población de lagartijas; la invasión se mueve como un incendio, con un frente que avanza a medida que se acaba la comida”.

Las culebras de herraduras no solo se alimentan de las lagartijas pitiusas, sino que también acaban con ratones, murciélagos, aves y musarañas. “Esto provoca efectos ecológicos en cascada muy preocupantes, porque dejan de realizarse funciones clave para polinizar flores y plantas cultivadas; la dispersión de semillas; la regulación de la población de insectos, que puede evitar plagas, o el desplazamiento de otros depredadores que se quedarán sin alimento, como algunas aves que se alimentan de pequeños mamíferos”.

Culebra de herradura. (Guillem Casbas/CREAF)
Culebra de herradura. (Guillem Casbas/CREAF)

De hecho, esta especie no cuenta con competidores y, debido a que se encuentra tan bien alimentada, puede alcanzar tamaños grandes. El equipo ha capturado ejemplares de hasta dos metros, “un 200 % más grandes que los de la península”.

En Formentera también han comenzado a observar este problema: la lagartija de las Pitiusas es igualmente endémica de la isla y han empezado a encontrarse culebras de herradura. Los investigadores creen que, debido a la dimensión de esta zona, una explosión demográfica de la especie podría provocar la desaparición de las lagartijas en pocos años.

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