Una vez más, Argentina se ampara en Messi para dar la vuelta a un duelo que se envenenó ya desde la primera mitad. Con el ecuador del encuentro y 2-0 abajo, la situación se tiñó de negro. El 10 de la albiceleste no iba a dejar que se le escapara la oportunidad de poder levantar su segunda copa del Mundo. Se echó al equipo a la espalda y lideró a los suyos en la remontada. En el minuto 80, Romero dio alas con su primer tanto y Messi levantó a Argentina de la lona con el segundo. Fue Enzo Fernández quien firmó el gol de la victoria para desatar la locura en el estadio de Atlanta. Unos instantes después el árbitro señaló el final del duelo, certificando la victoria albiceleste y su pase a cuartos de final del Mundial.
Argentina y Egipto afrontaban uno de los dos últimos enfrentamientos de los octavos de final del Mundial. Esos que daban por terminada la ronda para después dar paso a los cuartos de final. Con Messi liderando a la selección albiceleste y Julián en punta como referente del ataque afrontaron el duelo. La tensión de quien se juega la supervivencia en la cita mundialista se palpaba en el ambiente. Era el todo o la nada. Y los argentinos no querían despedirse de forma prematura. Enfrente, sin embargo, chocaban con una selección con el mismo sueño: seguir avanzando.
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Egipto quería seguir dando la sorpresa y no importaba quién se pusiera por delante. Ni aunque ese equipo tuviera al mejor jugador de la historia. Los egipcios no se dejaron amedrentar. Salieron al terreno de juego a hacer su partido. Movieron el balón y crearon ocasiones, también achicaron aguas cuando Messi y los suyos amenazaban la portería de Shobeir. El primer gol no tardó en llegar. Para sorpresa de todos no fue de ni Messi. Tampoco de Julián. Ni siquiera de Argentina. El primer tanto llegó de las botas de Yasser Ibrahim. Más bien de la cabeza, ya que remató un córner para batir al Dibu Martínez.
A partir de ese momento, la tónica cambió. Argentina se lanzó al ataque. Protagonizó un acoso y derribo contra el portero egipcio que frenó todos los misiles que le mandaban, mientras su defensa evitaba otros tantos. El empate pudo llegar tan solo seis minutos después del primer gol, después de que el árbitro señalara penalti de Haissem Hassan sobre Tagliafico. Messi fue el encargado de transformar el disparo desde los once metros, pero Shobeir adivinó el lado y desvió el tiro para mantener la ventaja de los suyos.
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Los de Scaloni no bajaron los brazos, sino todo lo contrario. Siguieron apretando y poniendo a prueba al portero egipcio. Un palo de Messi tras un saque de falta. Un gran disparo de Julián Álvarez que detuvo el guardameta rival. Y un nuevo intento del delantero de Atlético de Madrid. Nada era suficiente para batir a Shobeir y volver a poner el marcador en tablas. El final de la primera parte llegó sin que ninguna de las dos selecciones fuera capaz de mover el marcador.
La segunda parte arrancó con la misma dinámica que terminó la primera: Argentina rondando el área rival en busca del empate. Una vez más, el gol llegó por parte de Egipto. Un gran pase encontró a Mostafa Ziko, que mandó un gran disparo contra la portería albiceleste para batir al Dibu Martínez. Sin embargo, el árbitro Francois Letexier, anuló el gol por una falta previa, tras ser revisado en el VAR.
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No importó, Egipto ya le había pillado la medida a Argentina y sabían lo que tenían que hacer para ver portería. Y lo consiguieron. Una nueva jugada a la contra hizo que llegara el segundo. Salah subió con él, Hassan tomó el testigo por banda, encaró y puso un centro raso. Ziko fue el encargado de mandar el balón al fondo de la red. Con 2-0 en el marcador parecía que el billete para los cuartos de final del Mundial sería egipcio. Nada más lejos de la realidad.
Argentina se levanta de la lona
Entrados ya en los últimos diez minutos de partido, el 10 de la albiceleste se echó el equipo a la espalda. No estaba dispuesto a poner fin a la aventura mundialista de Argentina de forma tan prematura. Quería seguir soñando. En el minuto 79 llegó el primer tanto de la cabeza de Romero, gracias a un magistral centro del capitán. Tan solo unos minutos después llegó el gol de Messi para levantar a su equipo de la lona.
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El tiempo apremiaba. Los de Scaloni querían evitar que el duelo se extendiera a la prórroga, querían cerrar el partido cuanto antes y se lanzaron en busca del tercero. Lo consiguieron. Fue Enzo Fernández quien firmó el tercer gol de Argentina, el de la victoria. Unos minutos más tarde, el colegiado señalaba el final del partido, certificando el pase a cuartos de final de la albiceleste y desatando las lágrimas de emoción de un Leo Messi que lideró a los suyos para seguir luchando por ese sueño de volver a ser campeones del mundo.
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