El calor aprieta, la playa está lejos y no hay ríos ni lagos limpios: España es el país de Europa con peor calidad del agua en el interior

Un informe de la Agencia Europa de Medio Ambiente señala que en nuestro país un 11,7 % de estas áreas continentales tienen una calidad de agua pobre, la cifra más elevada de la lista

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Varias personas pasan el día en la playa del embalse de Bolarque, a 20 de agosto, en Guadalajara, Castilla La-Mancha, (España). (Rafael Bastante/Europa Press)
Varias personas pasan el día en la playa del embalse de Bolarque, a 20 de agosto, en Guadalajara, Castilla La-Mancha, (España). (Rafael Bastante/Europa Press)

A medida que se acerca el verano y suben las temperaturas en Europa, los ciudadanos buscan soluciones para intentar huir del calor. Sin embargo, en las últimas semanas nuestro país ha demostrado que todavía no está del todo preparado para afrontar un futuro cada vez más cálido.

Así lo demuestran la escasa climatización de las aulas, que obliga a los alumnos a estudiar con temperaturas muy elevadas e incluso perjudiciales para la salud. También el hecho de que las zonas verdes en las ciudades sean insuficientes, especialmente en los barrios más pobres.

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Ya en esta temporada del año y en los meses siguientes, las zonas de baño, ya sean costeras o interiores, se llenan de personas que buscan remojarse un rato cuando el mercurio de los termómetros alcanza cifras elevadas: en el caso de España, por ejemplo, este fin de semana se esperan valores de más de 40 grados en varias zonas del país.

Cuando el calor aprieta, sin embargo, muchas veces no somos conscientes de los lugares en los que nos sumergimos, que pueden tener una calidad del agua no apta para el baño. Sí es cierto que en las últimas décadas, la reducción de los vertidos de aguas residuales urbanas sin tratar o parcialmente tratadas ha permitido que esta mejore notablemente en Europa. No obstante, todavía algunas masas de agua muestran valores de calidad pobres.

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Bañistas este domingo en la playa de la Concha de San Sebastián. (Juan Herrero/EFE)
Bañistas este domingo en la playa de la Concha de San Sebastián. (Juan Herrero/EFE)

España sobresale en cuando a su costa: según un reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) que aporta información sobre la salud de las aguas de baño del continente, nuestro país es el séptimo con un mayor índice de playas con una calidad excelente en cuanto a su agua. Por el contrario, la situación cambia cuando centramos la mirada en los ríos y lagos: España es el país con menos zonas de baño interiores de excelente calidad y el que más tiene de áreas con calidad pobre, colocándose en el último puesto de la lista.

Las playas de España aprueban con nota

El informe de la AEMA, que abarca 22.010 zonas de baño oficialmente designadas en los 27 Estados miembros de la Unión Europea (así como 119 en Albania y 160 en Suiza), sitúa a España en el undécimo puesto a nivel general, con un 86,6 % de sus zonas de baño de calidad excelente.

Para conocer estos datos, las autoridades locales y nacionales toman muestras de este agua para detectar la posible presencia de dos tipos de bacterias (E. coli y esterococos intestinales), que indican contaminación fecal por aguas residuales o estiércol.

En el caso de la costa, España se encuentra en la séptima posición, con un 91,2 % de sus zonas de baño con calidad excelente y un 0,8 % pobre, que son cuatro en la Comunidad Valenciana (playa del Perelló, playa Motilla, playa Mareny de Barraquetes y playa de Els Peixets), tres en las Islas Baleares (playa d’Albercuix en dos zonas y playa Cala Egos), una en Cataluña (playa del Rec del Mol), una en Cantabria (playa de Dícido) y otra en Galicia (playa Sopazos).

Situación de las aguas de baño costeras en Europa. (Agencia Europea de Medio Ambiente)
Situación de las aguas de baño costeras en Europa. (Agencia Europea de Medio Ambiente)

La buena situación de la costa española no solamente queda demostrada con el reciente informe de la AEMA. Desde hace ya varios años, España lidera el ranking mundial de banderas azules, el distintivo que premia las playas por su calidad del agua, accesibilidad y seguridad, entre otros. Con 35 galardones más que el año anterior, nuestro país cuenta actualmente con 677 banderas azules, con la Comunidad Valenciana liderando la lista (151), seguida de Andalucía (143) y Galicia (118).

Un 11,7 % de los ríos y lagos con zonas de baño en España tienen una calidad pobre

Pese a ello, en las playas españoles existe un serio problema que se acentúa cada verano: la masificación turística, que provoca que parezca casi imposible colocar una toalla y una sombrilla sobre la arena. El éxodo estival que en esta época del año se suele vivir hacia la costa, protagonizada por miles de personas que huyen del calor del interior peninsular, podría aliviarse en cierta manera con soluciones a las altas temperaturas en otras partes del país.

Sin una suficiente oferta de piscinas municipales en algunas ciudades y con la sequía que muchos años golpea amplias zonas —aunque las fuertes lluvias de este 2026 han permitido que los embalses se sitúen en cifras récord que permiten mitigar en cierta manera esta problemática—, es natural que, aquellos que pueden permitírselo, aprovechen las vacaciones para ir a la playa.

A esto se suma el hecho de que la calidad del agua en algunas zonas de baño continentales no es idónea. La situación, por tanto, es muy diferente con respecto a lo que ocurre en las playas de nuestro país: mientras que Austria, Finlandia, Dinamarca, Luxemburgo y Alemania ocupan los primeros puestos de la lista con un 90 % de estas zonas con calidad excelente, Eslovenia, Portugal, Polonia, Croacia y España tienen menos de un 60 %. Nuestro país cierra la ránking con un 53,1 % de excelente (la cifra más baja) y un 11,7 % de calidad pobre (la cifra más alta).

Situación de la calidad del agua de las zonas de baño interiores en Europa. (Agencia Europea de Medio Ambiente)
Situación de la calidad del agua de las zonas de baño interiores en Europa. (Agencia Europea de Medio Ambiente)

Los embalses de Cazalegas (Toledo, Castilla-La Mancha), del Conde de Guadalhorce (Málaga, Andalucía) o de Joaquín Costa (Huesca, Aragón), cuentan con valores excelentes, mientras que la Laguna de Villafranca de los Caballeros (Toledo, Castilla-La Mancha), el río Arroyomolinos (Cádiz, Andalucía) y el arroyo Cimorro (Ávila, Castilla y León) han mostrado en 2025 valores pobres en su calidad de agua.

Efectos de bañarse en agua contaminada

La calidad del agua de las zonas de baño analizada en este informe depende de factores como las descargas de aguas residuales, la contaminación procedente de la agricultura o los aportes fecales procedentes de la fauna y el ganado.

Según señalan desde la AEMA, la exposición al agua de baño contaminada puede afectar la salud humana: “Puede provocar enfermedades gastrointestinales como malestar estomacal y diarrea, así como infecciones de oído, ojos y vías respiratorias superiores. En casos excepcionales, pueden contraerse enfermedades infecciosas más graves”.

Los ríos, a diferencia de las aguas costeras y muchos lagos, suelen presentar una mayor variabilidad a corto plazo en cuanto a su calidad, debido a que integran las presiones de las cuencas hidrográficas aguas arriba y responden rápidamente a los cambios climáticos e hidrológicos.

La península ibérica posee maravillosas aguas para disfrutar del verano en las costas. Estás son las más curiosas playas.

Son varios los factores que pueden suponer una afectación a estas zonas y que podrían explicar los resultados de España en cuanto a las zonas de baño interiores: episodios de contaminación a corto plazo después de fuertes lluvias, que pueden provocar desbordamientos de alcantarillado y escorrentía; contaminación difusa procedente de la agricultura (por estiércol y escorrentía de nutrientes) y del uso del suelo urbano; descargas de aguas residuales aguas arriba y el desempeño de las plantas de tratamiento urbanas, o aportes fecales procedentes de la fauna silvestre y el ganado con acceso a las riberas de los ríos, entre otros.

La contaminación en estas zonas puede ser transitoria, motivada por un suceso concreto, como los incendios forestales, tras los que la ceniza puede ser arrastrada hacia los cauces de agua por las precipitaciones. Mientras tanto, en otras situaciones persisten en el tiempo. En muchos casos, esto no impide que las personas dejen de utilizar estos espacios para darse un chapuzón —cuando el acceso al baño continúa estando permitido y no se alerta sobre la calidad del agua a la ciudadanía—, especialmente cuando, como ahora, el calor aprieta y la playa queda lejos para buena parte de la población.

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