Calor y días más largos: el cóctel que intensifica el cansancio en quienes duermen poco

Las alteraciones en los hábitos y el ambiente nocturno afectan especialmente a quienes sufren un déficit crónico de sueño, incrementando la sensación de agotamiento

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Cada vez más personas tienen dificultades para dormir o mantener el sueño. (Adobe Stock)
Cada vez más personas tienen dificultades para dormir o mantener el sueño. (Adobe Stock)

Dormir bien, junto con una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio, es uno de los pilares fundamentales para la salud física, mental y social. Sin embargo, el aumento de las horas de luz y las altas temperaturas del verano afectan especialmente a quienes ya sufren un déficit crónico de sueño. Así lo expresa la doctora María José Martínez Madrid, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño, quien advierte que muchas personas no alcanzan las 7 a 9 horas de descanso recomendadas, informa Europa Press. Ante este escenario, cualquier elemento que altere el sueño puede intensificar la fatiga.

El calor se sitúa entre los factores más determinantes en esta época. Dormir bien implica que la temperatura corporal baje ligeramente durante la noche, pero si el ambiente se mantiene cálido, el cuerpo encuentra más dificultades para liberar ese calor y el sueño se resiente, indica la portavoz de la SES.

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Foto: (iStock)
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El alargamiento de los días también conlleva cambios en los hábitos: se cena más tarde, aumentan las actividades sociales y la hora de acostarse se retrasa. Sin embargo, la hora de levantarse para trabajar o llevar a los niños al colegio suele permanecer fija. Así, el tiempo de sueño se reduce de forma gradual y muchas veces pasa desapercibido. La experta subraya que este retraso resulta especialmente problemático en España, donde los horarios ya son más tardíos en comparación con otros países europeos.

Higiene del sueño

Martínez Madrid afirma que el cansancio matutino, la sensación de sueño arrastrado o el agotamiento al final del día figuran entre las quejas más habituales en estos meses. Para contrarrestar estos efectos, la especialista recomienda reforzar los ritmos circadianos con medidas de higiene del sueño: exponerse a la luz natural al despertar, mantener horarios regulares incluso los fines de semana y evitar que las tardes largas retrasen aún más la hora de irse a la cama.

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Una investigación de la Universidad de Granada demuestra que cenar alimentos ricos en grasas, como la carne roja y las patatas fritas, empeora significativamente la calidad del sueño. Descubre cómo tus hábitos nocturnos influyen en tu descanso.

“Y, por supuesto, en épocas de calor es fundamental cuidar el ambiente de sueño: mantener la habitación fresca, ventilar antes de acostarse, utilizar ropa de cama ligera, evitar ejercicio intenso justo antes de dormir o limitar cenas copiosas y alcohol por la noche. A veces buscamos soluciones complejas para el cansancio cuando la explicación es mucho más sencilla: estamos durmiendo menos horas, con peor calidad y en condiciones ambientales más difíciles”, concluye la experta.

(Con información de Europa Press)

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