Pedir perdón tras un gol al país de su familia, un gesto de respeto que ha llegado a los mundiales para quedarse: “Es la nación que lo acogió”

Yasin Ayari optó por no celebrar tras anotar el primer gol en la victoria de Suecia por 5-1 ante Túnez, país de su padre

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Yasin Ayari y Embolo con las selecciones de Suecia y Suiza
Jugadores que han pedido perdón al marcar al país de sus padres en un Mundial (Montaje Infobae)

Al marcar el primer gol en la victoria de Suecia por 5-1 frente a Túnez en el Mundial, Yasin Ayari, decidió no celebrar. El joven jugador de 22 años es de origen tunecino, lo que hizo que optara por levantar las manos en señal de disculpa al marcar el primer tanto. Un gesto con el que quiso rendir homenaje a sus raíces familiares. Acostumbrados a ver este símbolo cuando un jugador marca con su club a un equipo cuya camiseta vistió en el pasado, en las copas del mundo está cobrando un nuevo sentido.

La tendencia hacia cada vez más jugadores con varias nacionalidades hace que esto pueda ocurrir con más frecuencia en los mundiales. El Mundial es un espejo de la sociedad enmarcada en su espacio temporal. La globalización y procesos migratorios están aumentando el nacimiento de personas en países distintos a los de sus padres, y esto también se extrapola al fútbol. Ayari no ha sido el primero en homenajear de esta forma sus raíces.

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Son muchas las selecciones que tienen varios jugadores con dos o más nacionalidades. España cuenta con Laporte, nacido en Francia, y Lamine Yamal y Nico Williams, nacidos en Barcelona y Pamplona pero orígenes en Marruecos y Guinea Ecuatorial, en el caso del 19, y en Ghana, con Nico. Marruecos consiguió el récord de tener once jugadores sobre el campo nacidos fuera de su país, mientras que Curazao cuenta con una enorme mayoría de jugadores nacidos en Países Bajos.

“Es la nación que lo acogió”

Después de que el joven centrocampista del Brighton de la Premier League alzara las manos pidiendo disculpas, explicó que Túnez “es parte de mí”, aludiendo al origen de su padre. Ayari confesó que el partido tuvo “una dimensión profundamente personal”. Al marcar el segundo tanto, que sentenció el triunfo sueco, la emoción se impuso. Ayari celebró con sus compañeros y luego se arrodilló en el césped, manifestando su fe musulmana.

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Su padre, Azzouz Ayari, resumió con claridad la historia familiar. “Mi hijo es sueco”, dijo subrayando la gratitud hacia el país que les acogió y donde Yasin creció como futbolista. Antes del Mundial de 2022, Túnez propuso a Yasin Ayari un cambio de selección para que defendiera los colores de su país de origen paterno. Sin embargo, el centrocampista optó por mantenerse fiel a su país natal y debutó internacionalmente con Suecia a los 19 años, en 2023. En una entrevista concedida al periódico sueco Aftonbladet, su padre defendió su decisión: “Es la nación que lo acogió y lo formó. Era su deber devolverle el favor”.

Gol de Suecia contra Túnez (REUTERS/Daniel Becerril)
Gol de Suecia contra Túnez (REUTERS/Daniel Becerril)

Antecedentes similares

En el Mundial de Qatar 2022, Breel Embolo marcó el gol decisivo en el triunfo de Suiza frente a Camerún, el país donde nació. Tras anotar, el delantero optó por no celebrar y levantó las manos como gesto de disculpa, en señal de respeto por sus orígenes. Embolo nació en Yaundé, emigró a Europa de niño y terminó representando a Suiza, donde desarrolló toda su carrera futbolística y encontró su lugar en el fútbol internacional.

Años antes, en 2008, una Eurocopa permitió un caso parecido. Lukas Podolski, nacido en la ciudad polaca de Gliwice, pidió perdón a la afición de Polonia tras marcar dos goles para Alemania. El delantero entonces del Bayern Múnich, que emigró de niño al país germano, levantó las manos hacia la grada tras cada tanto, como muestra de respeto por sus raíces.

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