El cartón del papel higiénico puede tener una segunda vida en tu jardín: así es como debes usarlo para proteger los primeros brotes de tus plantas

El material con el que se forma el rollo del papel higiénico es biodegradable y respetuoso con el medio ambiente, pues, al descomponerse, aporta una gran cantidad de carbono al suelo

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Un pequeño brote verde crece dentro de un tubo de cartón de papel higiénico, plantado en tierra oscura de un jardín, con otras plantas verdes borrosas al fondo.
Un pequeño brote emerge de un cartón de papel higiénico reutilizado como semillero ecológico en un jardín casero, demostrando prácticas de jardinería sostenible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A menudo, los rollos de cartón que encontramos al final del papel higiénico y las cajas de embalaje terminan directamente en el cubo de la basura o de reciclaje sin que les prestemos demasiada atención. Sin embargo, estos cilindros ligeros, junto con otros embalajes similares en su composición material, pueden convertirse en un recurso muy valioso, práctico y gratuito para los aficionados a la jardinería y la horticultura.

Y es que pocos saben que el cartón es un material biodegradable y respetuoso con el medio ambiente que, al descomponerse, aporta una gran cantidad de carbono al suelo. Este proceso suministra energía vital a los microorganismos encargados de mejorar la calidad y la estructura de la tierra. Por eso, en muchas ocasiones, y si les damos una segunda oportunidad, pueden salvar las plantas de nuestro jardín.

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Brotes verdes crecen en semilleros de rollos de cartón de papel higiénico sobre una bandeja gris. Se ve una pequeña pala y una regadera turquesa al fondo.
Pequeños brotes de plantas crecen en semilleros improvisados hechos con rollos de cartón de papel higiénico, demostrando una práctica sostenible de jardinería doméstica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Macetas y semilleros biodegradables

Uno de los usos más útiles y populares para los rollos de papel higiénico es convertirlos en pequeños semilleros. Gracias a su forma cilíndrica, tienen el tamaño y la capacidad ideal para contener la cantidad justa de sustrato e iniciar la germinación de semillas de hortalizas, flores anuales o hierbas aromáticas. Para utilizarlos, puedes dejarlos enteros o cortarlos a la mitad según la profundidad que necesites. Si deseas hacerles un fondo, basta con realizar unos pequeños cortes verticales en un extremo y doblar las solapas hacia adentro, creando una base semicerrada que siga permitiendo el correcto drenaje del agua.

Al rellenarlos, utiliza un sustrato ligero y evita compactarlo demasiado, manteniendo siempre una humedad moderada, como recomienda Ciclamino. Es fundamental que la tierra esté fresca, pero nunca encharcada, para que el cartón no se deshaga prematuramente. La gran ventaja de este sistema es que permite organizar las siembras y mantiene separadas las raíces de cada plántula. Cuando las plantas estén lo suficientemente fuertes, puedes trasplantarlas directamente a la tierra con el rollo incluido. El cartón se descompondrá en el suelo, evitando el estrés del trasplante y protegiendo las delicadas raíces. Eso sí, es recomendable abrir ligeramente el cartón antes de enterrarlo si notas que no se ha ablandado lo suficiente.

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Primer plano de varias plantas jóvenes en un huerto, protegidas con collares de cartón en la base. El suelo está húmedo; una regadera y pala se ven al fondo.
Jóvenes plantas de tomate y pimiento crecen en un huerto, protegidas por collares de cartón reciclado que evitan daños por viento o animales pequeños en sus primeras fases de crecimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Protección para los primeros brotes

Los cultivos jóvenes son frágiles y pueden verse afectados por el viento, la fuerza del agua al regar o pequeños animales. Cortando los rollos de cartón en anillos, puedes crear collares protectores que se colocan alrededor de la base de los tallos. Solo tienes que insertarlos ligeramente en la tierra para que queden firmes, ofreciendo una barrera física que ayuda a mantener la tierra en su lugar y defiende a la planta en sus primeras fases de crecimiento.

Por otro lado, estos rollos también sirven como etiquetas identificativas. Puedes cortar el cartón en tiras, escribir el nombre de la variedad sembrada y clavarlas en el semillero usando un palillo. Como el cartón absorbe humedad, son ideales para semilleros de interior protegidos.

Mano enguantada añade cartones de papel higiénico troceados a un compostador de madera. Se ven restos de comida, hojas secas y un tenedor de jardinería.
Una mano enguantada añade cartones de papel higiénico troceados a un compostador de madera, mezclándolos con restos orgánicos y hojas secas para crear abono natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá de los rollos: el cartón en el huerto

Además de los rollos de papel, también se pueden reutilizar cajas de cartón para cuidar tu jardín, siempre que el material esté limpio, sin tintas brillantes ni cintas adhesivas. En este sentido, el cartón plano es fabuloso para asfixiar y eliminar malas hierbas, impidiendo que reciban luz solar. Además, es un componente clave para el acolchado, donde actúa como barrera protectora mientras se descompone.

Por su capacidad de atrapar el aire en sus láminas onduladas, las cajas sirven como excelente protección temporal contra heladas inesperadas si se colocan boca abajo sobre las plantas durante la noche, como señala Agroislas. Para los árboles jóvenes de entre uno y cuatro años, envolver el tronco con tiras de cartón proporciona un excelente aislamiento contra las temperaturas extremas y previene daños en la corteza. Finalmente, al ser rico en carbono, el cartón troceado es perfecto para equilibrar el compost doméstico si lo mezclas con material rico en nitrógeno.

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