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Cinco plantas colgantes de exterior para decorar tu terraza este verano

Estos vegetales aportan dinamismo y refuerza la sensación de naturaleza en cualquier superficie

Frrepik
A selective focus shot of beautiful pink Rocktrumpet flowers captured in a garden
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Las plantas colgantes exterior aportan profundidad en jardines y balcones, al crear puntos de color, generar un efecto cascada de flores y hojas y suavizar visualmente pérgolas, barandillas o columnas. Su valor decorativo, además, reside en esa capacidad para dar dinamismo al conjunto y reforzar la sensación de naturaleza incluso en superficies reducidas.

Existen cinco opciones ideales para decorar el exterior de la terraza: la surfinia para zonas de sol, los pendientes de la reina para espacios de sombra, la bacopa por su versatilidad, la buganvilla como versión colgante de una trepadora habitual y la lobelia para quienes buscan floración azul y semisombra. Cada una exige riego, luz y protección frente al frío distintos.

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Esta selección combina especies pensadas para situaciones muy diferentes. Algunas soportan bien la falta de riego, otras requieren humedad constante y varias no toleran las heladas, de modo que la elección depende tanto de la orientación del espacio como del nivel de cuidados que se les pueda dedicar. Todas sirven para introducir vegetación en altura, pero cada una responde de manera distinta al sol directo, la semisombra, la sequía o el drenaje del sustrato.

Qué plantas colgadas de exterior elegir

Por un lado, la surfinia es una de las flores colgantes más habituales en los meses de buen tiempo. Destaca por una floración abundante, por su variedad de colores y por su capacidad para mantener la flor si recibe mucha luz, riego constante cuando suben las temperaturas y fertilizante para plantas de flor.

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No encaja, en cambio, en un esquema de bajo mantenimiento. Si se buscan especies resistentes a la sequía o adecuadas para quienes se olvidan de regar, la surfinia no es la opción más recomendable, aunque puede florecer hasta el comienzo del otoño si el clima no es frío.

Por su parte, los pendientes de la reina, nombre popular de la fuchsia, se sitúan en el extremo opuesto en cuanto a exposición. Son una elección pensada para balcones sin sol o jardines con poca luz, donde sus ramas caen por el peso de flores fucsias y moradas y forman un foco visual muy marcado.

Su cuidado exige más precisión que complejidad. y necesitan luminosidad sin sol directo, riego regular sin excesos durante la floración y un suelo con buen drenaje. Para mejorar esa base, se plantea incluso añadir perlita al sustrato.

Pendiente de la reina, (Adobe Stock)
Pendiente de la reina, (Adobe Stock)

En cuanto a la bacopa, ocupa una posición intermedia por su capacidad de adaptarse a varios usos. Además de funcionar como colgante, puede plantarse en el suelo y comportarse como tapizante, lo que amplía sus posibilidades en el diseño del exterior.

Para rendir bien necesita sol suave o semisombra y un sustrato siempre mínimamente húmedo mientras florece. No tolera la sequía prolongada, porque sus flores se deterioran pronto, y tampoco soporta las heladas, de modo que debe mantenerse a cubierto en los meses fríos y recibir abono con regularidad en primavera y verano.

La amplitud en el diseño vertical con necesidades opuestas

La buganvilla introduce una variante menos habitual: usar como planta colgante una especie conocida sobre todo por su porte trepador. Su presencia encaja tanto en un jardín mediterráneo como en exteriores que buscan una imagen más estructurada durante el verano.

Sus cuidados son de los más sencillos del grupo. Tolera bien la falta de riego, no soporta el encharcamiento, no requiere abonados y necesita un espacio muy iluminado, con posibilidad de recibir sol directo sin problemas.

De estas formas, nuestras plantas estarán más saludables

Finalmente, la lobelia cierra la selección como una herbácea de flor pequeña pero abundante. Además de servir como colgante, puede utilizarse para borduras o para cubrir suelo en áreas sombreadas, una pista clara sobre sus preferencias de luz.

Su mejor desarrollo llega en semisombra luminosa, con el sustrato siempre húmedo en floración pero sin exceso de agua. Es sensible al frío y especialmente a las heladas, aunque puede comportarse como perenne si se protege o si se cultiva en un clima de inviernos suaves.

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