El ‘flipping’ inmobiliario se atasca en Madrid: comprar pisos antiguos, reformarlos y revenderlos como lujo ya no da el margen de antes

Un estudio destaca una caída del 51% en la rentabilidad de estas operaciones en zonas como Chamberí, Salamanca, Centro, Chamartín y Retiro

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Interior de un piso antiguo en Madrid en reforma. Paredes de ladrillo visto, techos con molduras, suelo de madera protegido. Herramientas y materiales de obra.
Un piso antiguo de Madrid en proceso de rehabilitación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un piso antiguo en un barrio céntrico de Madrid podía convertirse, en apenas unos meses, en una vivienda de lujo lista para venderse mucho más cara. Esa ha sido durante años la dinámica de una parte del negocio inmobiliario en las zonas más exclusivas de la capital. La operación, conocida en el sector como ‘flipping’ inmobiliario, se basa en adquirir el inmueble, añadirle valor con una rehabilitación rápida y venderlo después con una plusvalía suficiente para compensar la inversión.

Ese modelo empieza ahora a atascarse. Según el Servicio de Estudios de Redpiso, la rentabilidad neta de este tipo de operaciones se ha reducido un 51% en el último periodo analizado por la compañía, mientras que el volumen de compraventas destinadas a reformar y revender ha caído hasta más del 62% en algunas zonas “premium”. El frenazo afecta especialmente a barrios como Lista, en el distrito de Salamanca, uno de los puntos donde este tipo de operaciones había ganado más peso.

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El negocio no se enfría porque la vivienda se haya abaratado, sino por el movimiento contrario. El precio de entrada de los pisos antiguos se ha elevado tanto que deja menos margen para comprar, reformar y vender más caro. A eso se suma el encarecimiento de las obras y una mayor acumulación de viviendas reformadas de lujo que no se venden al ritmo previsto, según Redpiso.

El resultado es una paradoja del propio mercado: una fórmula alimentada durante años por la subida de precios empieza a perder atractivo porque esos mismos precios ya no dejan suficiente recorrido para obtener beneficios rápidos.

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Del piso antiguo al producto de lujo

El ‘flipping’ inmobiliario solo funciona si la diferencia entre el precio de compra, el coste de la reforma y el valor final de venta deja margen suficiente. En los barrios más caros de Madrid, ese equilibrio se ha estrechado. Los pisos sin rehabilitar ya parten de precios elevados, las obras de alta gama exigen inversiones cada vez mayores y el producto final compite con una oferta creciente de viviendas reformadas.

Ese cambio se nota especialmente en las zonas donde la vivienda antigua se había convertido en materia prima para un producto muy concreto: pisos reformados, bien ubicados y dirigidos a compradores de alto poder adquisitivo. Entre los barrios donde Redpiso observa un mayor frenazo figuran Recoletos, Castellana y Lista, en el distrito de Salamanca; Almagro y Trafalgar, en Chamberí; Justicia y Palacio, en Centro; El Viso y Nueva España, en Chamartín; y Jerónimos, en Retiro.

El economista Santiago Carbó analiza la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre "subidas significativas" en los precios de compra y explica cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas consumen los aumentos salariales de las familias.

El precio de entrada se come el margen de beneficios

La situación general del mercado ayuda a entender por qué estas operaciones se han complicado. El precio de la vivienda en España subió un 12,9% interanual en el primer trimestre de 2026, según el Índice de Precios de Vivienda del Instituto Nacional de Estadística (INE). La subida fue todavía mayor en la vivienda de segunda mano, que se encareció un 13,5% respecto al mismo periodo del año anterior.

Ese dato es clave para este negocio, porque el ‘flipping’ se alimenta precisamente de vivienda usada. El margen depende de encontrar pisos antiguos a un precio lo suficientemente bajo como para asumir la reforma y obtener beneficio en la venta final. Si la vivienda sin reformar ya se compra a precios muy altos, la operación pierde recorrido desde el primer paso.

Comprar es más caro, pero reformar también. Según Redpiso, el aumento de los costes de construcción y rehabilitación ha reducido aún más el margen de estas operaciones. En el segmento de lujo, además, las exigencias de calidad elevan el presupuesto: la reforma suele incluir redistribución de espacios, cocinas y baños nuevos, climatización, carpinterías, eficiencia energética, iluminación, interiorismo y acabados de alta gama, por lo que deja de ser solo una mejora del inmueble y se convierte en una gran inversión.

La consecuencia es que el margen de beneficios se comprime por los dos lados. Como se compra más caro y se reforma más caro, para que la operación siga siendo rentable, el precio final de venta tendría que subir todavía más. Pero trasladar esos costes también tiene límites: cuando varios pisos reformados compiten en la misma zona y por el mismo tipo de comprador, vender rápido y al precio esperado deja de estar garantizado.

Menos inversor y más comprador final

El portal inmobiliario apunta finalmente a un cambio en el perfil del comprador. Los inversores que buscaban comprar, reformar y vender en pocos meses pierden peso frente a particulares de alto poder adquisitivo, nacionales e internacionales, que adquieren la vivienda para adaptarla a sus necesidades y mantenerla a largo plazo.

En este punto, el objetivo de la compra cambia. El particular que adquiere el inmueble para uso propio puede asumir la reforma como parte de su proyecto de vivienda. El inversor, en cambio, necesita que la diferencia entre compra, obra y precio final deje un margen suficiente para que la operación le salga a cuenta.

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