El BCE cumple el guion y se ve obligado a subir los tipos de interés 25 puntos básicos hasta colocar el precio del dinero en el 2,25%

La escalada de la inflación y la incertidumbre geopolítica empujan al Banco Central Europeo a elevar las tasas a pesar del débil crecimiento de la eurozona

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves volver a subir los tipos de interés por primera vez desde septiembre de 2023 en un intento por contener el repunte de la inflación provocado, en parte, por las tensiones derivadas de la guerra en Oriente Próximo.

Acordó este jueves incrementar el precio del dinero en 0,25 puntos porcentuales. Como resultado, la tasa de depósito se sitúa en el 2,25%, la de las operaciones principales de financiación alcanza el 2,40% y la facilidad marginal de préstamo asciende al 2,65%.

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La decisión llega en un contexto marcado por el deterioro de las perspectivas económicas y el resurgimiento de las presiones inflacionistas.

Según explicó el BCE, el conflicto en Oriente Próximo está generando un aumento de los costes energéticos y riesgos adicionales para la estabilidad de precios en la eurozona, lo que ha llevado a la institución a actuar para evitar que la inflación se consolide en niveles elevados.

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En un "escenario de incertidumbre", el Gobierno actualiza su cuadro macroeconómico. Carlos Cuerpo detalla que la evolución de los precios obliga a un ajuste automático al alza de la inflación, elevando el deflactor del PIB del 2,1% al 3,1%.

La escalada de tasas había sido ampliamente anticipada por los mercados financieros después de conocerse que la inflación de la zona euro escaló hasta el 3,2% en mayo, el nivel más alto registrado en casi tres años. El dato supuso una señal de alerta para el organismo presidido por Christine Lagarde, que había mantenido sin cambios los tipos durante los últimos meses a la espera de una mayor moderación de los precios.

Un endurecimiento “adecuado”

Desde Fráncfort, el BCE defendió que el endurecimiento de la política monetaria es “adecuado” en los distintos escenarios que manejan sus analistas sobre la evolución de la guerra y sus posibles efectos sobre la economía europea a medio plazo.

La institución también dejó claro que seguirá vigilando de cerca la evolución de la inflación, los mercados energéticos y el impacto de la incertidumbre geopolítica. En este sentido, reiteró que mantendrá un enfoque basado en los datos económicos para decidir los próximos movimientos de política monetaria.

El eurobanco ha incidido en que las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán también en los riesgos actuales, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, “sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos”.

En cualquier caso, el BCE ha reiterado que el Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria.

Consecuencias de las subidas

La subida de tipos encarece el acceso al crédito para familias y empresas, lo que podría traducirse en préstamos hipotecarios más caros y mayores costes de financiación.

Sin embargo, el BCE considera que esta medida es necesaria para evitar una nueva espiral inflacionista que termine afectando al crecimiento económico y al poder adquisitivo de los ciudadanos.

Más inflación y menos crecimiento

El BCE también ha anunciado un incremento en sus previsiones de inflación para la zona euro y una revisión a la baja en el crecimiento del PIB para los próximos años. La institución prevé que la inflación general alcance un 3% en 2026, un 2,3% en 2027 y un 2% en 2028, superando las estimaciones presentadas en marzo.

De acuerdo con el informe oficial del BCE, la revisión al alza de las proyecciones responde principalmente a una trayectoria más elevada de los precios de la energía, que se trasladará a otros componentes como los alimentos y los servicios.

“Los expertos han revisado al alza las proyecciones de referencia para la inflación en 2026 y 2027 debido a una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios”, señala la institución.

En cuanto a la inflación subyacente, que excluye elementos volátiles como la energía y los alimentos frescos, el BCE estima ahora que se ubicará en un promedio del 2,5% en 2026, dos décimas por encima de la previsión anterior. Para 2027, la cifra se mantendría en 2,5%, mientras que para 2028 se moderaría hasta el 2,2%. Estos ajustes reflejan la persistencia de presiones inflacionarias en la eurozona.

Un crecimiento del PIB del 0,8% para este año

Por el lado del crecimiento económico, el BCE proyecta que el PIB de la eurozona aumentará un 0,8% en 2026, un 1,2% en 2027 y un 1,5% en 2028. Estas previsiones suponen un descenso respecto a los cálculos previos, influido por el impacto de la guerra en los mercados de materias primas, las rentas reales y la confianza de los consumidores.

El BCE advierte sobre un entorno caracterizado por elevada incertidumbre, en el que los riesgos al alza para la inflación y los riesgos a la baja para el crecimiento económico persisten.

Según el organismo, “las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta”.

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